Inicio San Luis Experto dejó en Quines un fuerte estímulo para el negocio de...

Experto dejó en Quines un fuerte estímulo para el negocio de las flores y plantas ornamentales

Para ingresar al negocio de las flores de corte y plantas ornamentales hay que contemplar aspectos tecnológicos, comerciales y de gestión. Este fue el principal consejo que dejó más de cincuenta estudiantes avanzados de la escuela agrotécnica de San Miguel, el director del Instituto de Floricultura del INTA, Enrique Morisigue.

El experto dedicó gran parte del viernes pasado a conversar con alumnos, profesores, técnicos y floricultoes de la región y visitar  algunas producciones de rosales de la zona y dejó un fuerte estímulo al elogiar la especialización de numerosos productores de Quines en practicar injertos, una habilidad que, según destacó, existe en muy pocos lugares de país.  La experiencia acumulada por varias generaciones en la zona de Quines nació en los 90 cuando empresarios italianos invirtieron en la producción de rosales y entrenaron a diez familias, que cuando se fueron los extranjeros, siguieron individualmente con la actividad.

Morisigue llegó al norte de San Luis un día después de realizar un curso organizado por el INTA Concarán que incluyó visitas a emprendedores de Las Chacras y Villa de Praga, en el Departamento San Martín.


En la jornada de San Miguel estuvieron también Silvana Benítez, del INTA Concarán; Héctor Andrada, jefe de la Agencia Quines del INTA, Walter Gastaldo, responsable del Área Extension del INTI San Luis, Marcos Gatica, presidente de la Sociedad Rural del Norte y muy pronto delegado en San Luis de la Secretaría de Agricultura Familiar de la Nación, entre otros.

Precisamente  más de diez jóvenes de esa cuela están en plena expansión en una sociedad que produce y vende plantas de rosas, apoyados por el INTI San Luis en el mejoramiento de la gestión de procesos (https://www.elsemiarido.com/despegue-tecnico-y-comercial-de-8-jovenes-productores-de-rosas-con-apoyo-del-inti/)

El especialista, que es hijo de productor, hizo un poco de historia. Hace once años se formó el Instituto de Floricultura del INTA, con sede en Castelar, en el oeste de la provincia de Buenos Aires, donde antes era un centro tecnológico del gobierno de Japón que se formó para asesorar  a los productores de flores y plantas de esa nacionalidad.

En el instituto que hoy dirige Morisigue hay tres grupos de trabajo. Uno es el de Mejoramiento, cuya tarea es  mejorar especies nativas  con valor ornamental tanto para planta como flor de corte. Otro grupo es el de Manejo y Gestión de la Producción, al que pertenece Morisigue y está dedicado a estudiar todo lo vinculado con la producción, como la propagación, fisiología de la floración  y nutrición de las plantas. Y el tercer grupo, Calidad del Producto, trabaja en la parte sanitaria, de micropropagación y pos cosecha.

Desde el instituto trabajan en más de quince lugares del país. Un mapa muestra las zonas productivas de flores y plantas ornamentales, entre los que figura Quines por su actividad rosera.

Otro proyecto que se ejecuta a nivel nacional es con las plantas nativas, con el mejoramiento de especies como flores de corte, helechos para follaje de corte y para macetas de interior, aspectos de los que se hablaron en Concarán.

Cómo encarar el negocio de flores y plantas

¿Qué es producir flores y plantas como negocio?: “Puse la palabra negocio porque la mayoría que se dedica a esta actividad es porque e gusta y no lo ven como negocio, a diferencia del que hace soja o maíz, que lo hace como negocio y no porque le gusta”

Recordó que en la época de su padre, era solo producir y después se vendía solo;  no hacía falta salir a vender. Eso empezó a cambiar desde hace veinte años, advirtió: “Hoy desde que un producto se logra hasta que llega al consumidor,  el camino es mucho más complicado; antes de ponerme a producir debo pensar dónde y cómo lo voy a vender , porque si no tengo resuelto esto estaré en un problema”.

Por ello recomendó primero mirar el contexto macro del negocio y el aspecto tecnológico que implica saber qué se va a producir, cuándo y cómo se hará. Otro aspecto es la parte comercial, cómo y dónde lo va a vender  y el tercer punto que nadie tiene en cuenta y que  es más importante que los dos anteriores  y que los condiciona, es lo que se llama gestión.

“Gestión significa cómo organizo mi empresa a nivel administrativo, económico contable de los costos y a nivel técnico; gestión quiere decir hablar de costos  y eso significa que debo tener datos”, insistió.

Morisigue también les dejó a los presente conceptos vinculados a las habilidades de la zona: “Una cosa es el precio y otra el valor. No necesariamente lo que tiene más valor es más caro, porque el valor depende del que vende y del que compra, lo que significa que como productores nos tenemos que hacer conocer”.

Especialización

Otro aspecto es la especialización, dijo,  un valor que tienen en Quines porque hay muy buenos injertadores, una tarea que no la hacen en muchos lugares del país. En La Plata, cuando los productores de rosas tiene que hacer sus plantines  llevan injertadores de San Pedro porque hacen hasta dos mil plantas por hora, tres veces más rápido que los de La Plata, ilustró.

Por ello cuando se decide encarar una producción se debe observar qué conviene hacer y qué comprar hecho, agregó.

Otra cosa es conocer el marcado para saber cómo y dónde lo se vende: “En este caso el mercado puede ser Quines, el norte de San Luis, todo San Luis, sur de Córdoba y de San Juan o todo el centro del país. Depende del valor del producto y cómo me haga conocer y a su vez el volumen disponible para la venta”.

Ocurre en varias provincias que todos quieren vender en Buenos Aires, cuando en realidad tienen el mercado allí cerca, insistió el experto al recordar que ha pasado que producciones de Misiones fueron a mayoristas de Buenos Aires que luego vendieron a Misiones nuevamente.

En San Luis pasó algo similar. José Huerta, docente de Horticultura de la escuela de San Miguel, recordó en el encuentro que la intendencia de San Luis, en una gestión de hace diez años, compró una gran cantidad de rosales para las plazas y espacios verdes a un vivero de Córdoba, que los había comprad e los productores de Quines.

“Eso ocurre porque no los conocen. Nadie les comprará si no los conocen y por ello es importante el marketing”, concluyó Morisigue.

FOTO: El Semiárido