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Innovar: los calefones solares puntanos están a la espera de su gran despegue nacional

Hoy fabrican en San Luis 500 equipos por año, pero están aliados con otras cuatro fábricas nacionales respaldadas por el INTI y preparadas para atender una explosiva demanda si el año próximo sancionan las prometidas leyes que darán impulso al uso de energías alternativas. “Innovar” es la empresa puntana que elabora termotanques solares desde hace 35 años y hoy está posicionada como la más confiable y barata del país.

Matías Follari es el responsable ejecutivo de la planta ubicada en el cruce de las rutas nacionales 146 y 147, en el acceso oeste a la ciudad de San Luis, donde recibió a El Semiárido para mostrar la reciente inversión en galpones y tecnología de punta realizada para acomodarse a los tiempos que vienen.

Si las reglas cambian, el empresario local tiene muy claro lo que ocurrirá: “Hay industria nacional acorde a la demanda, pero podemos multiplicar nuestra capacidad productiva porque tenemos el conocimiento desde hace cuarenta años, con un equipo que por su calidad le compite a cualquiera en el mundo y está a la altura de las circunstancias que debe enfrentar la Argentina por los próximos veinte años”.


La empresa la fundó en 1978 Jorge Follari, su padre, junto a otros socios que empezaron con la idea de fabricar calefones solares y a probar las tecnologías existentes en Argentina, hasta que algunos años después desarrollaron su propia tecnología, muy diferente a la convencional de ese momento conocida como placa plana de chapa y tubo. Los puntanos pasaron a un colector diferente descripto como placa plana de tipo sándwich de acero inoxidable.

Ese desarrollo tecnológico les permitió lograr un producto apto para las condiciones climáticas de San Luis, con gran resistencia a las heladas, granizo y vientos: “Con los años se fue perfeccionando y hoy tenemos un equipo que es el más barato de producción nacional y el más confiable. Hay equipos que instalamos hace 35 años y siguen funcionando”.

El siguiente es el dialogo mantenido con El Semiárido:

– ¿Cómo está hoy la demanda de calefones solares?

Hoy la demanda no es grande. Hay muchas variables que influyen, pero la más importante es el precio que pagamos por la energía, un punto de los más controvertidos en este momento. Estamos pagando por el consumo de energía muy por debajo de lo que vale a nivel internacional. Había mucha energía en Argentina; se la derrochó y hoy tenemos que pasar a un modelo más eficiente.

Recuerdo que a Europa le pasó esto en la década del 80 con la primera crisis del petróleo. Se dieron cuenta que tenían que cambiar sus hábitos y empezar a trabajar en energías alternativas, a promover leyes que estimulen el uso de captadores solares térmicos, entre otras cosas.

Le pasó lo mismo a Brasil en 1995 y como país reaccionó y hoy produce mucha más cantidad que nosotros de equipos solares térmicos para abastecer el consumo interno y en el exterior compite con los chinos, que están invadiendo el mundo.

En San Luis tenemos un equipo bueno, confiable, con muy buen rendimiento, bien estudiado. Somos conscientes que debemos avanzar en cuestiones estéticas y son los próximos pasos que daremos.

Nos enfrentamos con un nuevo escenario, con posibles leyes que apoyen al sector solar-térmico, que haya créditos en 60 cuotas con un  interés razonable, entonces la gente puede elegir comprar un equipo  y pagarlo en ese plazo, lo que permite saldar el equipo con el mismo ahorro.

Si hoy esa persona debe comprarlo de contado, va a recuperar su inversión en tres o cinco años, según el uso de la energía en su casa, pero  tiene que desembolsar dinero de golpe.

Por eso una de las medidas que pedimos es que se faciliten los créditos a largo plazo en el Banco Nación, pero también empezar a contemplar esta energía como obligatoria en las viviendas nuevas.

No imagino un proyecto turístico  en San Luis o en cualquier lugar de la Argentina que no incluya hoy energías alternativas porque no le darán los costos. Pasa a ser clave en todos los futuros proyectos de inversión.

– ¿Cuánto hay de cultural en el poco uso de estas energías?

En general, la gente sabe poco. Si le sugieren comprar un termotanque eléctrico lo decide rápido, pero si se trata de uno solar, no sabe qué tiene, cómo funciona, dónde se venden. Tiene que ver con que culturalmente estamos acostumbrados a no pagar por la energía o pagar muy poco, como tampoco estamos habituados a invertir aun sabiendo que lo vamos a recuperar en cinco años y después por al menos veinticinco años tener energía gratuita.

Cuesta tomar esta decisión. Es una cuestión de argentinos, que tenemos poco en cuenta el largo plazo.

Quienes nos venían comprando equipos es gente que tiene una conciencia ambiental  muy grande por lo que ya sabían lo que era un calefón solar, y por otro lado aquellos del interior provincial que lo necesitaban por una cuestión  de bolsillo al depender exclusivamente del gas envasado.

Hoy, con el precio del gas natural congelado no hay estímulo  para comprar equipos solares. Cuando las tarifas se acerquen al costo real habrá más interesados  en cambiar. Si quiero hacer una pileta climatizada, debo incluir energías alternativas porque será imposible de pagar los costos.

– ¿Que legislación esperan que salga?

Estamos pidiendo que se incluyan calefones solares en las futuras viviendas sociales que haga el gobierno. En Argentina se construyen 60 mil casas por año. Si la industria nacional tiene que construir 60 mil equipos al año estamos hablando de otra cosa.

Hoy en San Luis hacemos quinientos equipos por año. No hay más demanda que eso, pero estamos convencidos que el año que viene aumentará el costo de la energía y con ello subirá la demanda para nosotros.

La conciencia por la escasez energética está llegando a la gente, que se da cuenta que es una limitante para el desarrollo del país. La energía que se usa en una casa para calentar agua significa el 20 por ciento del consumo total de la vivienda.

– En el norte de San Luis está frenado el crecimiento agropecuario por la falta de energía eléctrica, por ejemplo.

La energía es hoy en Argentina el Talón de Aquiles. Viene de muchos años sin que haya inversiones y debemos arrancar en un escenario en el cual  tenemos déficit energético; estamos usando muchos fondos públicos para subsidiarla. Y en un escenario político  en el que el gobierno nacional tampoco interpretó en forma correcta  de ir llevando las tarifas a un valor más real, porque en algunos casos el aumento significó el cincuenta por ciento del sueldo de una persona.

Ahora la gente tiene más conciencia. Se hubiera hecho un aumento programado  para que el hará una inversión, por ejemplo, pueda programar sus costos y hasta cambiar el origen de parte de la energía que consume.

Hay que preparase para cuando se sinceren las tarifas de gas y electricidad y el calefón solar ayuda porque reemplazará el 20 por ciento de la energía que se consume en una casa.

– ¿Qué expectativas hay sobre el cambio que pueda llegar el año próximo?

Hay mucha expectativa. Cuando uno va a construir una casa, el arquitecto diseña una forma de cubrir para que no se vea el tanque de agua y mejorar la estética de la vivienda, además de prever un lugar para colocar un termotanque.

Pero nunca tiene previsto poner  un calefón solar, que podría estar  oculto debajo del tanque agua, con una instalación muy sencilla. Ocurre que desde el comienzo de la construcción ni siquiera lo tienen en cuenta, un concepto que viene de las viejas carreras de Arquitectura.

En las viviendas bioclimáticas construidas en San Luis se puede ver un tanque de agua fría y un calefón solar, con estética diseñada para este fin.

En veinte años no habrá nadie que no piense en contemplar un calefón solar en el diseño de una casa. Será algo tan natural como cualquier otro sistema de calentamiento de agua.

El primer paso importante será el año que viene, si salen las leyes de energía solar térmica  que se están promoviendo, que incluyen financiamiento y la obligatoriedad, por ejemplo para que las piletas climatizadas usen este sistema.

Si estos se incluyen en las casas sociales que se construyan a futuro le haremos un gran bien  a las personas que las habiten,  porque aliviaran los costos de energía.

Hace unos años hubo una experiencia en Moreno, Buenos Aires, donde distintas empresas argentinas  pusimos equipos junto al INTI en un barrio con numerosas casas sociales, y tras una prueba los resultados fueron fantásticos, en especial como la gente se acostumbró a usar un calefón solar.

Nosotros nos venimos preparando para eso. Hemos  construido un galpón nuevo, con maquinarias más modernas que estamos poniendo a punto.

Este crecimiento era necesario porque nos había quedado chico y estamos esperando para el año próximo una demanda diez veces mayor a la actual.  Ya pensamos en tener hasta cuatro turnos con los operarios en la fábrica.

Los fabricantes nacionales de calefones solares estamos unidos en un consorcio a través del INTI. Somos cinco firmas, una de las cuales es de Mendoza y a la que le compró el presidente Machi un calefón para la Casa Rosada.

Con ese fabricante compartimos tecnología y nos reunimos habitualmente porque tenemos un equipo común para vender en grandes cantidades  que lo fabricamos entre todas las empresas para potenciar nuestras capacidades instaladas como industria nacional.

Tenemos una competencia  muy desleal que viene de China porque prácticamente no paga costos de mano de obra. Para nosotros es desleal porque no está pagando los mismos costos por producir bienes y servicios.

Por suerte nuestra tecnología es mucho mejor que la que ellos tienen. Los equipos chinos tienen al largo plazo un costo mayor  aunque parezca más barato, porque dura mucho menos ya que las calidades son otras.

Esto podría traer conflicto si el año que viene dejan entrar cualquier equipo, ya que terminará destruyendo la industria nacional. Pedimos que esos equipos que ingresen tengan un mínimo de calidad y que ello lo certifique el INTI.

Hace muchos años vino a la empresa un sanjuanino  a ver nuestro equipos y como todos hacen, cuando estaba evaluando un proyecto de inversión tuvo en cuenta otros equipos de China. Le advertí que este material no resistía el granizo, pero no hizo caso e instaló cincuenta equipos que fueron destruidos por la piedra en el primer verano.

Lo que hace la tecnología argentina es muy bueno. Los fabricantes nacionales estamos muy unidos para estar a la altura de las circunstancias de lo que pueda representar  la ley que fomente el uso de la energía solar.

Es la forma en que se desarrolló Brasil  y Europa. Si dejamos que todo lo resuelva la economía, sabemos que no es así, porque ira por lo más económico pero no lo más eficiente energéticamente, algo que perjudica a todo un país.

El aumento del uso energético en las viviendas perjudica a todo el país porque hablamos de la misma red, que después no puede alimentar una industria.

– Es una cuestión hasta solidaria.

Claro, de conciencia. El mundo ha cambiado, cada vez somos más conscientes que debemos cuidar el planeta, que el calentamiento global no es un mito y que los cambios climáticos están a la vista.

Si no ponemos manos a la obra tendremos peores consecuencias de las que ya tenemos y que son bastante graves. En San Luis tenemos el problema de la Cuenca del Morro, que puede traer consecuencias para Villa Mercedes y otras localidades.

Como país debemos cambiar nuestro modelo energético y en ello el calefón solar es clave. Esperamos que cuando aumente la demanda estar a la altura de las circunstancias, con toda la industria nacional.

Tenemos vistas maquinas en las que invertir para aumentar nuestra capacidad productiva, pero no lo podemos hacer  hasta que la demanda crezca realmente.

Foto: El Semiárido