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La Cuenca del Morro y el Niño: productores temen nuevas inundaciones y reclaman anticiparse al problema

El aumento de los caudales del Río Nuevo y de distintos arroyos ya generó anegamientos al norte de la Ruta 8. Productores de la Cuenca del Morro pidieron evaluar el escenario y propusieron crear una comisión de trabajo junto al Estado provincial para prevenir un nuevo episodio como el de 2016 y 2017.

Los productores de la Cuenca del Morro volvieron a encender las luces de alerta ante el incremento de los caudales del Río Nuevo y de distintos arroyos que atraviesan la región. El avance del agua ya provocó algunos episodios de inundación en sectores ubicados al norte de la Ruta 8 y reavivó el temor de que un período de lluvias más intensas durante la primavera y el verano pueda derivar en un escenario similar al registrado en 2016 y 2017.

La preocupación fue trasladada a la Sociedad Rural Rio Quinto, desde donde se convocó a equipos de San Luis Agua para realizar una inspección en la zona. Los técnicos trabajaron sobre la cuenca baja con el objetivo de observar los niveles de los cursos de agua y analizar su comportamiento en relación con el terreno.


El planteo de los productores no se limita al estado actual de los cauces. El principal temor está puesto en lo que pueda ocurrir si durante los próximos meses se registra un incremento de las precipitaciones en la cuenca alta. Según explicaron, un mayor volumen de agua podría traducirse en un aumento de los escurrimientos hacia las zonas bajas y profundizar los problemas que ya comenzaron a observarse.

“Ante esta situación del avance del Niño, productores de la Cuenca del Morro siguen preocupados por el incremento de los caudales del Río Nuevo y de los arroyos, los cuales ya vienen ocasionando algunas inundaciones frente al norte de la ruta 8”, señaló uno de los productores consultados.

El recuerdo de 2016 y 2017

El antecedente que más preocupa al sector es el de los años 2016 y 2017, cuando la Cuenca del Morro recibió un volumen de precipitaciones muy superior al habitual.

De acuerdo con el testimonio de los productores, la región registra normalmente precipitaciones anuales de entre 500 y 680 milímetros, pero durante aquellos años los acumulados llegaron a superar los 1.200 milímetros.

Ese exceso de agua produjo importantes modificaciones sobre el territorio, con movimientos de suelo, formación de cárcavas y un marcado crecimiento del Río Nuevo y de otros cursos de agua. Los productores señalaron que esos cauces ya existían, pero que durante ese período alcanzaron su mayor desarrollo.

Por eso, la preocupación actual apunta fundamentalmente a no esperar a que el problema vuelva a repetirse para comenzar a actuar.

“Esto no debemos esperar a que pase, a que suceda lo que sucedió en 2016, 2017”, planteó uno de los productores, al recordar la diferencia entre los registros normales de lluvia de la cuenca y los valores extraordinarios alcanzados durante aquellos años.

A partir de la inquietud expresada por los productores, la Sociedad Rural Rio Quinto planteó la posibilidad de conformar una comisión de trabajo integrada por productores y representantes del Estado provincial.

La propuesta busca generar un ámbito de coordinación que permita analizar el comportamiento de los cursos de agua, identificar las zonas más expuestas y definir acciones preventivas antes de que las lluvias puedan provocar nuevos anegamientos.

La intención es sumar a las áreas provinciales vinculadas con la producción y el ambiente, de manera de establecer una estrategia conjunta para las zonas afectadas. El objetivo, según explicaron, es coordinar acciones entre el Estado y los productores y no limitar la respuesta a intervenciones una vez que el fenómeno ya se haya producido.

La cuenca baja, en el centro de la preocupación

La situación adquiere particular relevancia en la cuenca baja y en los sectores ubicados al norte de la Ruta 8, donde los productores ya observaron el avance del agua y el incremento de los caudales.

La inspección realizada por San Luis Agua se concentró precisamente en esa zona, considerada vulnerable frente a un eventual aumento de los escurrimientos provenientes de los sectores superiores de la cuenca.

Para el sector productivo, el escenario actual constituye una señal que debería ser atendida con anticipación. El incremento de los caudales y los primeros anegamientos vuelven a poner sobre la mesa un problema que dejó fuertes consecuencias en el pasado y que, según los productores, requiere coordinación entre los distintos organismos públicos y quienes viven y trabajan en la zona.

El desafío, ahora, es anticiparse al agua. La propuesta de conformar una comisión de trabajo apunta precisamente a eso, generar un espacio de seguimiento y planificación que permita tomar medidas antes de que una eventual intensificación de las lluvias convierta la preocupación actual en una nueva emergencia.

Fotos: gentileza de la Sociedad Rural Rio Quinto.