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«Vizcacheras no es una tranquera a la que pueden patear e ingresar como quieren»

Con la misma firmeza conque defiende a los agricultores familiares, reprocha al sector agropecuario que cobró notoriedad por sus críticas periodísticas al gobierno de San Luis debido a la restricción del ingreso a los productores desde Córdoba. Fernando Bragagnini, profesional y referente de la agricultura familiar en el norte puntano, destacó que los agricultores familiares de San Luis  son «un ejemplo solidario» en esta época de cuarentena. En cambio, «el sector que aparece quejándose por los medios de comunicación es el que concentra la riqueza del campo y prioriza la renta por sobre la salud pública y la alimentación de la población», sostuvo.

 

«Va en idioma chuncano, vos acomodá para que se entienda por escrito». Con el mismo lenguaje directo y sin sutilezas Fernando Bragagnini dialogó con El Semiárido para referirse a la situación del ámbito agropecuario que se vive en la provincia de San Luis, motivada por la pandemia de coronavirus y la consiguiente cuarentena declarada en todo el país.


Son los modos aprendidos en la zona de Oncativo, tierra de cooperativas y mutuales, tan necesarias para la reproducción social y que no abundan por San Luis. Desde niño se educó en el cultivo junto a sus padres. Pero, fundamentalmente, recuerda muchas anécdotas de su abuela que fue quien le enseñó a trabajar y a amar la tierra.

La vida después lo llevó por la universidad, desde donde se graduó como médico veterinario. La profesión desde hace varios años la desarrolla en la zona norte y central de San Luis, donde además ejerce la docencia. Su rol central lo desempeña en la Subsecretaría de Agricultura Familiar de la Nación, organización del Estado Nacional que eligió por su identificación con ese sector agropecuario. Lo defiende con todas sus fuerzas.

De allí que durante el diálogo descargó su artillería lingüística contra el sector del campo que se ha manifestado en contra de las disposiciones del gobierno provincial respecto de las restricciones de ingreso y de circulación por San Luis. A su vez, realzó la actitud de los agricultores familiares que, sin contar con los recursos que disponen aquéllos, siguen colocando alimentos en la  mesa de la población.

Un grupo de productores agropecuarios encolumnados en la organización de segundo grado CARTEZ ha expresado sus quejas sobre las trabas para el ingreso en la provincia por los diferentes pasos fronterizos con Córdoba. Lo hizo a través de medios de comunicación regionales y nacionales. Inclusive en El Semiárido se ha reflejado las quejas que este sector ha manifestado en reiteradas ocasiones.

Fernando Bragagnini aclaró que el de referencia es un «minúsculo sector que se hace pasar por ‘El campo’  y deja de lado a una gran mayoría de pequeños y medianos productores que son los que garantizan el aporte de los alimentos como la verdura, la fruta, la leche, el pan para la mesa de los argentinos».

En esta circunstancia de pandemia y de coronavirus los agricultores familiares de San Luis, acompañados por técnicos de la Subsecretaría de Agricultura Familiar, están organizando operativos de entrega de bolsones de verdura en diferentes localidades.

En cambio, «el sector que aparece quejándose por los medios de comunicación es el que concentra la riqueza del campo y prioriza la renta por sobre la salud pública y la alimentación de la población», resalta el profesional.

En su crítica a los productores que tienen su amparo en CARTEZ, explica que con sus actitudes «dejan en claro el modelo que tienen: de extracción de los recursos y de generar la mayor renta que se pueda sin crear trabajo en las poblaciones del interior».

Fundamentó su posición al aclarar que «ingresan mano de obra de otro lado, no compran insumos y ni siquiera la comida, porque la traen de su provincia».

Sumó a estos argumentos el aspecto impositivo: «para ingresar tienen que anotarse en un registro de productores y eso no lo quieren hacer porque tienen que empezar a blanquear su situación. Son grandes evasores,  cuya principal producción en su mayoría la comercializan en negro», dijo con marcado énfasis y remató con la sentencia: «No aportan nada a la provincia».

«La entrada desde Córdoba por Vizcacheras (Ruta N° 8) no es una tranquera a la que pueden patear  e ingresar como quieren y como acostumbran a hacer en muchas situaciones. Hay reglas establecidas y todos debemos cumplirlas», enfatizó.

Recordó que en las críticas que desde ese sector formulan al gobierno de la provincia, lo tildan de «feudal». Bragagnini tomó esa cita para manifestar que conforman la porción del agro que tienen «mayor empleo en negro, empleo infantil y en muchos casos en condiciones de explotación sin lugar donde dormir y sin baño disponible».

A renglón seguido se preguntó: «¿Por qué tenemos que poner en riesgo la salud pública de toda la provincia? ¿Toda la provincia tiene que estar sometida a los intereses de un grupo minúsculo de productores? Eso no está bien», se respondió.

En contraposición, sostuvo que los agricultores familiares de San Luis están dando «un ejemplo solidario» en esta época de cuarentena, dado que reparten productos hortícolas, leche, miel, entre otros,  a los vecinos de diferentes localidades. Para ello han organizado días solidarios.

También refutó a aquéllos que dicen que no dejan ingresar el suministro de alimentos a las localidades. «Nosotros no hemos tenido problema alguno porque cumplimos con todos los requisitos de protocolo para el tratamiento de los alimentos y el cuidado nuestro y de los vecinos a los que les llevamos los alimentos a sus hogares», afirmó el veterinario.

El viernes 24 de abril se realizó un operativo de entrega de alimentos a los vecinos de la ciudad de San Luis. La semana anterior estuvieron en Villa Mercedes y otras ciudades del interior.

Cuando Fernando Bragagnini habla de los productos de la huerta es inevitable el recuerdo y mención de su abuela como una «maestra» del trabajo con la tierra. «Hijo, donde hay hormigas no hagas la huerta. Nunca vas a obtener los frutos porque ellas te lo comerán primero», recuerda así una de sus frases grabadas a fuego. Una regla de trabajo y de vida que Fernando cumple a rajatabla.

La provincia de San Luis lo enamoró como lugar elegido para desarrollar su vida. En Quines plantó sus reales hace ya cerca de diez años y encontró su segundo amor, su pareja, con quien ya tiene su descendencia.

Desde hace varios años se desempeña como técnico de territorio de la Subsecretaría de Agricultura Familiar de la Nación, desde donde acompaña a los productores con las diferentes políticas de protección al sector. Se ponen en marcha proyectos para apoyar la producción hortícola, ganadera, de infraestructura, provisión de agua, etc. Todas herramientas que el Estado Nacional pone a disposición de los productores.