Una familia de la ciudad de Villa María alza las copas y brinda con su propio vino. Su establecimiento en las sierras fue visitado por autoridades provinciales con vistas a acompañarlos en un emprendimiento que apunta a una producción de 30 mil litros
Hace 10 años, los hermanos Marcelo, Ricardo y Alejandro Benito, los hijos de don Aldo y doña Lucy, tuvieron un sueño e iniciaron una aventura que permaneció en el seno de la familia, hasta que el intendente de la serrana localidad de La Cruz y legisladores provinciales publicaron en las redes sociales una visita que les hicieron en estos días en “su lugar en el mundo”, en las serranías cordobesas.
La comitiva oficial llegó más precisamente a las proximidades de Villa San Antonio, a orillas del arroyo del mismo nombre, conocida también como la “Villa María pequeña”, ya que a mediados del siglo pasado una docena de familias de esta ciudad y una de Arroyo Cabral comenzaron a edificar allí sus casas de fines de semana y vacaciones.
Hace exactamente una década, los hermanos Benito plantaron vides traídas desde Mendoza “con calidad certificada”, según comentó Marcelo a un periodista de El Diario.
Por entonces, la uva tinta y la uva blanca existían solamente en la imaginación, puesto que las plantas apenas si levantaban del suelo, entre el arroyo y la montaña. Ahora hay 1.500 litros de vino en guarda, y el intendente de la localidad que tiene ese paraje bajo su jurisdicción, Mauricio Jaume, se sintió llamado a invitar al legislador Carlos Alesandri, a la referente de Los Caminos del Vino de la Agencia Córdoba Turismo, Nora Cingolani; y al presidente de la Cámara de Bodegas y Productores Vitivinícolas, Juan Cruz Borsotti.
Un momento de la visita de las autoridades a la finca familiar de los Benito.
Intendente orgulloso
Orgulloso por el emprendimiento que se lleva a cabo en su terruño, el intendente Jaume publicó una serie de fotos de la visita realizada a la finca, acompañadas por el siguiente texto: “Nos acercamos con autoridades provinciales para comentarles del proyecto de la familia Benito en Arroyo San Antonio. Pudimos intercambiar todas las experiencias y deseos para que este proyecto forme parte de la ruta del vino, que contribuye en materia turística, económica y productiva a Córdoba, en los tiempos que vienen”.
“Sin duda será un gran aporte a la región. Un esfuerzo privado de estas características merece todo el apoyo a los fines de su progreso”, agregó el intendente en su posteo.
La visita a la finca de la familia Benito fue difundida también por los demás visitantes en sus redes sociales y el “secreto” familiar ya se compartía, era público.
Marcelo Benito expresó la gratitud familiar por la compañía de las autoridades a este emprendimiento.
“Para mantenernos unidos…”
“Al comienzo fue tan solo una idea para mantenernos unidos a un lugar en el que compartimos muchos momentos hermosos en la niñez, en la adolescencia; primero como hijos, después como padres, inclusive uno de nosotros ya es abuelo”, comentó, para agregar que “con el correr de los años hemos comprobado que esta tierra tiene una aptitud inmejorable, por lo que decidimos hacer una sociedad que incluye a todos nuestros hijos, Finca Familia Benito SAC, para mantenernos unidos de la misma manera que nos unió nuestro padre a través de Aldo Benito e Hijos” (el tradicional comercio de rodamientos ubicado en bulevar España y Buenos Aires).
Sobre los planes para el futuro, explicó que “la meta es llevar la producción a los 30 mil litros”, para lo cual hará falta una inversión importante.
En ese aspecto, expresó que será de mucha importancia el apoyo de la administración provincial, cuyos representantes “quedaron gratamente sorprendidos y dispuestos a ayudarnos”.
Un corredor de autos, un contador, un ingeniero agrónomo y sus familias. La descendencia de don Aldo y doña Lucy, Familia Benito, alza la copa.
El legado jesuita, además, de haber dejado una impronta religiosa y las estancias realizadas en la puesta arquitectónica más bella del barroco colonial, también se caracterizó por la producción de vinos. Todo comenzó en la estancia de Jesús María, donde nació el primer vino americano más conocido como “Lagrimilla”, la innovadora bebida se trasladó a España para degustación de los miembros de la Corte española. Con el correr de los años, a finales del siglo XIX, la región se convirtió en una fructífera zona de productividad vitivinícola.
A pesar de esa rica historia de más de cuatro siglos, hasta hace unas décadas, hablar de vinos en el territorio provincial remitía indefectiblemente a Colonia Caroya, Jesús María y poco más.
Ahora, gracias a la mixtura de condiciones agroecológicas y climáticas de sus diversas regiones y a la incorporación de conocimientos y nuevas tecnologías, el vino cordobés posee una impronta diferente según los diversos suelos en que los que crecen las vides: el norte cordobés, las Sierras Chicas, Traslasierra, Calamuchita o Punilla.
En estos viñedos destacan el malbec, el cabernet sauvignon, el pinot noir y el Isabella (frambua), entre otros.
“El vino en Córdoba permite disfrutar de una experiencia única que combina bellos paisajes serranos, viñedos para recorrer y tradicionales bodegas y cavas para degustar excelentes varietales”, se explica desde el portal de Los Caminos del Vino de la Agencia Córdoba Turismo, que conduce Nora Cingolani, una de las funcionarias que visitó la finca de la familia villamariense.
Y expresa que “a la exquisita gastronomía regional y a la variada oferta hotelera que presenta la provincia en materia turística se suma una propuesta imperdible para los sentidos: Los Caminos del Vino invitan a descubrir los diversos valles turísticos y a deleitarse con la vitivinicultura local”.
Vinos premiados
“De notable calidad, los vinos cordobeses resaltan cada vez más a nivel nacional, y son reconocidos y premiados a nivel internacional”, afirma, para agregar que se trata de “una experiencia para disfrutar en familia o compartir con amigos, ya que son 18 las bodegas y productores artesanales de vino que ofrecen visitas guiadas por sus establecimientos, catas y maridajes con platos regionales”.
“Además, muchas de ellas completan la experiencia con actividades al aire libre, restaurantes de primer nivel y la posibilidad de descansar en sus hoteles y hospedajes”, concluye.
A ese camino las autoridades van a incorporar la finca y la bodega de la familia de esta ciudad.
Fuente: El Diario de Villa María














