Inicio Comercio exterior Para CRA, el acuerdo con EE.UU. marca un cambio histórico en la...

Para CRA, el acuerdo con EE.UU. marca un cambio histórico en la inserción internacional argentina

La Argentina dio un paso de fuerte impacto en su estrategia económica y geopolítica al firmar dos acuerdos clave con Estados Unidos vinculados al comercio, las inversiones y el desarrollo de minerales críticos, instrumentos que podrían redefinir la inserción internacional del país y modificar su estructura productiva en los próximos años.

De acuerdo con un informe presentado por el economista Ernesto O’Connor para Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), los convenios rubricados el 4 y 5 de febrero constituyen uno de los movimientos más trascendentes para la economía nacional en décadas, tanto por su alcance comercial como por su proyección estratégica.

El primero de los instrumentos firmados fue el Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos (TIFA, por sus siglas en inglés), que establece un marco general para profundizar la relación económica entre ambos países. Aunque no constituye un Tratado de Libre Comercio, introduce mecanismos de cooperación comercial y financiera con impactos potencialmente significativos sobre exportaciones, inversiones y flujos tecnológicos.


Según el documento, el entendimiento representa un cambio estructural en la política exterior argentina, tradicionalmente caracterizada por ciclos de acercamiento y distanciamiento con los principales socios globales. El nuevo esquema consolida una alineación económica y geopolítica con Estados Unidos y se inscribe dentro de la estrategia estadounidense de privilegiar acuerdos bilaterales por sobre pactos con bloques regionales.

Otro elemento que llamó la atención de los analistas es la rapidez del proceso de negociación. El acuerdo fue cerrado en apenas tres meses, un plazo considerado récord para este tipo de tratados, que habitualmente demandan años de conversaciones técnicas y políticas.

Uno de los puntos centrales del convenio es la eliminación de aranceles por parte de Estados Unidos para 1.675 productos argentinos, medida que permitiría recuperar exportaciones estimadas en más de 1.000 millones de dólares.

El rubro más beneficiado sería el cárnico. El acuerdo amplía la cuota de acceso preferencial para carne vacuna hasta 100.000 toneladas anuales, lo que implica sumar 80.000 toneladas adicionales a las 20.000 que ya tenía Argentina. Esta expansión podría traducirse en un incremento cercano a los 800 millones de dólares en exportaciones del sector.

El entendimiento también incluye el compromiso estadounidense de revisar aranceles aplicados al acero y al aluminio, sectores con relevancia para la industria nacional.

En paralelo, el tratado contempla el acceso de productos agropecuarios específicos, como ganado en pie, aves de corral y quesos, junto con disposiciones vinculadas a estándares sanitarios, certificaciones regulatorias y normas laborales y ambientales.

El acuerdo prevé además el fortalecimiento de la inversión extranjera directa proveniente de Estados Unidos, especialmente en sectores vinculados a minerales críticos como litio, cobre, oro, plata y uranio, insumos fundamentales para el desarrollo de tecnologías avanzadas y la transición energética.

Para fomentar estos proyectos, el convenio contempla la participación de organismos financieros estadounidenses, entre ellos el Banco de Exportaciones e Importaciones (EXIM Bank) y la Corporación Financiera para el Desarrollo Internacional (DFC), que podrían respaldar inversiones mediante financiamiento público-privado.

Este escenario podría también influir sobre el mercado inmobiliario rural, dado que el acuerdo prevé facilidades para la adquisición de tierras y activos productivos, en un contexto donde el valor de la hectárea agrícola en Estados Unidos duplica al promedio de la zona núcleo argentina.

Como contrapartida, Argentina se comprometió a reducir o eliminar aranceles para 221 posiciones arancelarias vinculadas a maquinaria, transporte, dispositivos médicos y productos químicos, además de bajar al 2% los tributos para autopartes y establecer cupos para vehículos y ciertos productos agropecuarios.

Estas medidas buscan mejorar la competitividad sistémica al abaratar insumos y bienes de capital, aunque también podrían generar tensiones en sectores industriales locales que deberán adaptarse a una mayor competencia externa.

El acuerdo también implica el reconocimiento de estándares regulatorios estadounidenses, especialmente en sectores farmacéuticos y tecnológicos, donde Argentina adoptará certificaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Asimismo, el país se comprometió a reforzar el sistema de protección de patentes y derechos de propiedad intelectual.

Otro capítulo relevante del TIFA es la incorporación de normas sobre comercio digital, transferencia de datos y desarrollo de startups y empresas tecnológicas. El instrumento establece un marco para facilitar el ingreso de firmas tecnológicas estadounidenses y promover el intercambio de innovación, aunque también plantea debates sobre soberanía tecnológica y regulación del flujo de información.

Un día antes de la firma del TIFA, Argentina y Estados Unidos rubricaron el Instrumento Marco para el Fortalecimiento del Suministro en Minería y Procesamiento de Minerales Críticos, destinado a consolidar la cooperación en exploración, financiamiento, reciclaje y gestión de estos recursos estratégicos.

El sector minero aparece como uno de los pilares del crecimiento económico proyectado. En 2025, las exportaciones mineras argentinas alcanzaron un récord de 6.037 millones de dólares, con un crecimiento interanual cercano al 30%, mientras que la producción de carbonato de litio superó las 110.000 toneladas.

Las proyecciones oficiales anticipan que el país podría incrementar sus exportaciones totales en torno a 100.000 millones de dólares en los próximos siete años, con una participación creciente de la minería que podría superar los 20.000 millones en ese período y alcanzar más de 30.000 millones hacia el final de la próxima década.

En conjunto con el sector energético, la minería podría generar un saldo exportador cercano a 50.000 millones de dólares anuales, con potencial para escalar hasta 75.000 millones hacia el cierre de la década.

Actualmente, Estados Unidos representa un socio comercial relevante para Argentina. Durante 2025, el país exportó bienes por 8.338 millones de dólares al mercado estadounidense, mientras que las importaciones desde ese origen alcanzaron los 6.704 millones.

Entre los principales productos exportados se destacan hidrocarburos, metales, aluminio, petroquímicos y alimentos agroindustriales, incluyendo carne bovina, vinos, miel, peras, aceites esenciales, porotos de soja y productos pesqueros.

En el caso particular de la carne vacuna, Argentina exportó a Estados Unidos unas 42.000 toneladas durante 2025, equivalentes al 6% del total vendido al exterior, con ingresos por 329 millones de dólares.

Los acuerdos firmados marcan un punto de inflexión en la estrategia de inserción internacional argentina y abren un abanico de oportunidades vinculadas al aumento de exportaciones, el ingreso de inversiones y la modernización tecnológica.

Sin embargo, también plantean desafíos para sectores productivos que deberán adaptarse a mayores niveles de competencia y a nuevas reglas regulatorias. El verdadero impacto de estos instrumentos dependerá de su implementación, del contexto macroeconómico y de la capacidad del país para transformar estas oportunidades en crecimiento sostenido y generación de empleo.