Hay muchas especies de insectos que se utilizan para polinizar cultivos. Las abejas de la miel son las más conocidas, pero hay otras que hasta son más efectivas para ciertas flores. La FAUBA y la empresa Brometan investigan abejorros nativos y potencian su uso comercial en la producción de tomate.
Por: Sebastián M. Tamashiro
(SLT-FAUBA) Gran parte de los cultivos que consumimos se benefician de la actividad de insectos polinizadores. Las abejas de la miel son las más conocidas, pero los abejorros están ganando protagonismo en el agro: resultan más efectivos en ciertos cultivos, trabajan de forma incansable y soportan condiciones extremas. Por eso, investigadoras de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y la empresa Brometan investigan Bombus pauloensis, un abejorro nativo, y desarrollan su potencial polinizador. Afirman que aumenta hasta un 25% la cantidad, 10% en peso y 3% en tamaño de los tomates. Un círculo virtuoso desde el laboratorio hasta los productores y nuestros platos.
Alrededor del 35% de la producción mundial de alimentos depende del trabajo de polinizadores. La abeja melífera ―Apis mellifera― es la gran estrella, pero no es experta en todos los cultivos. Ahí es donde entran en escena otras especies alternativas.
En la Argentina, uno de los polinizadores que va ganando terreno como servicio para cultivos es el abejorro nativo Bombus pauloensis. Es el que solemos ver en las flores de nuestros jardines o en los espacios verdes del AMBA. “Tiene características que lo hace muy buen polinizador. Posee un cuerpo grande y lleno de pelos, carga mucho polen y trabaja de forma constante hasta en condiciones adversas”, afirmó Florencia Palottini, docente de Zoología Agrícola en la FAUBA e investigadora del CONICET.
Florencia agregó que realizan un zumbido que las vuelve polinizadoras ideales para algunos cultivos. “Las flores de las solanáceas, como el tomate o la berenjena, no liberan el polen fácilmente. El abejorro sí lo consigue cuando hace vibrar todo su cuerpo. De esta manera, al buscar su alimento, transportan los granos de polen de flor en flor”.
Si bien son nativos, es difícil verlos en cantidad cerca de las producciones. “Los abejorros hacen sus nidos en cavidades y hojarasca acumulada en el suelo, y la agricultura intensiva reduce los ambientes disponibles para que nidifiquen”, agregó Palottini. Por eso, para asegurar su presencia en un cultivo y aprovechar sus beneficios, la solución es hacerles una ‘mudanza artificial’.




En nuestro país, la empresa Biobest cría a Bombus pauloensis en una biofábrica y Brometan los comercializa en ‘cajas nido’. “Son colmenas que tienen una reina, larvas, huevos y entre 80 y 120 obreras. Las colocás en el cultivo y los insectos empiezan a polinizar las flores a cambio de néctar y polen”, detalló María José Ramírez Soria, responsable de Sistemas Biológicos en Brometan.
¿Y se nota la diferencia? María José contestó con datos contundentes. “En tomate, el uso de abejorros puede aumentar la cantidad de frutos hasta un 25% comparado con el ‘hormoneo’, una práctica habitual que consiste en aplicar hormonas flor por flor. También se mejora la calidad. Con abejorros, los tomates son hasta un 10% más pesados, 3% más grandes y tienen mejor vida postcosecha”.
El número de colmenas que se necesitan para ver resultados depende del tipo de tomate ya que cada uno tiene diferente cantidad de flores. “En redondo, estiman 6 por ha; en perita, 8, y en cherry, hasta 12 colmenas”, contó Ramírez Soria.
Según María José, les lleva 4 meses armar una caja nido y cada una puede durar 8 semanas como mínimo, pero puede estirarse en función de la época del año, de las condiciones del cultivo y del manejo de plagas que se realice.
En este sentido, la integrante de Brometan añadió que el uso de abejorros como polinizadores trae un efecto dominó positivo. “Al tener una colmena dentro del invernadero, hay que ser más cuidadosos con los agroquímicos. Es decir, hay beneficios para el ambiente, para los operarios y para el alimento. Además, libera a los productores del ‘hormoneo’ y les da tiempo para hacer las otras miles de tareas que siempre hay en el campo”.
La ciencia de la polinización
Denise Nery, docente de Zoología Agrícola en la FAUBA, explicó que detrás de cada nido hay años de investigación. “Manejar abejorros implica muchos estudios para entender su biología y fisiología. Desde la FAUBA nos enfocamos en conocer el comportamiento de los abejorros y, en particular, en cómo aprenden: un aspecto clave para la polinización”.
Además, Nery agregó: “Cuando una obrera va a una flor atraída por su color y su aroma, y encuentra una recompensa —néctar o polen—, genera una asociación. La siguiente vez que salga del nido, va a buscar ese color u olor para encontrar su alimento. Ahí es donde hablamos de aprendizaje”.
En experimentos previos, publicados en la revista científica Journal of Experimental Biology, Florencia y su equipo analizaron cómo influyen los colores en el aprendizaje de Bombus pauloensis. “Encontramos que perciben el azul y el amarillo, y que los vinculan a las recompensas. También, observamos que las obreras que recolectan néctar aprenden más fácil el azul, y las que recolectan polen, el amarillo”, agregó Nery.
A futuro, Denise contó que van a seguir profundizando en el aprendizaje de los abejorros considerando el efecto de los agroquímicos utilizados en los cultivos. Además, junto con Cecilia Estravis Barcala, docente de Botánica General, estudian el efecto de las condiciones ambientales en el comportamiento de este abejorro. “En los invernáculos hace mucho calor y humedad, y queremos entender cómo estas variables afectan la polinización en cultivos de tomate” detalló Cecilia.
“Nuestro trabajo en el laboratorio le sirve a la empresa y a los productores. Mientras más aspectos biológicos conozcamos de esta especie nativa, mayores herramientas tendremos para plantear mejores manejos”, resaltó Florencia.
Para cerrar, María José reflexionó: “El vínculo que tenemos con la FAUBA es fundamental. Sus estudios nos respaldan, representan datos duros e imparciales que nos ayudan a entender y mejorar el producto que comercializamos”.











