Tecnoplant reunió a productores, técnicos y especialistas en Los Algarrobitos para mostrar en acción la nueva generación de drones agrícolas DJI. La jornada permitió conocer equipos de distintas capacidades, analizar su potencial para pulverización y distribución de sólidos y profundizar en aspectos clave como calidad de aplicación, preparación de mezclas, deriva, agricultura de precisión y capacitación de pilotos.
La incorporación de drones al trabajo agrícola avanza con rapidez y comienza a consolidarse como una alternativa para tareas que hasta hace pocos años estaban reservadas casi exclusivamente a pulverizadoras terrestres o aviones. Con ese escenario como telón de fondo, Tecnoplant realizó una demostración técnica en Los Algarrobitos, San Luis, donde productores y profesionales pudieron observar de cerca distintos equipos y conocer sus posibilidades de utilización a campo.
La actividad, desarrollada en el establecimiento del productor Juan Pablo Ruggeri, contó con la participación de Bidcom Agro, DJI Agriculture, Spraytec y Vandel Servicios Agropecuarios, y tuvo como uno de sus principales atractivos la posibilidad de reunir en un mismo lugar diferentes modelos y tecnologías vinculadas con la aplicación mediante drones.
Alfredo Cartellone, representante de Tecnoplant en San Luis desde hace 18 años, explicó que la intención fue generar un espacio donde los asistentes pudieran no solamente ver los equipos, sino también evacuar dudas directamente con especialistas. El profesional estuvo acompañado por Walter Cereda, socio gerente de la firma con casa central e Mendoza desde hace 40 años.
Durante el encuentro se presentaron modelos como los DJI Agras T100, T70 y T55, además de equipos Mavic destinados a tareas de relevamiento y generación de información. La variedad fue uno de los aspectos destacados de la jornada, porque permitió comparar tecnologías y analizar qué tipo de herramienta puede adaptarse mejor a las necesidades de cada explotación.


De vender insumos a incorporar drones
La demostración también marcó una nueva etapa para Tecnoplant. La firma cuenta con casi cuatro décadas de trayectoria vinculada con los fitosanitarios, tiene su casa central en Mendoza y desembarcó en San Luis en 2008.
Desde entonces amplió su actividad en la provincia con insumos para el agro, semillas, fertilizantes y agroquímicos. Ahora suma un nuevo desafío: la incorporación de drones agrícolas a través de Bidcom Agro.
Pero el objetivo no pasa solamente por comercializar equipos. Cartellone adelantó que existe interés en continuar organizando encuentros técnicos durante los próximos meses y avanzar también en capacitaciones para pilotos de drones agrícolas.
La formación aparece como un aspecto central debido tanto al valor de los equipos como a la cantidad de funciones que incorporan. El aprovechamiento de estas máquinas depende cada vez más del conocimiento del operador, especialmente en momentos en que la tecnología está evolucionando a gran velocidad.
Una tecnología que cambió en pocos años
Los especialistas de Bidcom Agro hicieron durante la jornada un repaso por la evolución reciente de los drones agrícolas de DJI. El salto tecnológico resulta evidente cuando se observa lo ocurrido en apenas seis años: al T20 de 2020 le siguió el T40 en 2022 y el T50 en 2024, hasta llegar a la actual generación integrada, entre otros, por los T55, T70 y T100.
Los cambios no se limitan al tamaño o la capacidad de los equipos. También evolucionaron los sensores, los sistemas de seguridad, la automatización y las herramientas vinculadas con la agricultura de precisión.
Esta evolución amplió las posibilidades de uso y comenzó a modificar la forma en que productores y contratistas evalúan el lugar que los drones pueden ocupar dentro del esquema de maquinaria de un establecimiento.
Uno de los conceptos planteados durante la demostración fue precisamente que no siempre debe pensarse al dron como reemplazo directo de la maquinaria terrestre. Dependiendo de la tarea, puede sustituirla, pero en muchas situaciones funciona como una herramienta complementaria.
Ese aspecto cobra particular importancia cuando las condiciones del lote dificultan el ingreso de una pulverizadora o sembradora, por ejemplo debido al estado del suelo, la presencia de cultivos desarrollados o determinadas características del terreno.

Aplicar líquidos, pero también sólidos
Otra de las posibilidades analizadas fue la versatilidad de los nuevos equipos. Los drones agrícolas presentados pueden trabajar con sistemas para líquidos y también con dispositivos destinados a la distribución de productos sólidos.
Eso amplía considerablemente el abanico de trabajos posibles y permite pensar en aplicaciones que exceden la pulverización tradicional.
En cuanto a la capacidad operativa, durante la presentación se explicó que el rendimiento efectivo depende de numerosos factores, entre ellos las condiciones meteorológicas, el tipo de aplicación y la configuración elegida. Como referencia, se mencionaron capacidades del orden de 150 a 200 hectáreas diarias para determinados equipos y trabajos, aunque los propios especialistas remarcaron que esas cifras deben tomarse como orientativas debido a la gran cantidad de variables involucradas.
El desafío no termina en hacer volar el dron
La jornada puso especial énfasis en un punto que adquiere cada vez mayor importancia: disponer de un dron no garantiza por sí solo una buena aplicación.
La preparación de mezclas, la selección de productos, la modalidad de aplicación y el control de la deriva forman parte de una nueva área de conocimiento que productores, ingenieros agrónomos, técnicos y operadores necesitan incorporar. Tecnoplant planteó estos temas como uno de los ejes centrales de capacitación.
La discusión adquiere relevancia porque los drones trabajan bajo condiciones diferentes a las de una pulverizadora terrestre convencional. La calidad final de una aplicación depende de combinar correctamente la capacidad tecnológica de la máquina con decisiones agronómicas adecuadas.
En ese terreno se incorporó también Spraytec, que participó del encuentro con sus especialistas para abordar aspectos relacionados con la calidad de las aplicaciones y el manejo de productos.
Uno de los puntos que mostró con mayor claridad hacia dónde se dirige esta tecnología fue la integración entre los drones de relevamiento y los destinados a realizar aplicaciones.
Equipos como el Mavic pueden realizar vuelos programados y obtener numerosas fotografías superpuestas que posteriormente se integran en un ortomosaico, es decir, una representación detallada del lote. A partir de esa información es posible identificar sectores determinados y generar prescripciones de trabajo.
Esa prescripción puede luego trasladarse al dron agrícola para realizar una aplicación variable o selectiva.
De esta manera, el esquema tecnológico ya no consiste simplemente en reemplazar una máquina que circula sobre el suelo por otra que vuela. El cambio más profundo aparece en la posibilidad de relevar, diagnosticar, prescribir y aplicar sobre sectores específicos, integrando el dron dentro de una estrategia de agricultura de precisión.
La demostración realizada en Los Algarrobitos dejó planteado un escenario que probablemente gane protagonismo en las próximas campañas. Los drones agrícolas aumentaron rápidamente su tamaño, capacidad y autonomía operativa, pero al mismo tiempo se volvieron máquinas cada vez más sofisticadas, que requieren capacitación.
Para Tecnoplant, la jornada fue concebida precisamente como el comienzo de un programa más amplio. La empresa proyecta continuar con encuentros técnicos y avanzar en instancias específicas de formación para quienes están incorporando estos equipos.
En una provincia como San Luis, donde las distancias, la diversidad de ambientes productivos y las condiciones climáticas pueden limitar determinadas labores terrestres, los drones abren un nuevo abanico de posibilidades.
El desafío será transformar esa capacidad tecnológica en aplicaciones agronómicamente eficientes, precisas y correctamente planificadas. Porque la nueva generación de drones ya está en el campo; el próximo paso será aprender a aprovechar todo lo que puede hacer.








