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«Ningún chico puede crecer si un grande le pone un pie en la cabeza»

Eduardo Jorquera (izquierda) y Luciano Muscardit. La Apícola Río Quinto eligió la cooperativa como forma de organización.

Luciano Muscardit, presidente de la Cooperativa Apícola Río Quinto, y Eduardo Jorquera, socio de la cooperativa, dialogaron extensamente con El Semiárido. La entrevista fue pautada en el galpón  y sala de extracción que la cooperativa tiene en la zona norte de Villa Mercedes.

Los temas pasaron por la forma de trabajar y de organizarse que tienen, además de cómo repercuten las situaciones externas a sus decisiones para enfocarse en el tema de producir. Uno de ellos es la comercialización. Sin roturarlo explícitamente, aludieron a la cartelización de los acopiadores para la compra del producto: » Se ponen de acuerdo sobre qué precio van a pagar y no hay diferencia entre uno y otro, dijeron»

Destacaron el valor de trabajar en forma cooperativa. para resaltar su jerarquía dejaron definiciones como estas: «Hay camaradería entre los apicultores. (…) Ningún chico puede crecer si un grande le pone un pie en la cabeza. (…) Cuando alguno de nosotros tiene un problema podemos pedir ayuda que la vamos a encontrar. (…)La semana de la miel nos ayuda a encontrarnos, a comer un asado, a charlar sobre la actividad  y a rescatar a ese ‘bicho’ que también nos enseña a nosotros»…


 

¿Desde cuándo funciona la sala de extracción en este lugar?

Como sala de extracción funciona desde hace tres años. Al galpón lo tenemos desde 2012. Acá se le presta servicio a los socios de la cooperativa y a terceros. Funciona como una sala comunitaria.

¿Cómo es el servicio que prestan?

El productor trae sus alzas y acá extrae su miel, la envasa en sus tambores y se la lleva. Nosotros como cooperativa cobramos un porcentaje para el mantenimiento. Tenemos una persona que trabaja y ayuda al productor con la tarea de extracción.

¿Cuántas personas conforman la cooperativa en la actualidad?

Somos 16 socios. Aparecen socios nuevos. Hay otros que dejan la actividad, porque se cansan o porque emprenden otra cosa. Pero nos mantenemos en esa cifra. Hace un año que tenemos comisión nueva, que tiene en la presidencia a Luciano Muscardit, el tesorero es Guillermo Cozzarín y el secretario, Héctor Ursúa.

Lo que está bueno de nuestra cooperativa es que las decisiones las toma la asamblea. Hacemos reuniones todos los meses, evaluamos qué hacer y tomamos decisiones. No es una actividad cerrada. Cada socio tiene su voz y su voto. Trabajamos como cooperativa de servicios.

¿Para qué le sirve al socio integrar la cooperativa?

Las horas de uso de una sala de extracción son de intensidad, pero en un determinado momento del año. Para un productor chico o mediano esa inversión es inviable económicamente hablando. Esta sala nos sirve mucho a todos los que integramos la cooperativa.

¿Tienen un estándar parejo en cuanto al número de colmenas por productor? ¿o hay de todo tipo?

Contamos con productores que tienen 50 colmenas y también con productores que tienen mil. Lo interesante es que a la hora de tomar decisiones cada persona es un voto. Nadie es más que el otro por tener mayor cantidad de colmenas. Tenemos un 50 por ciento de productores cuya dedicación a la apicultura es exclusiva y otro 50 que la tienen como actividad secundaria.

Cuando dicen dedicación exclusiva, ¿cuántas colmenas hacen falta para dedicarse exclusivamente al tema apícola?

Acá te diría que hacen falta más de setecientas. Depende de las características del año para producción (clima, lluvias, floración) y también depende de la austeridad del productor. Hay variables que no manejamos, por ejemplo los precios. Hace dos años que los costos se elevan de manera exponencial y el valor de la miel se mueve de a centavos.

¿Quién maneja el valor de lo que le pagan a ustedes por el kilo de miel?

El acopiador que va a exportar. Cada vez hay menos. Nosotros hacemos negocios con la ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas), pero hay unos pocos más. Se ponen de acuerdo sobre qué precio van a pagar y no hay diferencia entre uno y otro… Este año fue tremendo porque los costos subieron un 50 por ciento y el precio que nos pagan no subió más del diez por ciento.

Nosotros como cooperativa podemos agrupar la miel de varios productores, entonces por volumen podemos negociar algunos centavos más en el precio de venta. No es mucha la diferencia, pero es mejor que vender en forma individual.

Cuando el mercado es manejado por unos pocos y se ponen de acuerdo sobre el precio que le pagan al productor, a esa acción se la denomina «cartelización de los precios» (N de la R).

¿Cómo es el tema de la venta de acuerdo con el tipo de miel?

Nos venden los tambores con el código de barras. Allí se inscribe la trazabilidad del producto: el campo donde estuvo la colmena, el tipo de flor (alfalfa, monte, etc.), el productor de miel, el color de la miel (la oscura cotiza menos que la clara), el número de la sala de extracción. Los datos que se cargan van directo a la AFIP.

Otro de los beneficios que tenemos por estar conformados en cooperativa es la compra en conjunto de diferentes productos que necesitamos. Eso también nos conviene como socios.

¿Tienen registro de los kilos de miel que extraen por año?

Es muy variable. Depende de las condiciones climáticas. hemos tenido temporadas que sacamos 240 tambores y otras con más de seiscientos. Varía mucho. Este año se produjo casi al 50% de otros años. Por las temperaturas bajas, la agricultura cada vez se expande más, entre otras cuestiones.

Los productores que colocaron sus colmenas hacia el sur de Villa Mercedes  tuvieron mejor rinde que los que colocaron las colmenas hacia el norte. Cerca de la costa del río les fue bien. A los de Juan Jorba les fue mal. Según la zona, en cortas distancias, va cambiando mucho.

¿Tienen algún proyecto en especial para este año?

Con la Semana de la Miel también se promociona la venta y el consumo para reforzar el mercado interno con la venta de miel fraccionada. Nosotros estamos gestionando los números de dos patentes para poder vender en todo el mercado interno. Esperamos concretar lo más pronto posible. Eso nos habilita para vender a cualquier tipo de comercio, ya sean chicos o supermercados.

¿Van a comercializar como miel de la cooperativa o cada productor le da un nombre?

Cada productor le da el nombre que quiere. Pero todos le incluimos el sello de la cooperativa en la etiqueta. También dependerá del volumen que se comercialice. Quizá, vendiendo poco se haga con etiqueta de cada productor  y si se vende en gran volumen lo hagamos como producto común de la cooperativa. Ya veremos…

¿Están conformes con lo que venden hasta ahora en el mercado interno o necesitan ampliar?

E.J.: Te comento mi experiencia. Yo regalaba un frasquito chico para que el cliente probara la miel que iba a comprar. Como le gustaba, me empezaba a comprar. Es como que ahí te creía lo que le decías sobre la calidad del producto que le vendías. Todos me siguen comprando y he ampliado la cantidad. Es difícil hacer clientes, pero una vez que los hacés te siguen comprando.

También se evoluciona en las cantidades. Mi experiencia es que empecé vendiendo frascos chicos, después pasaron al frasco de kilo y ahora me piden en grandes cantidades. Hay muchas familias que han reemplazado el azúcar por la miel.

Hay un cambio social de mentalidad: la gente consume menos azúcar y menos harina y mayor cantidad de miel. se busca una vida sana en cuanto al consumo de alimentos.

¿Cómo evalúan la semana de la miel de este año y la actividad que organizaron?

Estamos muy conformes. Superó las expectativas que teníamos. Estamos muy agradecidos con todas las instituciones que participaron, colaboraron y tomaron como propia la semana de la miel. Destaco la participación de las escuelas en las charlas que se dieron. En el stand la gente se acercó y charló con el productor.

Hay camaradería entre los apicultores. Estos acontecimientos nos ayudan a fortalecer los vínculos y a darnos una mano entre nosotros. Ningún chico puede crecer si un grande le pone un pie en la cabeza. Cuando alguno de nosotros tiene un problema podemos pedir ayuda que la vamos a encontrar, si se rompe la camioneta o si necesitamos un carro u otra cosa. La semana de la miel nos ayuda a encontrarnos, a comer un asado, a charlar sobre la actividad  y a rescatar a ese «bicho» que también nos enseña a nosotros…

Producción: El Semiárido