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Manuel Rosa lleva la agricultura de precisión a los campos de San Luis con manejo por ambientes

El ingeniero agrónomo Manuel Rosa, oriundo de Villa Mercedes, desarrolla una metodología de trabajo basada en el diagnóstico por ambientes, el análisis fisicoquímico de los suelos y la aplicación de tecnologías de dosis variable. El objetivo es dejar atrás el manejo promedio de los lotes y avanzar hacia decisiones específicas que permitan mejorar la eficiencia, cuidar los márgenes y hacer una agricultura más sustentable.

La agricultura argentina atraviesa una etapa en la que producir más ya no depende solamente de incorporar tecnología, sino también de utilizarla de manera estratégica. En un escenario marcado por el elevado costo de los insumos, la necesidad de mejorar los márgenes y la creciente importancia de hacer un uso eficiente de los recursos, conocer con precisión qué ocurre dentro de cada lote puede convertirse en una herramienta decisiva.

En ese contexto, el ingeniero agrónomo Manuel Rosa, nacido en Villa Mercedes, San Luis, impulsa una propuesta vinculada directamente con la agricultura de precisión y el manejo por ambientes. Desde su emprendimiento MR Soluciones del Suelo, busca acompañar a productores e ingenieros agrónomos en el conocimiento detallado de la variabilidad existente dentro de los lotes para transformar esa información en decisiones concretas de manejo.


Rosa es ingeniero agrónomo, egresado de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Córdoba. Sus primeros pasos profesionales estuvieron vinculados a la producción agrícola en el sur de Córdoba y posteriormente se desempeñó como asesor de nuevas tecnologías dentro de una empresa de maquinaria agrícola.

Fue precisamente durante esa etapa cuando comenzó a familiarizarse de manera más profunda con las herramientas de agricultura de precisión y, especialmente, con el impacto que pueden tener sobre la eficiencia productiva.

“Ahí es donde empecé a palpar lo que era la agricultura de precisión y donde entendí el verdadero impacto de estas prácticas en el campo”, explica a El Semiárido.

De aquella experiencia nació la idea de desarrollar una metodología propia que permitiera acercar estas tecnologías al productor y, fundamentalmente, convertir los datos disponibles en información útil para tomar decisiones.

La premisa es sencilla, aunque su aplicación requiere tecnología, conocimiento agronómico y una interpretación precisa de cada ambiente: no todos los sectores de un lote tienen el mismo potencial productivo ni necesitan exactamente el mismo manejo.

Del lote promedio al manejo por ambientes

Durante muchos años, una parte importante de las decisiones agrícolas se tomó considerando al lote como una unidad homogénea. Se establecía una determinada dosis de fertilizante, una densidad de siembra o una estrategia de manejo para toda la superficie.

Sin embargo, los lotes presentan diferencias que pueden ser significativas. La disponibilidad de agua, las características físicas y químicas del suelo, la compactación, la historia productiva y otros factores pueden hacer que determinados sectores tengan comportamientos completamente diferentes.

El trabajo de MR Soluciones del Suelo apunta precisamente a identificar esas diferencias.

“Las prácticas buscan acompañar al productor a conocer a fondo toda la variabilidad que puede haber en sus lotes para hacer un uso más eficiente de sus insumos”, señala Rosa.

La metodología comienza con la ambientación de los lotes, utilizando información proveniente de imágenes satelitales e históricas y, cuando están disponibles, mapas de rendimiento. A partir de esa información se delimitan diferentes ambientes productivos y posteriormente se realiza un muestreo dirigido del suelo.

El objetivo es evitar que las muestras se tomen de manera uniforme y sin considerar las diferencias existentes dentro de la superficie.

Para realizar esta tarea, Rosa utiliza un calador hidráulico, herramienta que permite incrementar la densidad de puntos de muestreo por ambiente y, al mismo tiempo, evaluar determinadas características del perfil del suelo, entre ellas la compactación en profundidad.

De esta manera, el diagnóstico no queda limitado a una muestra general del lote, sino que busca identificar qué ocurre en cada uno de los ambientes previamente definidos.

El suelo como punto de partida

Una vez realizado el muestreo, se genera un diagnóstico fisicoquímico del suelo. Esa información se integra con los antecedentes productivos y con las características particulares de cada ambiente.

A partir de allí es posible elaborar prescripciones de dosis variable, tanto para semillas como para fertilizantes, entre otras prácticas de manejo.

La lógica detrás de este sistema es que cada sector del lote reciba los recursos que realmente necesita y de acuerdo con su potencial.

“Tenemos la posibilidad de generar prescripciones de dosis variable, tanto de semillas como de fertilizantes, entre otras prácticas que se pueden hacer adaptadas a las necesidades reales de cada productor”, sostiene el ingeniero.

La diferencia respecto de un manejo uniforme puede ser importante. En lugar de aplicar una misma estrategia sobre toda la superficie, el productor puede establecer diferentes decisiones de acuerdo con las características y posibilidades de cada ambiente.

Una herramienta especialmente estratégica para San Luis

Aunque la metodología desarrollada puede aplicarse a diferentes cultivos y regiones productivas del país, Rosa considera que en San Luis adquiere una relevancia especial.

Uno de los motivos está relacionado con el peso que tiene el maíz dentro de la agricultura provincial y con la importante variabilidad que presentan los ambientes productivos.

En una provincia donde la disponibilidad de agua constituye uno de los factores determinantes para definir el potencial de los cultivos, conocer qué capacidad tiene cada sector del suelo para almacenar y ofrecer agua al cultivo puede resultar fundamental.

Por eso, el manejo por ambientes permite incorporar variables como el agua útil disponible en el perfil, las precipitaciones que podrían registrarse durante el ciclo del cultivo y las características fisicoquímicas del suelo.

Todas esas variables terminan influyendo sobre el rendimiento objetivo que puede plantearse para un determinado sector del lote.

“En San Luis cobra un valor estratégico por la importancia del cultivo del maíz principalmente, y la gran variabilidad que tienen los ambientes”, explica Rosa.

El desafío consiste entonces en que la tecnología no sea utilizada simplemente por incorporar una herramienta más al proceso productivo, sino que permita ajustar las decisiones agronómicas a la realidad de cada ambiente.

Agua, suelo y rendimiento

En sistemas agrícolas como los de San Luis, donde el comportamiento de las precipitaciones puede marcar diferencias importantes entre campañas y dentro de una misma campaña, la disponibilidad de agua es una variable central.

Rosa plantea que para definir el manejo de cada zona es necesario considerar el agua útil presente en el perfil, las posibles precipitaciones durante el ciclo del cultivo y las características fisicoquímicas del suelo.

La combinación de esas variables permite establecer un rendimiento objetivo más realista y ajustar las decisiones de manejo.

La agricultura de precisión, en este sentido, no consiste solamente en utilizar maquinaria con tecnología de aplicación variable. Es, antes que nada, una forma diferente de interpretar el lote.

Se trata de pasar de una visión general a una mirada mucho más detallada, en la que cada ambiente puede ser tratado de acuerdo con sus características.

El resultado buscado es doble: mayor eficiencia económica y mayor eficiencia en el uso de los recursos naturales.

“De esta forma, logramos ser más eficientes en el uso de los recursos, y, por ende, más sustentables con el medio ambiente”, destaca el profesional.

Uno de los aspectos que Rosa destaca de su propuesta es que la tecnología no funciona de manera aislada.

El trabajo se plantea como un proceso conjunto con el propietario del establecimiento, el productor y su ingeniero agrónomo.

La planificación se realiza en equipo y busca adaptarse a la dinámica de cada explotación agropecuaria.

“Trabajamos como un aliado estratégico. La idea es que la planificación se haga en equipo junto al dueño del establecimiento, junto al productor y su ingeniero agrónomo”, explica.

Ese acompañamiento puede desarrollarse durante el ciclo productivo y no necesariamente implica establecer contratos de largo plazo.

La propuesta busca que el productor pueda incorporar el diagnóstico por ambientes y utilizar la información obtenida para tomar mejores decisiones durante cada campaña.

En lugar de generar dependencia de un servicio permanente, el objetivo es aportar herramientas que permitan al propio equipo de trabajo del establecimiento mejorar progresivamente su capacidad de decisión.

Para Rosa, uno de los principales obstáculos para una mayor incorporación de estas herramientas no es necesariamente tecnológico.

El desafío pasa, en buena medida, por lograr que el productor entienda que la agricultura de precisión no debe ser considerada un gasto adicional, sino una inversión destinada a mejorar la eficiencia del sistema productivo.

En un contexto en el que los costos de semillas y fertilizantes tienen una incidencia significativa sobre los resultados económicos de la actividad, definir con mayor precisión dónde y cuánto aplicar puede tener un impacto directo sobre los márgenes.

“Uno de los principales desafíos es lograr que el productor vea a la agricultura de precisión como una inversión y no como un gasto”, afirma.

Pero para demostrar que la tecnología realmente genera valor, Rosa considera fundamental medir los resultados.

Por eso incorpora al proceso una instancia de cierre de campaña.

Una vez finalizada la cosecha, se realiza una reunión postcosecha en la que se analizan los resultados obtenidos y se evalúa qué funcionó y qué aspectos pueden ser ajustados para la campaña siguiente.

La intención es que la información generada durante el proceso no termine simplemente en un mapa o en una prescripción de dosis variable.

Debe convertirse en conocimiento útil para el productor.

“Dándole valor real a la información y no que quede simplemente en una prescripción el servicio”, resume.

Derribar prejuicios

Otro de los desafíos que identifica Rosa está relacionado con una percepción que todavía existe entre algunos productores: que la agricultura de precisión es una herramienta reservada para grandes establecimientos y que requiere inversiones tecnológicas inaccesibles para productores de menor escala.

Sin embargo, sostiene que esa mirada debe ser revisada.

La clave no está necesariamente en la cantidad de hectáreas, sino en la existencia de variabilidad dentro del lote.

“Mientras exista variabilidad dentro del lote, se puede trabajar por ambientes”, sostiene.

Además, destaca que muchas de las herramientas necesarias para llevar adelante este tipo de estrategias ya pueden integrarse con maquinaria que se encuentra operativa en numerosos establecimientos.

Esto abre la posibilidad de avanzar progresivamente en la incorporación de tecnologías sin que necesariamente sea necesario reemplazar todo el parque de maquinaria.

“Estas herramientas se adaptan perfectamente a la gran mayoría de las máquinas que ya están operando en los campos”, explica.

La trayectoria profesional de Rosa comenzó en Córdoba, donde tuvo sus primeras experiencias vinculadas con la agricultura de precisión.

Actualmente desarrolla este tipo de trabajo también en San Luis, aunque señala que la metodología desarrollada puede adaptarse a diferentes zonas productivas.

La idea no es imponer una receta única, sino partir de la información particular de cada establecimiento.

Cada región, cada campo e incluso cada lote presenta condiciones diferentes. Por eso, el diagnóstico es el punto de partida para establecer una estrategia.

“Mi recorrido profesional en agricultura de precisión se inició en la provincia de Córdoba, y hoy aplico estas tecnologías también en la provincia de San Luis”, señala Rosa.

De los datos a las decisiones

Uno de los grandes aportes de la agricultura de precisión es la posibilidad de generar enormes cantidades de información sobre los sistemas productivos.

Imágenes satelitales, mapas de rendimiento, análisis de suelo, información histórica y datos obtenidos durante las diferentes etapas del cultivo permiten construir una imagen cada vez más detallada de lo que sucede dentro del lote.

Pero disponer de datos no garantiza por sí mismo una mejora productiva.

El verdadero valor aparece cuando esa información puede ser interpretada y transformada en una decisión agronómica.

Ese es, precisamente, uno de los ejes de la propuesta de MR Resoluciones del Suelo, convertir la información en una herramienta concreta para producir.

La ambientación permite identificar diferencias; el muestreo dirigido permite conocer las características del suelo en cada ambiente; el diagnóstico físico-químico aporta información técnica; y finalmente las prescripciones de dosis variable permiten llevar ese conocimiento al manejo del cultivo.

El proceso se completa con la evaluación posterior de los resultados.

Así, cada campaña puede transformarse en una nueva fuente de información para mejorar la siguiente.

En un escenario productivo donde la rentabilidad está cada vez más vinculada a la capacidad de administrar eficientemente los recursos, la agricultura de precisión plantea una oportunidad para mejorar simultáneamente los resultados económicos y ambientales.

Utilizar una cantidad adecuada de semilla y fertilizante en cada ambiente puede contribuir a evitar aplicaciones innecesarias y a asignar los recursos allí donde tienen mayor potencial de respuesta.

Al mismo tiempo, conocer las limitantes físicas del suelo, como la compactación, permite incorporar esa información al manejo y evitar decisiones que no contemplen las condiciones reales del perfil.

En definitiva, la propuesta apunta a una agricultura que deje de mirar el lote como una superficie uniforme y comience a entenderlo como un conjunto de ambientes con diferentes posibilidades productivas.

La incorporación de agricultura de precisión también implica un cambio cultural dentro de los establecimientos.

No se trata solamente de incorporar tecnología, sino de modificar la manera en que se toman decisiones.

El productor pasa de preguntarse cuánto aplicar en un lote a preguntarse dónde, cuánto y por qué aplicar determinada cantidad de un insumo.

Ese cambio de enfoque puede ser especialmente relevante en contextos de márgenes estrechos, donde cada decisión tiene consecuencias económicas.

Para Rosa, el objetivo final es acompañar a los productores y a sus asesores para que puedan utilizar la información disponible en beneficio del sistema productivo.

La tecnología, en este esquema, es una herramienta; el conocimiento agronómico es el que permite interpretarla; y la experiencia del productor termina de completar el proceso.

El mensaje que transmite el profesional a quienes todavía no incorporaron estas herramientas es que no necesariamente se necesita comenzar con grandes inversiones.

El primer paso puede ser simplemente conocer mejor el lote.

Ambientarlo, identificar sus diferencias, analizar el estado de sus suelos y comenzar a generar información que permita establecer estrategias de manejo diferenciadas.

A partir de allí, la incorporación de herramientas de dosis variable puede realizarse de manera progresiva, acompañando las necesidades y posibilidades de cada establecimiento.

Rosa invita a productores y asesores interesados en comenzar a trabajar con ambientación de lotes, diagnóstico del estado de los suelos o aplicación de dosis variable a ponerse en contacto con MR Resoluciones del Suelo.

La propuesta, en definitiva, parte de una idea cada vez más presente en la agricultura moderna: para producir de manera eficiente no alcanza con saber cuánto produce un lote; también es necesario conocer por qué produce lo que produce y qué ocurre dentro de cada uno de sus ambientes.

Desde Villa Mercedes, y con una trayectoria profesional que comenzó en Córdoba, Manuel Rosa busca llevar esa mirada a los campos de San Luis y acompañar una transformación en la forma de tomar decisiones.

El objetivo final es que cada dato tenga un propósito, que cada diagnóstico se traduzca en una acción y que cada campaña deje información útil para la siguiente.

“Lograr un manejo cada vez más eficiente, rentable y sustentable del campo” es, en definitiva, el propósito que resume la propuesta de MR Resoluciones del Suelo.