Inicio Ganadería En Buena Esperanza cambian la raza y desafían el dominio del británico

En Buena Esperanza cambian la raza y desafían el dominio del británico

Gonzalo Gáname, Fernando Witt (asesor en reproducción), Andrés Camuyrano, Clara Camuyrano y Sebastián Riffel (asesor en nutrición).

En una zona tradicional del Angus introdujeron el Brangus y, viendo sus ventajas, están duplicando los vientres entorados y lanzando una cabaña para agregar valor. “Dado el interés por nuestras vaquillonas preñadas, que compiten mano a mano en precio, organizamos un día de campo para mostrar su eficiencia”, afirma Clara Camuyrano, desde el sur puntano.

La familia Camuyrano cuenta con un campo mixto, La Sara, en Buena Esperanza, sureste de San Luis y oeste de Córdoba. De trayectoria centenaria, hasta los años ‘70 tenían vacas británicas, fueron introduciendo el Brangus y actualmente producen más de 3.000 novillos por año para cuota Hilton. Un caso que muestra una oportunidad para una zona semiárida frente al creciente desafío del cambio climático.

“Mi padre, Aurelio, fue incorporando genética Brangus de primera línea sobre su vacas Angus, también destacadas, hasta lograr un animal prácticamente de la misma calidad carnicera que el británico, con un toque de rusticidad. Un biotipo que se adaptaba mejor a la ganadería extensiva de ese entonces, que se hacía sobre campos de monte, con pastizales duros”, recordó el MV Andrés Camuyrano, Director de la firma, en diálogo con Valor Carne.


Y agregó: “Yo heredé su pasión por la raza y fui consolidando ese ‘Brangus pampeano’ que hoy sigue mostrando ventajas en los planteos pastoriles intensivos de nuestros tiempos, sobre todo, ante los veranos cada vez más calurosos”.

En ese sentido, mientras en la zona avanzaba la agricultura y el Brangus dominaba la ganadería del Norte, la empresa profundizó su vocación por la raza. “En nuestro caso, continuamos con la cría sobre pastos naturales, fibrosos, donde su fortaleza ya se pone en evidencia en los índices reproductivos”, indicó, aludiendo a que además la raza compite muy bien en la invernada y en el frigorífico.

Hoy, los destetes se hacen sobre alfalfas, luego ingresan a verdeos de invierno con suplementación de silo de maíz, en primavera vuelven a las alfalfas y se terminan en verdeos de verano, entre ellos, sojas de pastoreo, para sacarlos con unos 500 kg con destino al mercado europeo.

Este modelo les permitió encarar un proceso de crecimiento del stock muy acelerado en los últimos años. “Seleccionamos por fertilidad y retenemos todos las hembras aptas para entore. Además, compramos vaquillonas Angus a criadores de Buenos Aires y de La Pampa y las inseminamos o preñamos con toros Brangus de punta. Luego absorbemos las crías, ya no como rodeos de cabañas, sino de producción comercial”, contó. Y aclaró: “Si pudiésemos comprar vaquillonas Brangus para reposición lo haríamos, pero no hay en la zona, habría que ir al Norte, donde son más acebuzadas y está la garrapata, que nosotros acá no tenemos”.

En síntesis, con esta base genética y una nutrición muy cuidada, el campo puntano pasó de entorar 3.000 vientres hace tres años a 6.000 en este 2026.

Desde el terreno

El MV Gonzalo Gáname, gerente de ganadería, hizo hincapié en las ventajas comparativas que observa en el manejo diario del Brangus, dado que la firma compra además unos mil novillitos Angus por año para invernada, lo que les permite terminar un total de más de 3.000 novillos pesados para cuota Hilton.

“Siempre se dice que el Brangus no es tan precoz como el Angus y nosotros ya estamos entorando un buen porcentaje de nuestras terneras marca líquida con quince meses. O sea que, haciendo las cosas bien, la raza logra el objetivo”, aseveró.

Otro diferencial, en cuanto a su adaptabilidad, se destaca especialmente durante los días calurosos de diciembre, enero y febrero. “En las horas pico, a la una, dos, tres y cuatro de la tarde, al novillito Angus lo encontramos en las aguadas o bajo la sombra, mientras que el Brangus está pastoreando en las alfalfas. Cuando los británicos regresan a esas pasturas, llegan hambreados y las posibilidades de empaste aumentan respecto de los que vienen consumiendo regularmente. Hay que estar muy atentos, exacerbar los cuidados”, explicó Gáname.

Esto también implica que, durante la terminación, “en épocas de altas temperaturas, hay una diferencia, de 250 gr/cab en las ganancias de peso diarias, sobre pasturas sin suplementación, a favor del Brangus, y en los días pico no se los ve jadeando por estrés calórico”, comentó.

Sobre estas observaciones y con el apoyo de especialistas externos, la firma busca dar un paso más. “Estamos diseñando algunos trabajos para medir esas ventajas y que no sea simplemente un ‘nos parece’; o sea, poner en cifras con valor estadístico lo que se ve a campo. La idea es hacer un aporte a la difusión de la raza en la zona”, planteó el Director de la firma.

El impulso joven

“Aurelio Camuyrano e hijos” empezó a desarrollar una cabaña en el campo de San Luis a mediados de los ochenta. De hecho, el registro de la Asociación Argentina Brangus data de esa época, pero la iniciativa no tenía nombre hasta que la quinta generación de la familia la lanzó a nivel comercial.

“Siempre tuve amor por el Brangus, me lo transmitió mi padre. Y un día, hace tres años, recorriendo juntos un lote en camioneta, que usamos como diván del psicoanalista, le digo: “con esta calidad racial deberíamos impulsar la cabaña.  Él detuvo la marcha y me propuso: ‘si vos te ocupás, le damos para adelante, será cien por ciento tu proyecto, dentro de la empresa”, recordó Clara Camuyrano, refiriéndose a la puesta en marcha, en 2023, de Cabaña La Sara.

“Lo tomé como un desafío y me comprometí a full”, subrayó, aludiendo a que la visión de la empresa, que ya había crecido mucho en stock, es agregar valor a la producción.  “La venta de reproductores no sólo nos permitirá desarrollar nuevos negocios sino también mostrar la eficiencia del Brangus en una zona no tradicional”, apuntó.

La cabaña continuó con el mejoramiento genético histórico y ya cuenta con unas quinientas madres. “El año pasado, participamos de un primer remate en la Sociedad Rural de San Luis. Llevamos veintiséis vaquillonas preñadas y a pesar de que ahí pisa muy fuerte el británico, fue un éxito: vendimos todo a precios similares”, reveló.

Así las cosas, más allá de seguir participando en remates y exposiciones, buscan darle un empujón al Brangus, realizando una jornada de puertas abiertas el próximo 3 de junio. “Le propuse a la Asociación hacer un día a campo y me apoyaron de entrada. Pienso que si los productores recorren nuestros lotes podrán comprobar de primera mano porqué es la raza que mejor se adapta a la zona y se animarán al cambio. Todos están invitados”, finalizó la joven.

  • Por Ing. Agr. Liliana Rosenstein
    Editora de Valor Carne