El mercado dejó de seguir la tensión geopolítica y se concentró en los fundamentos agrícolas. Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, explica que el clima en Estados Unidos, la reducción de stocks informada por el USDA y una mayor demanda reactivaron las cotizaciones, mientras en Argentina persisten demoras en la cosecha y la comercialización.
Aunque la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán volvió a sacudir a los mercados internacionales y llevó al petróleo a subir más de 6%, el mercado de granos siguió otra lógica. Los precios de la soja, el maíz y el trigo respondieron principalmente a factores propios de oferta y demanda, con especial atención sobre el clima en Estados Unidos, los nuevos datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y la actividad de los fondos de inversión.
Hoy el mercado de granos está mucho más pendiente de sus propios fundamentos que del contexto geopolítico. El clima en Estados Unidos está entrando en una etapa decisiva para la definición de los rendimientos de soja y maíz, y cualquier cambio en los pronósticos genera una fuerte reacción en los precios», afirma Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
El especialista explica que la incertidumbre climática se combina con un escenario de mayor demanda. «Los rumores de nuevas compras de soja estadounidense por parte de China y el fuerte ingreso de los fondos especulativos al mercado impulsan las cotizaciones», sostiene.
En ese contexto, el informe mensual del USDA aportó otro elemento alcista al reducir los stocks finales de soja y maíz en Estados Unidos por encima de lo esperado por el mercado. Para la soja, las existencias finales quedaron en 8,4 millones de toneladas, frente a los 9 millones que esperaban los analistas. En maíz, el organismo ajustó los stocks a 45,4 millones de toneladas, por debajo de los 47,5 millones proyectados.
En el caso de la soja, además, la calidad de los cultivos estadounidenses cayó un punto hasta 64% entre buena y excelente, cuando el mercado esperaba una mejora. Aunque el nivel continúa por encima del promedio histórico, los cultivos atraviesan actualmente la etapa crítica de floración y formación de vainas, bajo un escenario de temperaturas más elevadas y menores precipitaciones.
Los fondos especulativos acompañaron este escenario con compras superiores a 6 millones de toneladas de soja en Chicago, pasando de una posición neta vendida a una comprada de 1,3 millones de toneladas.
En Argentina, la campaña finalizó con una producción de 50,1 millones de toneladas, un 5% superior a la del ciclo anterior, con un rendimiento promedio de 31,3 quintales por hectárea. Sin embargo, la comercialización continúa rezagada: los productores solo fijaron precio al 27% de la producción, frente al promedio histórico del 36%.
Maíz: el clima vuelve a ser determinante
El maíz también encontró sostén en las condiciones climáticas de Estados Unidos. Los cultivos mantienen una condición de 67% entre buena y excelente, superior al promedio histórico, pero ingresan en la etapa crítica de floración bajo un escenario de mayor calor y menores lluvias.
A esto se suman problemas productivos en otras regiones. La condición del maíz francés cayó al 47%, frente al 75% del año pasado, marcando el peor registro desde 2011 por la sequía, mientras situaciones similares comienzan a observarse en la región del Mar Negro.
«Los mercados están extremadamente sensibles al clima porque cualquier estrés durante la floración puede modificar significativamente los rindes. Esa incertidumbre explica buena parte de la volatilidad que estamos viendo», señala Romano.
Los fondos compraron casi 5 millones de toneladas de maíz en Chicago durante la semana, mientras el USDA elevó levemente la producción estadounidense hasta 406,4 millones de toneladas, aunque redujo las existencias finales.
En Argentina, la cosecha avanza lentamente y alcanza apenas el 56,4% del área apta, con un retraso de 14 puntos porcentuales respecto del año pasado debido al exceso de humedad. No obstante, las ventas semanales repuntaron hasta 800.000 toneladas, el mayor volumen desde fines de mayo, y ya hay 3,12 millones de toneladas programadas para embarque.
Trigo: los ataques en el Mar de Azov impulsan los precios
El trigo fue el cereal con mayor impulso durante la semana. Los precios alcanzaron su nivel más alto desde mayo luego de que Rusia suspendiera la navegación comercial en el canal Don-Azov tras ataques ucranianos con drones a buques graneleros. Ese corredor concentra aproximadamente una cuarta parte de las exportaciones rusas de granos.
El mercado recibió además el respaldo del USDA, que redujo los stocks finales mundiales de trigo hasta 272,84 millones de toneladas, por debajo de las previsiones privadas, al tiempo que proyectó para Estados Unidos la cosecha más baja desde 1970.
En Argentina, la siembra avanza lentamente y cubre 87,9% del área prevista, afectada por excesos hídricos en el sur bonaerense. Sin embargo, las perspectivas productivas mejoraron y la Bolsa de Comercio de Rosario elevó su estimación de cosecha hasta 20,5 millones de toneladas, impulsada por las lluvias y el menor costo de los fertilizantes.
«Las perspectivas productivas para el trigo argentino son muy buenas, pero el desafío pasa por la comercialización. Queda un volumen importante de la campaña anterior sin vender y ahora comienza a competir con la cosecha del hemisferio norte, lo que dificulta las exportaciones y hace prever un mayor stock de pasaje para la próxima campaña», concluye Romano.












