
Las abejas no saben de la existencia del coronavirus ni de la cuarentena declarada para detener la circulación de personas. Los apicultores sí. Tienen que seguir atendiendo las colmenas y comercializando sus productos. Para conocer cómo los encontró la detención de actividades y la forma de adaptación a estos tiempos, El Semiárido dialogó con el ingeniero agrónomo Guillermo Cozzarín, uno de los referentes de la producción de miel en la provincia de San Luis.
Consultado sobre cómo había encontrado a los apicultores de la provincia de San Luis la declaración del aislamiento social, preventivo y obligatorio, Cozzarín dijo que la mayoría había finalizado con las actividades del calendario. «Llegó justo cuando la temporada terminó y se pudo hacer la cosecha, la alimentación y controles sanitarios. Aquéllos que no terminaron pudieron circular sin problemas, con el respectivo permiso otorgado por el gobierno de la provincia».
Aclaró que esa circulación fue posible dentro del territorio provincial. «Afortunadamente no hay productores de nuestra provincia que hayan llevado colmenas a otro lugar», explicó el ingeniero agrónomo. Cabe recordar que si se sale de San Luis, al ingresar de nuevo se debe cumplir un aislamiento por 14 días.
En la zona sur de la provincia hay varios apicultores de La Pampa que trajeron sus colmenas a los alfalfares de los campos de Buena Esperanza, Nueva Galia, Anchorena, Fortuna, Unión, etc. Esos productores sí tuvieron problemas y debieron acudir a contactos locales para resolver los temas de su producción, por ejemplo, para la alimentación y el control sanitario.
En lo que respecta a la comercialización, el COVID-19 no ha tenido influencia, dado que ese trámite se había realizado con anterioridad. Los exportadores no han tenido cancelaciones de contrato ni suspensiones. Cozzarín dijo que no ha habido problemas para cargar ni con los pagos. En lo que sí hubo problemas fue con los trámites bancarios, dado que desde la cooperativa no se podía hacer extracciones de dinero en forma directa, por lo tanto se tuvo que apelar a entregar cheques.
«Tardaron en respondernos y acomodar la situación, pero finalmente lo pudimos resolver; no nos podemos quejar», manifestó y destacó que hizo falta paciencia para resolver ese tema bancario, como también para conseguir los permisos para circular y desarrollar la actividad administrativa y comercial.

Un aspecto importante es que no se ha detectado una baja en la demanda del producto. La mecánica utilizada fue la de establecer un día de la semana para hacer reparto con los pedidos que recibían por parte de la gente. Así pudieron tomar contacto directo entre el productor y el consumidor. Esta situación actúa como facilitadora para evacuar dudas cuando se formulan preguntas que requieren la respuesta del productor. Distinto es cuando se retira el producto de la góndola o se adquiere en un local comercial que no esté atendido por un productor apícola .
«El consumidor puede conocer de dónde proviene la miel y explotar ese acercamiento para enterarse sobre la forma de producción del apicultor. También es importante que se haya recurrido a las redes sociales como elemento de venta. Eso fue un conector no esperado, pero que repercutió de forma muy positiva para los productores», reflejó Guillermo Cozzarín.
La semana pasada se desarrolló la «Semana de la Miel», aunque en un marco completamente distinto de lo ocurrido el año pasado. Pasó casi inadvertida. Recordó que la iniciativa de la universidad dedicada a los chicos, a la que llamaron «apicultor por un día», tuvo una repercusión muy buena porque se podían acercar y comprobar en el lugar cómo se trabaja con las abejas. Esa acción se extendió durante dos meses, un día por semana.
Este año estuvieron compilando videos cortos que esta semana enviarán a los docentes para que, a su vez, los compartan con los alumnos. Cabe recordar que el 20 de mayo es el día internacional de la abeja. Desde los productores se procura que la sociedad tome conciencia de la importancia que tiene para la vida el trabajo que realiza este bichito amigo.
Como ocurrió con todas las actividades, la enfermedad de coronavirus y la cuarentena tomó a todos por sorpresa y obligó a reformular las iniciativas. Por esta causa es que la Semana de la Miel tendrá una configuración distinta, aunque el propósito de informar y llegar a la sociedad, sobre todo a los más chicos, está presente y se trabaja en consecuencia.
Producción: El Semiárido










