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La agricultura levanta vuelo en San Luis: Ruggeri apuesta por drones para pulverizar, sembrar y fertilizar

El productor puntano Juan Pablo Ruggeri presentó en su establecimiento Las Barranquitas una nueva empresa orientada a prestar servicios agrícolas con drones. La propuesta incluye pulverización, siembra, fertilización y relevamientos con cámaras multiespectrales. Durante una jornada organizada junto a Tecnoplant también se mostró en acción la nueva generación de equipos DJI.

La incorporación de drones al trabajo cotidiano del campo avanza rápidamente y empieza a dejar de ser una tecnología reservada para demostraciones o experiencias puntuales. En San Luis, el productor Juan Pablo Ruggeri decidió dar un paso más y convertir estas herramientas en una nueva unidad de negocios destinada a prestar servicios agrícolas.

La presentación se realizó en su propio establecimiento, Las Barranquitas, donde productores, técnicos y especialistas pudieron observar el funcionamiento de equipos de última generación y conocer algunas de sus posibilidades para la agricultura extensiva. La jornada contó además con la participación de Tecnoplant, firma que comenzó a comercializar nuevos modelos de drones agrícolas DJI.

La iniciativa de Ruggeri surge como una evolución de una empresa familiar vinculada desde hace 25 años con la agricultura y la ganadería. Con la incorporación de su hijo Valentin a la actividad, la familia decidió avanzar sobre un nuevo segmento y apostar de lleno a la tecnología aplicada a la producción.

“Es una empresa de servicio de pulverización, siembra y fertilización a través de drones”, explicó Ruggeri consultado por El Semiárido. Para iniciar esta nueva etapa incorporaron un DJI Agras T100 y un Mavic 3 equipado con cámara multiespectral, herramientas que amplían considerablemente las posibilidades de trabajo sobre los lotes.

El proyecto no nació de un día para otro. Según relató el productor, comenzó a tomar forma aproximadamente un año atrás, inicialmente como una idea que fue madurando hasta convertirse en una inversión concreta.

“Con una apuesta grande, con mucha expectativa, con muchas ganas”, resumió Ruggeri al describir el momento que atraviesa la iniciativa.

Una herramienta que gana terreno

La velocidad con la que evolucionaron los drones agrícolas fue uno de los aspectos destacados durante la jornada. Equipos que pocos años atrás tenían prestaciones mucho más limitadas hoy pueden transportar mayores cargas, realizar aplicaciones, distribuir productos sólidos y trabajar con sistemas de navegación y seguridad cada vez más sofisticados.

Para Ruggeri, la tecnología ya está disponible y el desafío pasa ahora por aprender a utilizarla correctamente y encontrar las situaciones en las que puede aportar mayores ventajas productivas.

El productor reconoció que, como ocurre ante cualquier innovación, todavía existe un proceso de aprendizaje. Por eso destacó la importancia de avanzar con respaldo técnico y capacitación.

“La tecnología ya la tenemos, está acá, está para usarla. Tiene un montón de ventajas, cosas a tener en cuenta. Como todo lo nuevo, estamos en muchos períodos de aprendizaje, con mucha humildad tratando de hacer las cosas bien”, señaló.

La apuesta combina además dos tipos de herramientas. Por un lado, los drones capaces de ejecutar labores directamente sobre el cultivo; por otro, equipos con cámaras multiespectrales que permiten obtener información del lote y generar datos para tomar decisiones agronómicas.

Esta combinación abre la puerta a esquemas en los que primero se releva el terreno o el cultivo y luego se planifican intervenciones específicas, una modalidad que profundiza el vínculo entre agricultura de precisión, información y aplicación localizada.

El T100, la apuesta para los trabajos pesados

Uno de los protagonistas de la demostración fue el DJI Agras T100, presentado por el técnico de Ruggeri como un equipo destinado a trabajos que requieren una elevada capacidad de carga.

Durante la explicación técnica se destacó que el dron puede mover hasta 100 kilos y está pensado especialmente para el segmento extensivo, donde la capacidad para transportar productos adquiere una importancia central, particularmente cuando se lo utiliza para siembra o distribución de sólidos.

Pero el aumento de capacidad no es el único cambio respecto de generaciones anteriores.

Uno de los aspectos en los que la nueva tecnología puso especial énfasis es la seguridad durante el vuelo. El equipo incorpora radares mejorados y sensores que permiten detectar con mayor precisión los obstáculos presentes en el entorno.

Los nuevos sistemas suman cámaras binoculares y tecnologías de reconocimiento que complementan la información proporcionada por los radares. De esta manera, el dron no solamente puede advertir la presencia de un objeto sino obtener más información sobre aquello que encuentra durante su recorrido.

El modelo cuenta con diferentes sensores distribuidos en su estructura, entre ellos radar frontal, inferior y trasero. También incorpora un sistema basado en pulsos de luz destinado a mejorar el reconocimiento de los elementos ubicados alrededor de la aeronave.

La seguridad adquiere especial relevancia cuando se piensa en drones de mayor porte y capacidad, capaces de transportar importantes volúmenes de producto y trabajar en ambientes rurales donde pueden aparecer árboles, postes, tendidos eléctricos u otros obstáculos.

Del líquido a los sólidos

Otra característica del T100 es su configuración modular. La estructura de vuelo puede utilizarse con un tanque destinado a productos líquidos o adaptarse a un sistema para sólidos, ampliando así el abanico de tareas posibles.

Esta versatilidad es precisamente uno de los argumentos que permiten pensar al dron más allá de la pulverización.

El sistema para sólidos incorpora un tornillo sin fin encargado de alimentar el mecanismo dosificador. Según se explicó durante la demostración, esta modificación representa una evolución frente a mecanismos utilizados en modelos anteriores y busca mejorar la alimentación del plato encargado de distribuir el producto.

De esta forma, un mismo equipo puede ser pensado para diferentes labores y momentos del ciclo productivo, desde aplicaciones hasta tareas de siembra o fertilización.

La decisión de Ruggeri refleja un cambio que comienza a hacerse visible en la agricultura: los drones están pasando de ser herramientas asociadas principalmente al relevamiento aéreo a transformarse también en máquinas capaces de ejecutar labores.

Para las empresas de servicios agrícolas, esta evolución abre un nuevo escenario. Ya no se trata solamente de obtener imágenes desde el aire, sino de integrar relevamiento, diagnóstico y ejecución dentro de una misma estrategia tecnológica.

En el caso de la nueva empresa puntana, la propuesta parte precisamente de esa combinación, un dron de gran capacidad para realizar trabajos sobre el terreno y otro equipado con cámara multiespectral para obtener información.

Después de 25 años ligados a la agricultura y la ganadería, Ruggeri y su familia decidieron abrir una nueva etapa, esta vez con la mirada puesta en una tecnología que evoluciona a gran velocidad y que empieza a encontrar un lugar concreto dentro de los sistemas productivos.

La presentación en Las Barranquitas dejó una señal clara, que los drones ya no sobrevuelan el campo solamente para observarlo. Cada vez tienen mayor capacidad para intervenir directamente sobre la producción, y en San Luis ya hay productores dispuestos a convertir esa transformación tecnológica en un nuevo servicio para el agro.