El investigador del INTA San Luis Jorge Mercau destacó el potencial de una innovadora aplicación desarrollada con datos oficiales de más de tres décadas. La plataforma permite analizar cómo influyen los eventos climáticos asociados al fenómeno ENSO sobre los rendimientos agrícolas en distintas regiones del país y aporta información valiosa para la toma de decisiones productivas y económicas.
En un contexto donde la variabilidad climática se ha convertido en uno de los principales factores que condicionan la producción agropecuaria, contar con información confiable y herramientas que permitan reducir la incertidumbre resulta cada vez más importante. En este escenario surge AgroEnso, una aplicación pública y gratuita que pone a disposición de productores, asesores e investigadores más de treinta años de información agrícola oficial vinculada con los ciclos climáticos de El Niño, La Niña y los períodos neutrales.
La herramienta fue presentada por Jorge Mercau, ingeniero agrónomo especialista que trabaja desde la Agencia del INTA en San Luis, quien explicó a El Semiárido que la plataforma constituye una nueva fuente de análisis para comprender los riesgos productivos asociados a cada región y evaluar con mayor precisión las expectativas de rendimiento de los principales cultivos.
«AgroEnso está construida sobre los datos oficiales de la Secretaría de Agricultura de la Nación y toma la información desde 1990 hasta la actualidad», señaló Mercau. Sin embargo, aclaró que la aplicación incorpora además una corrección estadística que ajusta los rendimientos históricos a las condiciones tecnológicas actuales, permitiendo comparaciones más realistas y útiles para la toma de decisiones.
El especialista explicó que cuando se analizan series largas de datos agrícolas aparece un fenómeno conocido como «tendencia tecnológica», vinculado a las mejoras genéticas, de manejo y de tecnología que fueron elevando los rendimientos con el paso de los años.
Por ello, AgroEnso realiza un ajuste de los registros históricos para trasladarlos a valores comparables con los actuales.
«Cuando uno analiza series largas conviene eliminar parte de ese efecto tecnológico para entender mejor cómo influye realmente el clima sobre los rendimientos», indicó.
De esta manera, la aplicación permite evaluar qué variabilidad productiva puede esperarse en distintas zonas agrícolas del país, aportando una referencia adicional a la información local que habitualmente manejan productores y asesores.


El cruce entre agricultura y fenómeno ENSO
Uno de los aspectos más innovadores de AgroEnso es que relaciona cada campaña agrícola desde 1990 con las distintas fases del fenómeno ENSO (El Niño-Oscilación del Sur).
La plataforma clasifica cada año como Niño, Niña o Neutral, tomando como referencia la temperatura superficial del océano Pacífico durante los meses clave que determinan la evolución del fenómeno.
Mercau recordó que existe abundante evidencia científica sobre la influencia de ENSO en las precipitaciones de gran parte de la región pampeana, especialmente en el este del país. Sin embargo, aclaró que esa relación no es homogénea y que existen importantes diferencias entre regiones.
«En el este argentino los años Niño suelen asociarse a mayores lluvias durante la primavera y principios del verano. En cambio, hacia el oeste ese efecto prácticamente desaparece», explicó.
Precisamente, AgroEnso permite visualizar estas diferencias de manera sencilla a partir de datos concretos de rendimiento.
El desarrollo de AgroEnso estuvo a cargo del ingeniero agrónomo e investigador del CONICET en Balcarce, Juan Pablo Monzón, reconocido especialista en análisis de datos agrícolas.
Mercau explicó que Monzón aprovechó años de experiencia trabajando con información oficial y utilizó herramientas de inteligencia artificial para construir la aplicación.
En el proceso también participaron investigadores vinculados al proyecto internacional Yield Gap, dedicado al estudio de las brechas de rendimiento agrícola.
«Juan Pablo tiene una enorme experiencia trabajando con bases de datos agrícolas y logró transformar toda esa información en una herramienta muy accesible para cualquier usuario», destacó.
La aplicación permite analizar maíz, soja de primera, soja de segunda, trigo, cebada y girasol, utilizando la información estadística disponible a nivel departamental.



Pedernera y Pergamino
Para ejemplificar el potencial de la herramienta, Mercau comparó dos departamentos representativos de ambientes productivos muy diferentes: Pedernera, en San Luis, y Pergamino, en el corazón de la zona núcleo agrícola argentina.
En maíz, los rendimientos promedio ajustados alcanzan aproximadamente los 5.200 kilogramos por hectárea en Pedernera, mientras que en Pergamino llegan a 8.800 kilos.
Pero más allá de la diferencia productiva, lo verdaderamente relevante es el efecto que tienen los eventos ENSO sobre esos rendimientos.
En Pergamino, los años Niño elevan el promedio a casi 9.800 kilos por hectárea, mientras que los años Niña lo reducen a unos 7.800 kilos. Es decir, existe una diferencia cercana a una tonelada por hectárea por encima o por debajo del promedio histórico.
En cambio, en Pedernera las variaciones asociadas a Niño o Niña son mínimas y estadísticamente poco significativas.
«En Pergamino el efecto es clarísimo. En Pedernera prácticamente no existe», resumió Mercau.
Según el investigador, uno de los mayores aportes de AgroEnso radica en que permite incorporar información climática objetiva a decisiones económicas concretas.
Entre ellas mencionó la negociación de alquileres agrícolas, la definición de estrategias productivas o la evaluación de riesgos financieros.
«Cuando un productor analiza un alquiler, necesita estimar qué rendimiento puede esperar y cuál es la probabilidad de obtenerlo. Esta herramienta aporta información muy valiosa para ese análisis», sostuvo.
En regiones donde ENSO tiene una fuerte influencia, como ocurre en gran parte del este argentino, la expectativa climática puede modificar significativamente las probabilidades de éxito productivo.
Los datos históricos muestran una situación similar en soja de primera.
Mientras que en Pedernera el rendimiento promedio ronda los 2.100 kilogramos por hectárea y prácticamente no muestra respuesta al fenómeno ENSO, en Pergamino el promedio supera los 4.300 kilos.
Durante los años Niño, los rendimientos ascienden a cerca de 4.700 kilos por hectárea y disminuye notablemente la probabilidad de registrar campañas de baja productividad.
Según Mercau, estas diferencias permiten redefinir la percepción del riesgo y modificar expectativas de inversión.
«En un año Niño, un productor de la zona núcleo puede sentirse más confiado para asumir determinados compromisos económicos porque la probabilidad de obtener rendimientos bajos disminuye considerablemente», explicó.

El girasol, una alternativa estratégica
Uno de los aspectos más interesantes del análisis fue el referido al girasol, cultivo que, según Mercau, podría ganar protagonismo en las próximas campañas.
El investigador destacó que los mercados internacionales continúan mostrando firmeza tanto para el aceite como para el grano, generando expectativas favorables para el sector.
En Pedernera, el rendimiento promedio histórico del girasol ronda los 1.900 kilogramos por hectárea, mientras que en Pergamino alcanza cerca de 2.900 kilos.
A diferencia de maíz y soja, el efecto de Niño y Niña sobre este cultivo aparece mucho más atenuado.
«No obstante, los datos sugieren que los años Niño podrían incrementar las probabilidades de alcanzar rendimientos altos en regiones semiáridas como San Luis.»
Mercau señaló que el girasol posee características particularmente atractivas para los ambientes del oeste argentino.
«Tiene un piso productivo muy alto y una notable capacidad de adaptación. Muchas veces compite favorablemente con la soja en ambientes donde la disponibilidad hídrica es una limitante», afirmó.
Además, destacó que las condiciones sanitarias de San Luis y la menor incidencia de excesos hídricos durante los años Niño permiten que el cultivo aproveche mejor los beneficios de una mayor disponibilidad de agua.
Democratizar el acceso a la información
Finalmente, Mercau remarcó que AgroEnso constituye un ejemplo de cómo los datos públicos pueden transformarse en herramientas concretas para mejorar la toma de decisiones en el agro.
La aplicación se encuentra disponible para cualquier usuario y sus desarrolladores promueven activamente la recepción de comentarios y sugerencias para continuar perfeccionándola.
«Lo importante es que la información esté disponible y sea fácil de utilizar. Cuantas más herramientas tenga el productor para entender el riesgo y planificar mejor, mejores serán las decisiones que pueda tomar», concluyó.
Con más de tres décadas de datos procesados, análisis climáticos integrados y acceso abierto, AgroEnso se perfila como una herramienta de gran valor para productores, asesores y empresas agropecuarias que buscan transformar información histórica en conocimiento útil para enfrentar los desafíos de una agricultura cada vez más dependiente del clima.











