La Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Soja presentó los resultados de la campaña 2025/26. En territorio puntano se desarrollaron cinco ensayos en Granville, donde se evaluó el comportamiento de distintas variedades bajo idénticas condiciones de manejo. Los rendimientos promedio oscilaron entre 3.739 y 4.266 kilos por hectárea, confirmando la importancia de contar con información local para la toma de decisiones productivas.
La elección de una variedad de soja representa una de las decisiones más importantes al momento de planificar una campaña agrícola. Si bien el potencial de rendimiento constituye uno de los factores más observados por los productores, no es el único aspecto que determina el éxito de un cultivo. La adaptación al ambiente, la estabilidad frente a distintas condiciones climáticas y el comportamiento agronómico de cada material son variables que adquieren un peso decisivo.
Con ese objetivo, la Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Soja (RECSO), desarrollada conjuntamente por el INTA y la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), volvió a generar durante la campaña 2025/26 una de las bases de información técnica más importantes del país para el cultivo de soja.
En el caso de la provincia de San Luis, los resultados adquieren un valor particular porque la Estación Experimental Agropecuaria Villa Mercedes participa dentro de la Región Pampeana Norte y el informe incorpora los ensayos realizados en Granville, una de las localidades utilizadas para evaluar el comportamiento de numerosos cultivares en condiciones representativas del ambiente productivo provincial.
Uno de los aspectos más importantes que destaca el informe es que estos ensayos no buscan determinar cuál es «la mejor variedad» de soja, sino aportar información objetiva sobre cómo responde cada cultivar dentro de un ambiente determinado.
Para lograr comparaciones válidas, todas las variedades incluidas en un mismo ensayo son sembradas, manejadas y cosechadas exactamente bajo las mismas condiciones. De esa manera, las diferencias observadas pueden atribuirse al comportamiento de cada material y no a cambios en el manejo agronómico.
Además del rendimiento, la Red RECSO registra numerosas variables agronómicas, entre ellas fechas de emergencia y cosecha, altura de plantas, vuelco, peso de mil semillas y diferentes parámetros estadísticos que permiten determinar la calidad y consistencia de cada ensayo.
Cinco ensayos desarrollados en San Luis
Durante la campaña 2025/26, los cinco ensayos realizados en Granville compartieron las mismas condiciones generales.
Todos fueron sembrados el 5 de noviembre de 2025, registraron emergencia el 20 de noviembre, fueron cosechados el 1 de abril de 2026 y tuvieron como cultivo antecesor al maíz. Esa uniformidad metodológica constituye uno de los principales atributos de la Red RECSO, ya que permite comparar con precisión el desempeño de cada cultivar.

El primer ensayo correspondió a cultivares del grupo de madurez IIIc.
Entre las variedades evaluadas, el mayor rendimiento fue obtenido por BRV3325SE con 4.548 kilos por hectárea, seguida por DM 33R22 con 4.259 kg/ha, STINE 31EC21 con 4.170 kg/ha, NEO 35523 SE con 4.070 kg/ha y DM 3322 SE con 3.885 kg/ha.
El promedio general del ensayo alcanzó los 4.186 kilos por hectárea.
El segundo ensayo evaluó cultivares pertenecientes a otro grupo de madurez, manteniendo exactamente las mismas condiciones de manejo.
En este caso, el mayor rendimiento correspondió a STINE 38EF52 STS con 4.128 kg/ha, seguida por DM 38E26 SE con 3.964 kg/ha, P3925 E con 3.942 kg/ha y P38A01 SE con 3.854 kg/ha.
El promedio alcanzó los 3.972 kg/ha.
Si bien este valor resultó 214 kilos inferior al registrado en el ensayo anterior, el propio informe aclara que ambos corresponden a grupos de madurez diferentes, por lo que no deben interpretarse como una comparación directa entre materiales.
Uno de los datos más destacados de los resultados obtenidos en San Luis surgió del tercer ensayo, correspondiente al grupo de madurez IVc.
Allí se evaluaron diez cultivares y el mayor rendimiento fue alcanzado por CZ 4021 STS con 4.612 kg/ha, seguido por 40M501 E STS con 4.499 kg/ha, BG540 con 4.450 kg/ha y NEO 42525 RR STS con 4.442 kg/ha.
El promedio general llegó a 4.266 kilos por hectárea, el más elevado de los cinco ensayos analizados en Granville.
El informe también deja constancia de que el cultivar BRV4124SE fue excluido de los resultados debido a inconvenientes registrados en dos repeticiones del ensayo, reflejando el rigor metodológico utilizado para garantizar la confiabilidad de la información.
El cuarto ensayo amplió considerablemente la cantidad de materiales evaluados, incorporando veinte cultivares pertenecientes al grupo de madurez IV.
Los mejores resultados correspondieron a STINE 45EB52 STS con 4.440 kg/ha, seguido por 47×24 E STS NK con 4.208 kg/ha, P460A3SE con 3.948 kg/ha y STINE 46EA23 con 3.926 kg/ha.
En este caso, el rendimiento promedio fue de 3.739 kg/ha, el menor entre los cinco ensayos realizados en la localidad.
Sin embargo, uno de los datos más interesantes fue la amplitud de respuestas entre materiales. La diferencia entre el cultivar de mayor rendimiento y el de menor rendimiento alcanzó los 1.163 kilos por hectárea, aun cuando todos fueron implantados y manejados bajo idénticas condiciones.
El quinto ensayo volvió a evaluar materiales del grupo de madurez IVc.
El mejor comportamiento correspondió a NEO 50522 SE con 4.210 kg/ha, seguido por NEO 50523 RR STS con 4.074 kg/ha, STINE 50EE59 STS con 3.982 kg/ha, 4924 E STS NS con 3.917 kg/ha y STINE 52EF52 STS con 3.882 kg/ha.
El promedio general fue de 3.762 kilos por hectárea.
También aquí el informe muestra diferencias importantes entre variedades. La distancia entre el mejor y el menor rendimiento fue de 913 kilos por hectárea, lo que evidencia que aún bajo iguales condiciones de manejo los distintos materiales responden de manera diferente.
Qué muestran los resultados para San Luis
Al analizar en conjunto los cinco ensayos desarrollados en Granville, los rendimientos promedio fueron:
Primer ensayo: 4.186 kg/ha.
Segundo ensayo: 3.972 kg/ha.
Tercer ensayo (IVc): 4.266 kg/ha.
Cuarto ensayo (IV): 3.739 kg/ha.
Quinto ensayo (IVc): 3.762 kg/ha.
De acuerdo con el informe, el tercer ensayo fue el que registró el mayor promedio, mientras que el cuarto presentó el menor rendimiento medio entre los evaluados.
Para los productores de San Luis, estos resultados representan una herramienta de gran valor al momento de seleccionar los materiales que sembrarán en futuras campañas.
La información generada por la Red RECSO permite conocer cómo responden distintas variedades en un ambiente local, bajo condiciones controladas y comparables, reduciendo la incertidumbre en la elección de cultivares y aportando evidencia técnica para mejorar la planificación productiva.
El informe también deja en claro que los resultados deben interpretarse siempre dentro del ambiente y de la campaña en que fueron obtenidos. Por esa razón, la Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Soja reúne ensayos distribuidos en numerosas regiones del país y organiza los datos por grupos de madurez, evitando extrapolar conclusiones que no estén respaldadas por la evidencia.
Más que establecer un ranking definitivo de variedades, el trabajo desarrollado por el INTA y la Asociación de Semilleros Argentinos constituye una herramienta de referencia para comprender el comportamiento agronómico de cada cultivar en diferentes ambientes productivos. En una provincia como San Luis, donde las condiciones climáticas y edáficas presentan una marcada variabilidad, disponer de información generada localmente se convierte en un insumo estratégico para avanzar hacia sistemas agrícolas cada vez más eficientes, estables y competitivos.












