El Servicio Meteorológico Nacional anticipó precipitaciones superiores a los valores normales para el sur de la región de Cuyo durante el trimestre invernal. El escenario se combina con la evolución de un evento El Niño y podría consolidar una mejora en las reservas hídricas de cara a la campaña agrícola 2026/27.
El invierno 2026 se perfila con perspectivas favorables para gran parte del sur de la región de Cuyo, donde el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) proyecta precipitaciones superiores a los valores normales para el trimestre junio-julio-agosto. La previsión se enmarca en un contexto climático marcado por la evolución hacia una fase ENSO «El Niño», fenómeno que históricamente suele favorecer una mayor disponibilidad de humedad en amplias zonas productivas del país.
Según el último pronóstico climático trimestral elaborado por el organismo nacional, las probabilidades de lluvias por encima de los registros habituales abarcan la mayor parte de la provincia de Buenos Aires, La Pampa, el sur de Cuyo, sectores del noreste argentino y parte del centro-norte de la Patagonia.
Para las provincias cuyanas, especialmente en los sectores más australes de San Luis y Mendoza, la previsión representa una señal positiva luego de varios años caracterizados por una marcada variabilidad climática y recurrentes déficits hídricos. Aunque el invierno no constituye el período de mayores precipitaciones en la región, la acumulación de humedad durante estos meses resulta estratégica para mejorar las condiciones de los perfiles de suelo y favorecer la disponibilidad de agua para los cultivos de la próxima campaña.
Los especialistas destacan que la presencia de un evento El Niño en desarrollo podría extender las condiciones más húmedas hacia la primavera y el verano 2026/27. Este aspecto es seguido de cerca por productores agrícolas y ganaderos, ya que las lluvias durante esos períodos tienen una incidencia directa sobre los rendimientos de cultivos como maíz, sorgo y soja, además de contribuir a la recuperación de pastizales y recursos forrajeros.


En paralelo, el informe del SMN indica que gran parte del centro y norte de Argentina registraría temperaturas superiores a las normales durante el trimestre. La mayor probabilidad de anomalías cálidas se concentra en el noroeste argentino, aunque la tendencia alcanza también a buena parte del territorio nacional.
Para el sector agropecuario cuyano, la combinación de temperaturas relativamente elevadas y una mayor frecuencia de precipitaciones podría generar condiciones favorables para la conservación de humedad en los suelos, aunque también obligará a monitorear aspectos sanitarios y el comportamiento de malezas en los sistemas productivos.
No obstante, desde el organismo meteorológico remarcan que el pronóstico trimestral debe interpretarse como una tendencia climática regional y no como una previsión puntual de eventos meteorológicos. Es decir, no permite determinar cuántos milímetros lloverán ni en qué fechas específicas ocurrirán las precipitaciones.
El informe aclara además que las previsiones climáticas describen condiciones promedio sobre extensas áreas geográficas y períodos prolongados, por lo que no contemplan fenómenos de escala más reducida y corta duración, como tormentas intensas, frentes fríos, olas de calor o bloqueos atmosféricos, factores que pueden modificar significativamente las condiciones locales.
La elaboración del pronóstico climático trimestral surge del análisis conjunto de modelos numéricos globales de simulación climática, herramientas estadísticas desarrolladas en el país y el seguimiento permanente de las condiciones oceánicas y atmosféricas a escala regional y global.
De confirmarse esta tendencia durante los próximos meses, el sur de Cuyo podría iniciar la campaña agrícola 2026/27 con una situación hídrica más favorable que la observada en años recientes, un factor clave para sostener las expectativas productivas en una región donde el agua continúa siendo uno de los recursos más estratégicos para la actividad agropecuaria.











