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San Luis: Advanta puso el foco en la eficiencia del silaje de sorgo y en el manejo preciso del cultivo

Durante la Jornada Agrícola Ganadera de Sorgo, realizada en Villa Mercedes y organizada por Cultivar San Luis, la empresa Advanta presentó su servicio Caradvana, una propuesta de acompañamiento técnico a campo orientada a mejorar la eficiencia de los sistemas ganaderos a partir de la medición y el análisis de diferentes variables vinculadas con la alimentación.

La exposición estuvo a cargo de Tomás García Mata, médico veterinario del servicio Caradvana de Advanta Semillas, quien desarrolló las principales claves para lograr un silaje exitoso, tanto de sorgo como de maíz. El encuentro también sirvió para la presentación formal de Cultivar San Luis, de los ingenieros agrónomos Belén Bravo y Juan Pablo Odetti como representantes de Advanta en la provincia.

La jornada, desarrollada en el Centro Ganadero de Villa Mercedes, reunió a productores, profesionales y técnicos, con experiencias locales sobre el uso agrícola y forrajero del sorgo y la participación de especialistas de Advanta y del INTA.


García Mata explicó que Caradvana nació como un servicio de acompañamiento al productor basado en una premisa central: “Lo que no se mide no se puede mejorar”. El objetivo es utilizar herramientas de medición y tecnología para contribuir a una mayor eficiencia en los sistemas de producción de carne y leche, reducir costos y mejorar el aprovechamiento de los recursos disponibles.

El servicio contempla visitas a campo y asesoramiento en diferentes momentos del proceso productivo. La primera instancia se vincula con la elección del híbrido adecuado para cada establecimiento y sistema de producción. Luego se realiza un seguimiento durante la confección del silaje y, finalmente, se analiza la calidad del material obtenido.

“Cada campo es un mundo”, señaló el especialista al explicar que las recomendaciones deben adaptarse a las características particulares de cada establecimiento, al sistema productivo y a la categoría de animales que recibirá el alimento.

Para realizar las evaluaciones, Caradvana dispone de distintas herramientas de medición, entre ellas equipos para determinar materia seca en el momento, instrumentos para evaluar el tamaño de picado y dispositivos destinados a medir la compactación del silo. También cuenta con un laboratorio móvil equipado con tecnología NIRS portátil, que permite obtener parámetros relacionados con la calidad del silaje una vez confeccionado.

El resultado de las mediciones queda plasmado en un informe que puede ser utilizado por el productor y, especialmente, por el nutricionista encargado de formular las dietas.

Ocho claves para un buen silaje

Durante su presentación, García Mata enumeró ocho aspectos que considera fundamentales para alcanzar un silaje de calidad. El primer paso es determinar con claridad qué animales serán alimentados, cuántos serán y cuál es su categoría, ya que los requerimientos nutricionales varían de acuerdo con cada sistema.

El segundo punto es la elección del híbrido. En el caso del sorgo, existe una amplia diversidad de materiales —graníferos, forrajeros, doble propósito y otros con características específicas— que responden a distintos objetivos productivos y requieren diferentes estrategias de manejo.

Una vez definido el híbrido y la categoría animal, el monitoreo de la materia seca adquiere un papel central. García Mata recomendó comenzar las mediciones a partir del estado de grano lechoso, con el propósito de determinar el momento óptimo de picado.

Según explicó, para el sorgo la ventana recomendada se ubica entre el 28% y el 35% de materia seca. Ese rango permite encontrar un equilibrio entre concentración de nutrientes, digestibilidad y condiciones adecuadas para la conservación.

El monitoreo también permite anticipar la fecha de picado. El especialista indicó que el sorgo presenta una tasa de secado aproximada de 0,3 puntos porcentuales de materia seca por día, mientras que en el maíz el valor ronda los 0,5 puntos. Con esos datos es posible estimar cuándo el cultivo alcanzará la humedad buscada y coordinar con anticipación la llegada del contratista.

Otro de los aspectos destacados fue el tamaño de las partículas. García Mata recomendó que la mayor concentración del material picado se ubique aproximadamente entre los 13 y 16 milímetros.

Un picado excesivamente largo puede generar problemas porque aumenta la presencia de fibra larga y favorece la selección por parte de los animales. En el extremo opuesto, un material demasiado fino puede dificultar la compactación y generar otros inconvenientes relacionados con la alimentación y la dinámica ruminal.

El procesamiento del grano constituye, además, un desafío particular en el caso del sorgo. El grano es considerablemente más pequeño que el de maíz y presenta una mayor dureza, por lo que los sistemas convencionales de procesamiento pueden no lograr una ruptura adecuada.

En ese sentido, Advanta prevé comenzar a probar una nueva tecnología de cracker específicamente desarrollada para el grano de sorgo. De acuerdo con lo explicado durante la jornada, el equipo, proveniente de Estados Unidos, permitiría mejorar significativamente la ruptura del grano y, por lo tanto, el aprovechamiento del almidón y de la energía disponible.

La compactación es otro punto crítico para obtener un buen silaje. Una adecuada eliminación del aire permite generar las condiciones necesarias para una correcta fermentación.

Cuando la compactación es deficiente, el oxígeno permanece dentro de la masa ensilada y favorece procesos de fermentación aeróbica, aumento de temperatura y desarrollo de hongos y micotoxinas, con consecuencias negativas sobre la calidad del alimento.

Una vez confeccionado el silo, el proceso no termina. El especialista recomendó realizar análisis de calidad que incluyan materia seca, almidón, fibra detergente neutro (FDN), fibra detergente ácido (FDA) y proteína. Esa información permite conocer con precisión el alimento producido y facilita al nutricionista el ajuste de la dieta de acuerdo con los requerimientos de los animales.

No llegar tarde al momento de picado

Uno de los problemas habituales que identificó García Mata en los establecimientos ganaderos es no poder ingresar al lote en el momento adecuado debido a la disponibilidad del contratista.

Por eso, destacó la importancia de comenzar a medir anticipadamente la materia seca y estimar cuándo se alcanzará el rango óptimo. De esa manera, el productor puede avisar con tiempo al contratista y aumentar las posibilidades de realizar el picado en el momento correcto.

El especialista explicó que existen métodos sencillos para realizar una estimación de materia seca incluso sin disponer de equipamiento especializado. Una alternativa consiste en tomar plantas representativas, picarlas, pesar una muestra y someterla a un proceso de secado para luego volver a pesarla y determinar la proporción de materia seca.

El rango de 28% a 35% de materia seca resulta especialmente importante en el sorgo. Por debajo de ese nivel, el exceso de humedad puede provocar pérdidas durante la conservación, favorecer fermentaciones indeseadas y generar pérdida de nutrientes.

En el otro extremo, cuando el material supera el 35% de materia seca, aparecen dificultades para lograr una buena compactación. El material más seco puede dejar espacios de aire dentro del silo, favoreciendo el calentamiento y la fermentación aeróbica.

Además, un cultivo demasiado avanzado puede presentar una menor calidad de fibra y una mayor dificultad para procesar el grano, que se vuelve más duro a medida que pierde humedad.

La búsqueda del momento adecuado implica, por lo tanto, encontrar un equilibrio entre concentración de almidón, digestibilidad de la fibra, humedad y capacidad de compactación.

García Mata también puso énfasis en que no existe un único tipo de sorgo adecuado para todos los sistemas. La elección debe realizarse en función del uso que se pretende dar al cultivo.

Para la confección de silaje, los materiales de perfil granífero pueden aportar una mayor concentración de grano y, en consecuencia, mejorar el aporte energético. Sin embargo, también presentan una ventana de picado más acotada y una mayor velocidad de secado.

Los híbridos doble propósito representan una alternativa para quienes buscan combinar volumen y calidad, mientras que los materiales con características BMR —Brown Mid Rib— pueden aportar una mayor digestibilidad de la fibra.

En sistemas de pastoreo, en tanto, los sorgos forrajeros pueden utilizarse durante primavera y verano. Los materiales BMR permiten incrementar la digestibilidad y mejorar la calidad del alimento.

Para cubrir el déficit forrajero de otoño e invierno también puede recurrirse al sorgo diferido. En este caso, la elección del híbrido y el manejo del cultivo resultan determinantes para evitar pérdidas de calidad y problemas de vuelco.

En el caso de los sorgos forrajeros destinados al pastoreo, García Mata recomendó prestar especial atención a la altura de ingreso de los animales al lote.

El especialista señaló que no debería ingresarse demasiado temprano al cultivo y mencionó como referencia una altura cercana a los 60 centímetros. La precaución está vinculada con el riesgo de intoxicación por ácido cianhídrico, ya que el sorgo contiene un precursor denominado durina, cuya concentración puede ser elevada en plantas pequeñas.

También consideró fundamental establecer un esquema de pastoreo rotativo, definir la carga animal y determinar previamente qué categoría será alimentada. La planificación permite evitar el sobrepastoreo y mantener una adecuada producción de forraje.

Para el sorgo diferido, recomendó considerar materiales doble propósito o graníferos antes que forrajeros, debido a que estos últimos pueden alcanzar una gran altura y presentar mayores riesgos de vuelco y desperdicio.

Asimismo, planteó la posibilidad de sembrar a una distancia aproximada de 70 centímetros entre hileras para facilitar el desplazamiento de los animales y reducir el pisoteo del cultivo.

El acompañamiento técnico no se limita al cultivo y al silaje. Durante la exposición también se destacó la importancia de verificar si el alimento utilizado está cubriendo realmente los requerimientos de cada categoría animal.

En ese sentido, García Mata mencionó el trabajo del nutricionista Juan Pablo Russi y la utilización de la aplicación BovinApp, una herramienta que permite obtener información a partir de imágenes y generar reportes destinados a orientar ajustes en la dieta y en el manejo.

La propuesta apunta a vincular la calidad del alimento producido con la respuesta concreta de los animales y evitar pérdidas de eficiencia.