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Sorgo en San Luis: una alternativa que gana terreno y busca dar un salto productivo

La Jornada Agrícola Ganadera de Sorgo, realizada en Villa Mercedes, reunió a productores, técnicos y especialistas para analizar el presente y el potencial del cultivo en la provincia. La tolerancia a la sequía, la eficiencia en el uso del agua y su aporte a las rotaciones aparecen entre sus principales fortalezas. Sin embargo, el flete, el mercado y el manejo de malezas siguen siendo desafíos para una mayor expansión.

El sorgo busca afirmarse como una alternativa productiva de importancia en San Luis, especialmente por su adaptación a las condiciones del semiárido. Esa fue una de las principales conclusiones de la Jornada Agrícola Ganadera de Sorgo, organizada en Villa Mercedes por Cultivar San Luis, representante en la provincia de Semillas Advanta.

El encuentro se desarrolló en el Centro Ganadero de Villa Mercedes y contó con la participación de productores, profesionales y especialistas del sector. Durante la jornada se abordaron aspectos vinculados con la fisiología del cultivo, manejo, tecnologías disponibles, producción de grano y materia seca, experiencias locales y perspectivas de crecimiento.


Los ingenieros agrónomos Belén Bravo y Juan Pablo Odetti presentaron formalmente su representación de Advanta en San Luis, inicialmente enfocada en sorgo. Bravo es profesional externa asociada del INTA San Luis, mientras que Odetti es docente de la carrera de Ingeniería Agronómica de la FICA-UNSL.

Al finalizar, el director del INTA San Luis, Hugo Bernasconi, felicito a ambos profesionales por su apuesta agronómica y comercial.

También expusieron profesionales del INTA, entre ellos la ingeniera agrónoma Estela Blanco y Ricardo Rivarola, integrante y jefe del Grupo de Producción Agrícola de la entidad, respectivamente, quienes mostraron resultados y experiencias de ensayos de sorgo en la estación experimetal.

Uno de los principales atributos del sorgo es su capacidad para afrontar condiciones de déficit hídrico. Los especialistas destacaron su eficiencia en el uso del agua y su tolerancia a la sequía, características especialmente relevantes en una provincia donde las precipitaciones presentan una elevada variabilidad.

El cultivo posee un sistema radicular desarrollado, capaz de explorar un mayor volumen de suelo, y mecanismos fisiológicos que le permiten regular la pérdida de agua. Además, soporta temperaturas elevadas durante buena parte del verano.

Esta adaptación puede convertirse en una ventaja frente a situaciones frecuentes en San Luis, donde las altas temperaturas pueden coincidir con períodos de escasas precipitaciones.

Los datos climáticos presentados durante la jornada mostraron precisamente esa variabilidad. En una serie de 122 años de precipitaciones, los acumulados anuales oscilaron entre aproximadamente 230 y 1.200 milímetros, con un promedio cercano a los 600 milímetros.

Pero no sólo importa cuánto llueve, sino también cómo se distribuye el agua durante el ciclo del cultivo.

La adaptación del sorgo al clima puntano tiene también algunas limitaciones. Al tratarse de un cultivo de origen tropical, necesita temperaturas relativamente elevadas del suelo para germinar y emerger.

Los especialistas señalaron que requiere alrededor de 18 grados de temperatura de suelo sostenida durante varios días. Esto puede generar un problema frente a las malezas, que muchas veces encuentran condiciones favorables antes que el propio cultivo.

Por ese motivo, el manejo del lote previo y posterior a la siembra resulta determinante.

La fecha de implantación también debe definirse considerando la temperatura del suelo, la disponibilidad de humedad y el riesgo de heladas hacia el final del ciclo.

Uno de los datos centrales aportados por el INTA fue el rendimiento promedio provincial de largo plazo. De acuerdo con las estimaciones oficiales presentadas, San Luis registra un promedio cercano a los 4.300 kilos de sorgo por hectárea durante los últimos 25 años.

Sin embargo, los ensayos realizados en Villa Mercedes muestran que existe una amplia variabilidad.

Durante los últimos ocho años, los materiales graníferos evaluados por INTA registraron rendimientos que oscilaron aproximadamente entre 3.900 y 12.300 kilos por hectárea, mientras que el promedio del período de ensayos se ubicó alrededor de 5.000 kilos por hectárea.

También se evaluó la producción de materia seca. En las últimas campañas, los ensayos registraron valores de entre 8.200 y 16.000 kilos de materia seca por hectárea, con un promedio cercano a los 11.000 kilos.

Estos resultados muestran el potencial del cultivo tanto para planteos agrícolas como para sistemas ganaderos y mixtos.

Más allá del grano, el sorgo ofrece beneficios agronómicos importantes.

Su sistema radicular aporta porosidad al suelo y, especialmente en los materiales graníferos, una importante cantidad de residuos queda sobre el lote después de la cosecha.

Esa cobertura contribuye a proteger el suelo y constituye un aporte relevante dentro de las rotaciones.

La incorporación del sorgo junto con cultivos como soja permite diversificar el planteo y sumar una especie con características fisiológicas diferentes.

En los sistemas ganaderos, además, los materiales forrajeros permiten generar una elevada producción de materia seca y ampliar las alternativas de alimentación.

Los datos presentados durante la jornada muestran una tendencia creciente de la superficie sembrada con sorgo en los últimos años, tanto a nivel nacional como provincial.

Sin embargo, su participación todavía se encuentra muy por debajo de cultivos como soja, maíz y girasol.

En San Luis, los departamentos Pedernera, Pringles, Chacabuco y Dupuy concentran alrededor del 80% de la superficie, según la información expuesta.

El crecimiento, por lo tanto, existe, pero todavía está lejos de reflejar todo el potencial que los técnicos observan en el cultivo.

El sorgo también atraviesa un proceso de incorporación de nuevas tecnologías.

Durante la jornada se analizaron herramientas vinculadas con el control de malezas, el manejo sanitario y la calidad forrajera, además de nuevos materiales.

El control de malezas continúa siendo uno de los principales problemas. Históricamente, las gramíneas generaron un importante cuello de botella para el cultivo, especialmente durante las primeras etapas.

La aparición de nuevas tecnologías permite ampliar las alternativas de manejo y reducir algunas de esas restricciones.

También se destacó la aparición del pulgón amarillo como una plaga de importancia en determinadas regiones, aunque los especialistas señalaron que su impacto en San Luis no presenta actualmente la misma magnitud observada en otras zonas.

El interrogante: ¿por qué no crece más?

El debate planteado durante la jornada giró alrededor de una pregunta concreta, si el sorgo presenta ventajas agronómicas y nuevas tecnologías disponibles, ¿por qué su superficie y sus rendimientos no crecen a mayor velocidad en San Luis?

Entre las posibles respuestas aparecen varios factores.

El costo del flete y la distancia respecto de los mercados pueden reducir la rentabilidad. También existe una percepción vinculada con las dificultades para controlar malezas.

A esto se suma que el mercado del sorgo no presenta, en determinadas circunstancias, la misma fluidez que el del maíz.

Por eso, aumentar la superficie no depende exclusivamente de mejorar los rendimientos. También es necesario que exista una ecuación económica atractiva para el productor.

Fotos: Gentileza de Lucia Cornejo.