La industria argentina de los biocombustibles suma una nueva apuesta de gran magnitud. La empresa Bio4, con sede en la ciudad cordobesa de Río Cuarto, anunció un ambicioso plan de inversiones por 70 millones de dólares que se ejecutará hasta 2028 con el objetivo de expandir significativamente su capacidad de producción de bioetanol, consolidando su posición como una de las principales elaboradoras del país.
La decisión empresarial llega en un contexto de expectativas favorables para el sector, impulsadas por una creciente demanda de combustibles renovables y por las perspectivas de cambios regulatorios que podrían ampliar el uso del bioetanol en el mercado interno.
La inversión permitirá incrementar la capacidad operativa de la planta y llevar la producción a niveles récord. Según informó la compañía, el objetivo es superar los 900 metros cúbicos diarios de bioetanol, una escala que ubicará a Bio4 entre los mayores productores nacionales de este combustible renovable elaborado a partir del maíz.
La expansión se suma a una ampliación recientemente finalizada que ya había permitido aumentar la capacidad productiva de la firma en un 25%. Sin embargo, lejos de conformarse con ese crecimiento, la empresa decidió avanzar con una nueva etapa de desarrollo para anticiparse a las necesidades futuras del mercado.
Uno de los aspectos más relevantes de esta inversión es su impacto sobre la cadena agroindustrial. Una vez alcanzada la nueva capacidad de producción, la planta requerirá aproximadamente 800.000 toneladas de maíz al año para abastecer sus procesos industriales, generando una importante demanda para los productores agrícolas de Córdoba y de toda la región central del país.
El proyecto representa además un fuerte impulso para el agregado de valor en origen, uno de los principales desafíos de la agroindustria argentina. En lugar de exportar únicamente materia prima, el maíz se transforma localmente en bioetanol y en diversos coproductos destinados a la alimentación animal y otras actividades industriales, generando empleo, inversiones y desarrollo regional.
Tomás Beamonte, CEO de Bio4, destacó que la expansión forma parte de una estrategia de largo plazo. “La ampliación que hoy estamos poniendo en marcha empezó a pensarse hace más de dos años y, mientras terminamos ese proyecto, ya estamos trabajando en el siguiente. Creemos que el bioetanol y sus coproductos van a tener un espacio cada vez más importante y queremos estar preparados para acompañar ese crecimiento”, afirmó.
Las expectativas de crecimiento del sector están vinculadas también a la evolución del marco regulatorio. Actualmente, la normativa argentina contempla una mezcla de bioetanol en las naftas cercana al 15%, considerando tanto el corte obligatorio del 12% como los volúmenes incrementales acordados posteriormente.
En paralelo, existen iniciativas para habilitar mezclas superiores e incluso el uso de etanol puro en determinados segmentos, una alternativa que permitiría incrementar significativamente la demanda del biocombustible y potenciar nuevas inversiones en la industria.
En este sentido, el Gobierno nacional impulsa un proyecto de ley destinado a actualizar la regulación del mercado, una medida que es observada con atención por las empresas del sector y por las cadenas productivas vinculadas al maíz.
Desde Bio4 también remarcaron que cada ampliación constituye una oportunidad para incorporar nuevas tecnologías y optimizar los procesos industriales. “Cada ampliación también representa una oportunidad para incorporar nuevas tecnologías, mejorar procesos y seguir desarrollando los equipos”, sostuvo Beamonte.
Con esta nueva inversión, la empresa reafirma su apuesta por un modelo basado en la economía circular, donde la producción agrícola, la transformación industrial y la generación de energía renovable se integran para crear valor agregado, reducir emisiones y fortalecer el desarrollo de las economías regionales.
La magnitud del proyecto refleja además el creciente protagonismo que los biocombustibles están adquiriendo dentro de la matriz energética argentina, al tiempo que consolida al maíz como uno de los principales insumos estratégicos para la generación de energías renovables y para la industrialización del agro nacional.












