La firma consignataria Alfredo S. Mondino conmemoró su 44° aniversario en Del Campillo con un remate especial que reunió más de 12.000 cabezas de ganado y a cientos de productores, clientes y amigos. Entre emociones, recuerdos y agradecimientos, la jornada se transformó en un homenaje al trabajo, la confianza y los valores que dieron origen a una de las empresas ganaderas más reconocidas del país.
En el corazón de Del Campillo, donde nació una historia que hoy atraviesa generaciones, la firma consignataria Alfredo S. Mondino celebró sus 44 años de trayectoria con un acontecimiento que quedará grabado en la memoria de la ganadería argentina. No fue solamente un remate. Fue una reunión de afectos, una demostración de confianza mutua entre productores y consignatarios, y una reafirmación de los valores que construyeron una empresa que se convirtió en referencia nacional.
La jornada tuvo todos los ingredientes de una gran celebración. Miles de productores, compradores, representantes y amigos de la casa se dieron cita para participar de un remate especial que movilizó más de 12.400 cabezas de hacienda, una cifra que refleja no sólo el volumen comercial alcanzado, sino también la confianza que la firma ha sabido construir a lo largo de más de cuatro décadas.
La emoción se hizo presente desde el inicio. Al abrir el remate, Roberto Mondino, socio gerente y martillero de la empresa, dio la bienvenida a los presentes con palabras cargadas de orgullo y gratitud.
“Bienvenidos a Del Campillo, a nuestra casa central, a este festejo de 44 años de vida de nuestra empresa. Para nosotros es un gran orgullo llevar esta camiseta y esta marca que es Alfredo S. Mondino. Les agradezco de corazón a todos los que nos han acompañado durante estos 44 años”, expresó ante un auditorio colmado de productores y colaboradores.
Las palabras resumieron el sentimiento dominante de toda la jornada: el reconocimiento a quienes hicieron posible el crecimiento de la empresa desde sus inicios hasta convertirse en una de las principales consignatarias del país.
El desafío era enorme. Reunir más de 12.000 vacunos en un mismo remate exige una organización milimétrica y el compromiso de decenas de personas trabajando en forma coordinada. Camiones, corrales, clasificación de lotes, controles sanitarios, atención a compradores y vendedores: cada detalle debía funcionar a la perfección.






Desde las primeras horas de la mañana, cuando comenzaron las ventas de hacienda para consumo y faena, hasta el cierre de la tarde con las categorías de cría, el ritmo comercial fue intenso y sostenido.
La presencia de compradores provenientes de distintas provincias permitió mantener una demanda activa durante toda la jornada. Los valores se mostraron firmes y las ventas se desarrollaron con una agilidad que sorprendió incluso a los organizadores.
Particular protagonismo tuvieron los lotes de invernada. Los terneros y terneras exhibidos despertaron el interés de numerosos compradores que protagonizaron pujas constantes. La calidad de la hacienda fue destacada de manera unánime, consolidando el prestigio de los productores de la región.
Sin embargo, detrás de los números y los récords, hubo un aspecto que sobresalió por encima de todos: el factor humano.
Roberto Mondino remarcó que un acontecimiento de semejante magnitud sólo puede concretarse gracias al esfuerzo conjunto de representantes, pisteros, personal de corrales, administrativos, colaboradores y familiares.
Cada remate exitoso es el resultado de meses de trabajo silencioso. De visitas a los campos, de reuniones con productores, de kilómetros recorridos y de relaciones construidas sobre la confianza y el cumplimiento de la palabra.






Los propios organizadores destacaron que el principal mérito corresponde a los remitentes que eligieron consignar su hacienda a la firma.
“La mercadería la ponen los productores”, señalaron, reconociendo que sin esa confianza ninguna empresa puede crecer ni proyectarse en el tiempo.
La celebración también fue una oportunidad para reflexionar sobre el camino recorrido y sobre los principios que permitieron llegar hasta este presente.
Marcos Mondino resumió ese sentimiento durante uno de los momentos más emotivos de la jornada.
“Estamos muy orgullosos de los valores con los que llegamos hasta acá: el valor de la palabra, el valor del trabajo duro, el valor de la humildad y el valor de haber conformado con ustedes una gran familia a través de los años”, expresó.
Sus palabras encontraron eco entre los presentes, muchos de los cuales mantienen vínculos comerciales y personales con la empresa desde hace décadas.
No se trató solamente de celebrar un aniversario empresarial. Fue también el reconocimiento a una forma de hacer negocios basada en la confianza, el respeto mutuo y el compromiso con la producción ganadera.






El recuerdo permanente de don Alfredo Mondino
Uno de los momentos más conmovedores llegó cuando los presentes evocaron la figura de Alfredo “El Negro” Mondino, fundador de la empresa y referente indiscutido de la actividad.
Francisco Garín, gerente de ventas de la firma, no pudo ocultar la emoción al observar la convocatoria lograda.
“Nos llena de orgullo, emoción y felicidad encontrar tantos amigos y sentir el afecto de todos. Todo lo que cosechó el Negro durante su vida verlo plasmado hoy entre quienes están acá es algo muy especial”, manifestó.
Con la voz quebrada por la emoción, agregó: “Seguro que nos está viendo y seguro que está feliz de ver lo que logró. Tenernos a todos acá con el mismo sentimiento, con la misma satisfacción y emoción”.
Sus palabras generaron uno de los aplausos más sentidos de la jornada y reflejaron el profundo cariño que aún despierta la figura del fundador.
El balance final fue ampliamente positivo. Los organizadores coincidieron en que el resultado superó las expectativas iniciales, tanto por el volumen comercializado como por la respuesta de la demanda.
El éxito del remate confirmó además la consolidación de Del Campillo y de otras plazas estratégicas de la firma dentro del circuito de los grandes remates ganaderos del país.
Pero más allá de los números, la jornada dejó un mensaje mucho más profundo: la vigencia de la ganadería argentina y la fortaleza de una comunidad productiva que sigue apostando al trabajo, incluso en contextos complejos.
Entre abrazos, recuerdos y emociones compartidas, los 44 años de Alfredo S. Mondino se celebraron como lo que realmente representan, una historia construida sobre la palabra empeñada, el esfuerzo cotidiano y la confianza de miles de productores que encontraron en la firma mucho más que una consignataria. Encontraron una familia.


















