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Con 22 kilómetros de extensión, un nuevo acueducto en San Luis busca acercar el agua a parajes dispersos

El Recodo Sur suma infraestructura hídrica en una extensa franja productiva entre Nogolí y Villa de la Quebrada

La inauguración del acueducto Recodo Sur marcó un nuevo paso en la provisión de agua para una amplia zona rural ubicada a 38 kilómetros de la ciudad de San Luis, sobre la ruta nacional 146, en el departamento Belgrano. La obra atraviesa una extensa franja productiva donde las distancias entre vecinos y establecimientos rurales condicionaban históricamente el acceso regular al recurso.

El sistema, que se extiende a lo largo de más de 22 kilómetros, conecta distintos puntos rurales cercanos a Nogolí y áreas vinculadas territorialmente con Villa de la Quebrada, localidades que funcionan como referencia para productores y familias dispersas en campos y parajes alejados de los centros urbanos.


Durante el acto de inauguración, se destacó que la obra demandó una inversión superior a los $230 millones y fue ejecutada en un plazo aproximado de 180 días. El proyecto consistió principalmente en el reemplazo de un antiguo sistema de conducción por canales de tierra, que recorría largas distancias a cielo abierto y registraba pérdidas significativas antes de llegar a los sectores más alejados.

Antes de la instalación del nuevo acueducto, el agua proveniente del dique Nogolí debía atravesar un trayecto extenso por canales sin revestimiento. En ese recorrido, las pérdidas acumuladas reducían considerablemente el caudal disponible para los productores ubicados hacia el final del trazado.

La longitud del recorrido hacía que los establecimientos más distantes recibieran cantidades mínimas de agua, especialmente en períodos secos. Esta situación impactaba de manera directa en la producción ganadera y en el abastecimiento doméstico de las familias que habitan en campos separados por varios kilómetros entre sí.

Con la nueva infraestructura, el agua se conduce mediante cañerías cerradas que siguen, en gran parte, la traza histórica del canal, pero con menor pérdida de volumen y mayor estabilidad en la distribución. El sistema permite una erogación continua estimada en dos litros por segundo, volumen considerado suficiente para abastecer aproximadamente 3.400 cabezas de ganado en el conjunto del área beneficiada.

La obra alcanza a 15 productores ganaderos y 15 familias rurales, distribuidos a lo largo de un territorio donde las distancias obligan a depender de infraestructuras que cubran trayectos prolongados.

En esta zona del departamento Belgrano, las actividades productivas se desarrollan en campos separados por varios kilómetros, con caminos rurales que conectan con Nogolí como principal centro de servicios y con Villa de la Quebrada como otro punto de referencia regional.

La dispersión territorial fue uno de los factores que condicionaron históricamente el acceso regular al agua, ya que el sistema anterior no lograba sostener el suministro en toda la extensión del recorrido.

Además del abastecimiento ganadero, la obra tiene implicancias en la organización cotidiana de las familias rurales. En muchos casos, el traslado de agua o la dependencia de turnos de riego condicionaban las tareas productivas y domésticas.

El nuevo sistema incorpora caudalímetros en cada punto de conexión y prevé reservorios individuales para sostener el suministro durante tareas de mantenimiento o eventuales interrupciones.

La mejora también se refleja en el uso del recurso hídrico. Según datos difundidos durante la inauguración, el consumo anual vinculado al sistema se redujo del 8% al 3% de las reservas del dique Nogolí, lo que implica un ahorro de volumen que podría destinarse a futuras ampliaciones del servicio en otras áreas rurales cercanas.

La zona donde se emplaza el acueducto forma parte de un corredor rural caracterizado por suelos productivos, pero también por la variabilidad climática y los períodos recurrentes de sequía.

La distancia entre los centros urbanos y los establecimientos rurales, sumada a la dependencia de un recurso que debe recorrer más de veinte kilómetros, ha sido uno de los principales desafíos para sostener la producción en el área.

Fuente: ANSL.