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Datos bioclimáticos: la nueva frontera para mejorar la productividad de las economías regionales

La disponibilidad y calidad de los datos climáticos se ha convertido en uno de los factores más relevantes para la toma de decisiones en la producción agropecuaria moderna. Sin embargo, especialistas advierten que Argentina continúa mostrando una importante brecha en materia de generación de información meteorológica, una situación que limita el desarrollo de herramientas predictivas y modelos agronómicos cada vez más necesarios para producir con eficiencia.

Durante el reciente Congreso A Todo Trigo, el investigador Daniel Miralles llamó la atención sobre esta problemática al señalar que Argentina dispone de una estación meteorológica cada 30.000 kilómetros cuadrados, mientras que Estados Unidos cuenta con una cada 670 kilómetros cuadrados. La diferencia no es menor: detrás de cada decisión vinculada a la siembra, el manejo sanitario, el riego o la cosecha existe una enorme cantidad de información climática que alimenta modelos técnicos y sistemas de recomendación.

Pero el desafío actual ya no pasa solamente por contar con más datos meteorológicos. El verdadero salto tecnológico consiste en transformar esos datos en conocimiento práctico para cada cultivo, cada región y cada ambiente productivo. Es allí donde comienza a tomar protagonismo un concepto cada vez más utilizado en los sistemas agrícolas avanzados: los datos bioclimáticos.


A diferencia de la información meteorológica tradicional, los datos bioclimáticos permiten comprender cómo las condiciones ambientales impactan sobre el desarrollo de los cultivos y los procesos biológicos asociados a la producción. Temperatura, humedad, precipitaciones, radiación solar, evapotranspiración y disponibilidad hídrica, dejan de analizarse como variables aisladas para convertirse en indicadores que ayudan a anticipar comportamientos productivos y tomar decisiones con mayor precisión.

Con esa visión, la empresa cordobesa Omixom y la plataforma española Cesens concretaron recientemente una alianza estratégica orientada a potenciar el uso inteligente de los datos climáticos en el agro. La integración permite vincular la información generada por las estaciones meteorológicas instaladas en campo con herramientas avanzadas de análisis, modelización y agricultura de precisión, incorporando mapas interactivos, alertas personalizadas, imágenes satelitales y modelos predictivos para diferentes cultivos.

El objetivo es avanzar desde la simple observación del clima hacia una gestión integral de la información productiva. Esto significa que productores, asesores y empresas puedan no sólo conocer qué está ocurriendo en cada lote o establecimiento, sino también comprender cómo esas condiciones influirán en el comportamiento futuro de los cultivos.

Uno de los ejemplos más representativos de esta evolución tecnológica puede observarse en los viñedos de Bodega Zuccardi, en el Valle de Uco, Mendoza. Allí, la empresa utiliza desde hace casi quince años una red de estaciones meteorológicas distribuidas en sus distintas fincas. Durante la última campaña, toda esa infraestructura fue integrada a la plataforma desarrollada conjuntamente por Omixom y Cesens.

«Fue un salto muy importante en calidad por la posibilidad de tener acceso a la información meteorológica en tiempo real y realizar consultas complejas vinculando múltiples variables, comparando distintas estaciones entre sí y analizando datos históricos junto con predicciones meteorológicas futuras», explicó el Ing. Agr. Martín Distefano, jefe de Viñedos del Valle de Uco de Bodega Zuccardi.

Según detalló el especialista, una de las principales ventajas fue la posibilidad de concentrar en una misma plataforma toda la información relevante para la gestión agronómica: datos meteorológicos, imágenes satelitales, sensores de humedad de suelo, balances hídricos y modelos predictivos.

Sin embargo, el aspecto que más valor aportó fue el acceso a indicadores bioclimáticos históricos y en tiempo real. «Pudimos entender mejor el inicio de la cosecha, el ritmo de maduración y comparar el comportamiento de la temporada actual con años anteriores. Eso nos ayudó a tomar mejores decisiones respecto al momento óptimo de cosecha», señaló Distefano.

La herramienta también permitió integrar información proveniente de sensores de humedad de suelo con datos de evapotranspiración para construir balances hídricos dinámicos. De esta manera, el equipo técnico puede visualizar simultáneamente el efecto de los riegos, las lluvias y el consumo hídrico del viñedo, ajustando estrategias específicas para cada finca.

Otro de los beneficios destacados es la incorporación de modelos predictivos de plagas y enfermedades. En el caso de la Lobesia Botrana, una de las principales amenazas sanitarias para la vitivinicultura argentina, el sistema permitió anticipar con aproximadamente diez días de antelación la ocurrencia de picos de vuelo correspondientes a las generaciones más avanzadas de la plaga.

«Esa información nos permitió planificar los tratamientos con mayor precisión, logrando controles efectivos y utilizando menos recursos», afirmó el responsable técnico de Zuccardi.

Si bien la experiencia proviene del sector vitivinícola, las posibilidades de aplicación abarcan prácticamente todas las economías regionales del país. Desde la producción de frutas en Patagonia hasta los cultivos intensivos del NOA, pasando por los semilleros de la región pampeana o los sistemas hortícolas bajo riego, la generación de información bioclimática específica para cada ambiente representa una oportunidad concreta para mejorar la productividad, optimizar el uso de insumos y reducir riesgos.

En un contexto donde la variabilidad climática se vuelve cada vez más determinante para los resultados productivos, disponer de información precisa y transformarla en conocimiento accionable deja de ser una ventaja competitiva para convertirse en una necesidad estratégica.

El desafío ya no consiste únicamente en medir más. El futuro del agro pasa por comprender mejor qué dicen esos datos y cómo utilizarlos para producir de manera más eficiente, sustentable y rentable. En ese camino, los datos bioclimáticos comienzan a consolidarse como una de las herramientas más valiosas para el desarrollo de las economías regionales argentinas.

+ sobre Omixom

Omixom, fundada en 2007, es líder en la producción de equipos para estaciones meteorológicas y dispositivos para medir niveles de ríos y embalses. Con más de 850 equipos comercializados, abastece a empresas y organismos en toda Argentina. La compañía se destaca por su enfoque en redes institucionales, brindando datos esenciales para la toma de decisiones en diversas producciones agrícolas, gestión del agua y prevención de fenómenos naturales.

La compañía ha experimentado un crecimiento constante y enfrentado desafíos con enfoque en la mejora continua. Su trayectoria está marcada por hitos significativos, como la certificación ISO9001 en 2016 y la incorporación de tecnologías satelitales para superar las limitaciones de conectividad en áreas remotas. En 2022, lanzó el «Proyecto Datos2» para promover la participación ciudadana y la accesibilidad a datos climáticos en escuelas.

Su compromiso con la sostenibilidad ambiental y la innovación tecnológica, la posiciona como un referente en la toma de decisiones en Argentina.

www.omixom.com

+ sobre Cesens

Cesens es una plataforma europea, nacida en España, de monitoreo y análisis meteorológico orientada a la agricultura de precisión. Desarrolla soluciones basadas en inteligencia artificial y modelización climática, integrando información en tiempo real para optimizar la gestión agrícola, contando en la actualidad con más de 10 mil usuarios. La empresa fue incluida en la lista de las 100 start-ups más influyentes de España y ha recibido diversos reconocimientos como el premio Innovación Caixa-Bank en los Premios del Campo 2024.

www.cesens.es