Autor, Jorge Garay. Coautores, Juan Cruz Colazo y Jorgelina Montoya. Colaboradores, Claudio Rubione, Mark Van Gessel y Antonio R. Wojszko.
Especie nativa de regiones desérticas del suroeste de Estados Unidos y norte de México (desierto de Sonora), con condiciones similares a la zona semiárida y subhúmeda de Argentina.
En nuestro país, en 2011, el Ing. Agr. Sergio Morichetti la encontró en el sureste de la provincia de Córdoba. La especie ha sido probablemente introducida junto con semillas de cereales, oleaginosas y forrajeras importadas de EEUU, y actualmente se la encuentra en las provincias de Buenos Aires, Santa Fé, Córdoba, La Pampa, San Luis, Entre Ríos, Tucumán, Chaco y Salta, no descartandose la presencia en otras provincias del norte del país.
Biología
Es una especie de ciclo primavero-estival que comienza a germinar en el mes de septiembre y hasta diciembre, según la zona en que se encuentre. Con una temperatura base de 17º C tiene una alta tasa de crecimiento en estado vegetativo y también una alta resistencia al calor. En efecto, las temperaturas entre 35 y 45º C son el rango óptimo para su desarrollo.
Con adecuada humedad del suelo, las plantas pueden crecer por día 3 cm o más entre los meses de diciembre y enero. Además tiene la posibilidad de desarrollar raíces laterales que ayudan a explorar la humedad del suelo en situaciones de estrés. Otra de las características que hacen a esta especie muy competitiva es su elevada tasa de multiplicación, la habilidad para desarrollar resistencia a herbicidas, y la germinación prolongada a lo largo de todo su ciclo.
Amaranthus palmeri puede ser difícil de distinguir de sus otros pares, pero sus tallos, peciolos y hojas son glabras (sin pelos) mientras que Amaranthus hybridus tiene pelos cortos en hojas y tallos. Amaranthus palmeri tiene hojas en forma de diamante, con pecíolos más largos que el largo mismo de la hoja.

Esta especie es dioica, lo que significa que en una población hay plantas masculinas y plantas femeninas. Las masculinas producen polen que es diseminado por el viento hacia las femeninas. Las plantas maduras femeninas producen brácteas duras a manera de espinas en las inflorescencias. Las semillas son muy pequeñas, negras y brillantes.

¿Dónde es un problema Amaranthus palmeri?
Esta especie se caracteriza por ocupar sitios perturbados o sobrepastoreados, así como campos cultivados de soja, maíz, sorgo, girasol, algodón, maní , alfalfa y otros cultivos, como así también bordes de caminos y cursos de agua.
Amaranthus palmeri es una conocida maleza en varias provincias del centro y norte de la Argentina debido a su alta resistencia a herbicidas y poder invasivo. Es resistente a glifosato e inhibidores de ALS (acetolactato sintetasa) como sulfonilureas e imidazolinonas y a herbicidas hormonales como 2,4-D entre otros, lo cual complica y encarece su control. Además, puede potencialmente hibridarse con otras especies de Amaranthus, pudiendo transferir genes de resistencia hacia esas especies emparentadas.

La presencia de las malezas resistentes a glifosato es un problema que preocupa cada vez más a productores y asesores dado que la necesidad de implementar controles químicos alternativos a glifosato, ante la presencia de malezas resistentes, aumenta los costos de producción notablemente.
En un escenario sin especies resistentes, se realizan en promedio tres aplicaciones anuales. Por el contrario, en uno con especies resistentes, siendo Amaranthus palmeri una de las principales, se necesitaría agregar, en muchos casos, principios activos diferentes, que encarecen los costos de producción y pueden cambiar notablemente la rentabilidad del negocio. Respecto a la competencia que produce en los cultivos, se han medido pérdidas de rendimiento de hasta un 23% en soja con 1 planta de Amaranthus palmeri/m2.
¿Cómo es el patrón de emergencia de Amaranthus palmeri?
Amaranthus palmeri germina desde la primavera y durante todo el verano, y puede tener 5-6 camadas hasta los meses de abril/mayo cuando comienzan las heladas. Tiene una alta tasa de crecimiento y de producción de semillas por planta, las cuales son capaces de germinar durante toda la estación de crecimiento. Amaranthus palmeri puede sobrevivir periodos cortos de helada en estado reproductivo, y luego este material verde es el que complica la tarea de cosecha.
El siguiente gráfico muestra como es el ciclo de vida, entendiéndose tal como promedio de varias regiones donde esta especie se ha establecido.

¿Cómo se propaga?
El yuyo colorado palmeri es una especie anual y se propaga principalmente por semillas. Debido al número de semillas que produce por planta, el potencial de traslado de un campo a otro, o de una región a otra es mayor que el de otras especies. La propagación se produce tanto por la actividad humana como por procesos naturales. Las semillas se distribuyen fácilmente a través de las cosechadoras, implemetos agrícolas y transportes terrestres de granos. Las semillas de esta especie tienen baja densidad y pueden flotar, en consecuencia, las lluvias intensas o el agua de riego que atraviesa un campo pueden ser agentes de dispersión.
¿Cuántas semillas produce una planta de Amaranthus palmeri?
Plantas que crecieron sin competencia, es decir sin cultivo, pudieron generar más de 500.000 semillas, pero en condiciones de competencia, es decir creciendo entre soja, por ejemplo sembrada a 42 cm entre líneas produjeron 130.000 semillas por planta en Carolina del Norte, mientras que en Delaware, plantas que emergieron tarde en la temporada, es decir Septiembre (Marzo en Argentina) produjeron 1300 semillas/planta antes de la primera helada, cantidad ésta más que suficiente para lograr la diseminación de la especie.
¿Qué debilidades biológicas tiene Amaranthus palmeri que se pueden abordar con técnicas de manejo?
Las semillas germinan en superficie o en profundidades del suelo que no superen 1 cm y necesitan alternancia de temperatura y luz para lograr una adecuada germinación. Por lo tanto, técnicas como sistemas de labranza que lleven las semillas a profundidades superiores al centímetro, y cultivos de cobertura que impidan la entrada de luz, son factores importantes a tener en cuenta para el control de la especie. Por otro lado, el control químico tiene eficacia cuando la maleza se encuentra en estado de plántula, con una altura inferior a los 8-10 cm.
Conocer la dinámica poblacional es un aspecto clave para el manejo. Por esta razón, los modelos predictivos de emergencia son herramientas esenciales para diseñar programas de control que permitan optimizar los momentos de intervención adecuados. Predecir la emergencia de la maleza, juega un papel importante en la planificación de las medidas de manejo y control.
Resistencia a herbicidas
Amaranthus palmeri presenta resistencia a herbicidas como glifosato o a inhibidores de la ALS en Argentina (resistencia simple), pero además se está corroborando la resistencia a ambos principios activos juntos (resistencia múltiple). El panorama en EEUU es aún más complejo, donde hay poblaciones resistentes a cinco sitios de acción diferentes.

El siguiente gráfico muestra casos de resistencia que se han informado en la base de datos internacional de malezas resistentes a herbicidas, (Heap I, The International Herbicide-Resistant Weed Database. Online. Mayo 19, 2021 en www.weedscience.org (Copyright © 1993-2021) pero que pueden no incluir poblaciones con nuevos desarrollos de resistencia. Sugerimos comunicarse con su asesor o agente de extensión local para obtener detalles sobre nuevos casos en su área y las opciones más adecuadas para su manejo.

Estrategias de manejo integrado de malezas (MIM) para el control de Amaranthus palmeri
Para un control eficiente, debemos tener en cuenta la implementación de técnicas de manejo integrado de malezas (MIM), dónde la alternativa química es la que necesariamente debe ir acompañada de otras estrategias complementarias, como la rotación de cultivos, la utilización de variedades o híbridos de cultivos tolerantes a herbicidas, la siembra tardía para “escapar” a la tasa más elevada de emergencia, la rotación y mezcla de herbicidas con diferentes sitios de acción, y los controles culturales, como por ejemplo el aumento de la densidad de siembra y la reducción de la distancia entre surcos. También es muy importante la limpieza de máquinas cosechadoras y sistemas de transporte de granos para evitar la diseminación hacia otras zonas productivas.
Además debe implementarse el control químico o mecánico en alambrados, banquinas y caminos, y la utilización de semillas certificadas. Otra técnica, mucho más reciente, es el manejo de semillas de malezas a cosecha (del inglés HWSC, Harvest Weed Seed Control), que se refiere a la utilización de aditamentos que, o bien concentran las semillas de malezas en andanas (chaff lining), o bien las destruyen mediante molinos de impacto.

A partir de la aparición de la soja RR, y el uso casi exclusivo de glifosato, derivó en la aparición de numerosas malezas resistentes, entre ellas Amaranthus, en varias regiones del país. De hecho, por su rápido crecimiento, alto grado de competencia en cultivos agrícolas de verano, y su capacidad de adaptación, esta maleza ocupa uno de los primeros lugares en la lista de las malezas de más difícil control.
El actual modelo productivo, donde un alto porcentaje de establecimientos son arrendados por una sola campaña con escaso o nulo planteo de rotaciones, que además es altamente dependiente del uso de herbicidas, ha contribuido a la aparición de malezas que se han adaptado a muchos principios activos, lo que derivó en la aparición de especies tolerantes y resistentes de difícil control con costos mucho más elevados.
El manejo integrado implica no sólo tomar acciones dentro del establecimiento sino también fuera de él, por lo que es imprescindible conocer la existencia de las especies problemáticas en la zona y además realizar un seguimiento de las mismas en el propio establecimiento. No sólo el productor, dentro de su campo, debe estar atento ante la presencia de “yuyo colorado palmeri”, sino que es importante también que controle en los caminos vecinales y que las banquinas tengan el mantenimiento adecuado para combatir esta maleza y así evitar que sean una fuente de propagación y diseminación de la especie.

Es importante realizar un análisis de la calidad de semilla antes de la siembra, lo que permitirá conocer si la semilla a implantar contiene esta u otras malezas que puedan luego ser difundidas en el lote. Sumado a esto, otra táctica que puede emplearse, es manejar las fechas de siembra conociendo cuando se producen los picos de emergencia de la especie, a fin de atrasar la misma en los casos en que esto sea factible, permitiendo aplicar productos preemergentes con alta residualidad que la puedan controlar.
Como ya dijimos, las semillas de Amaranthus palmeri pueden dispersarse a través de cosechadoras, camiones, trenes, y hasta aves y ganado. Una paloma puede consumir hasta 40 gramos de semilla de Amaranthus/día y puede volar hasta 200 km. Debemos tener en cuenta que mil semillas pesan solo 0,4 gramos y una planta de Amaranthus puede producir entre 200.000 y 500.000 semillas lo cual nos estaría indicando la magnitud del problema, y la dificultad de controlar la situación.
Medidas preventivas al ingreso de la especie a los establecimientos agropecuarios, como la inspección y limpieza de maquinarias, camiones y el desbaste de animales que ingresan al establecimiento, permiten mantener al sistema productivo en resguardo.
La prevención es sin duda, la herramienta más económica que se puede adoptar para evitar el ingreso y diseminación de cualquier especie, en especial de “yuyo colorado palmeri”.
La prevención es el eje de todo programa de manejo integrado de malezas.
El monitoreo de malezas y la rotación de cultivos permiten eficientizar las decisiones de control al utilizar herbicidas con diferentes sitios de acción. El aumento de la densidad de siembra, cuando esto fuese posible, y la disminución del espaciamiento entre surcos también contribuyen a competir con la misma, ya que la germinación y el desarrollo vegetativo es sensible al sombreo del cultivo. En este sentido, en trabajos realizados con centeno en Gral. Villegas, se concluyó que hubo una ligera tendencia a una mayor presencia de malezas a medida que se aumentó el espaciamiento de 17,5 a 35 cm.
Cultivos de cobertura (CC)
Una alternativa que hay que considerar es la implantación y el buen manejo de cultivos de cobertura (CC) como centeno o triticale para el control temprano de esta maleza, debido a que los mismos impiden la entrada de luz, evitando que germinen las primeras camadas de “yuyo colorado palmeri”, además de otros beneficios.
Los CC pueden ser aliados estratégicos en el control de malezas por ser altamente competitivos al formar una barrera a la entrada de luz y regular la temperatura del suelo evitando en cierta medida la emergencia, y en ciertos casos por el aporte de compuestos alelopáticos que al ser liberados afectan la emergencia y el desarrollo de malezas.
Una vez terminado el ciclo del cultivo de cobertura, los residuos que quedan en superficie liberan los nutrientes contenidos en su biomasa al descomponerse, no obstante la acción sobre las malezas se produce fundamentalmente por la barrera física que ejercen a la entrada de luz.
El control de malezas aumenta al incrementarse la producción de materia seca (MS) del CC. La producción de materia seca de centeno, triticale, avena, trigo y cebada, es variable según la región que se trate, las condiciones climáticas del año, y el manejo agronómico aplicado. No obstante, con producciones de MS de alrededor de 3.500 a 4.000 kg por hectárea en la provincia de SanLuis se han obtenido controles satisfactorios de malezas otoñales (rama negra, ortiga mansa, perejilillo), invernales (nabo, nabón, nabolza, mostacilla), gramíneas primaverales (pasto cuaresma, roseta, pasto ruso, pata de gallina, etc.), y yuyo colorado entre otras malezas de hoja ancha.
Según sea la región más templada y con mayores precipitaciones, se pueden lograr altas producciones de materia seca de los cultivos de cobertura, lo que redunda entre otros aspectos en un mayor y mejor control de malezas.
Algunos resultados de experiencias en regiones templadas de la Argentina
En un experimento sobre cultivos de cobertura y cultivos de cosecha invernales en la Chacra de AAPRESID en la localidad de Bandera (Santiago del Estero) se concluyó que dentro de las especies implantadas como trigo, triticale, cebada y centeno han sido los CC con mayor supresión de malezas. Si hacemos una analogía con los herbicidas residuales, el mejor efecto de los CC se ve cuando el nivel de enmalezamiento no es tan elevado. Estos resultados son similares en otras regiones del país, y varían de acuerdo a las características de cada zona.
En términos generales, los efectos de los CC observados sobre las malezas son tres: 1) menor emergencia: se reduce la cantidad de plantas de malezas nacidas por unidad de superficie, 2) emergencia más concentrada en el tiempo y en menor cantidad de camadas, y 3) en algunos casos se pueden lograr tener entre 60 y 75 días sin emergencia de malezas con CC de más de 6.000 kg/ha. No obstante siempre hay que tener referencias locales para conocer qué nivel de materia seca es posible alcanzar según el tipo de clima, suelo, humedad del perfil y otros parámetros que puedan gravitar en ella.
¿Qué cultivos de cobertura conviene sembrar para el manejo de Amaranthus palmeri?
De acuerdo a resultados de ensayos realizados, se destacan algunas variedades de centeno por su resistencia al frío, plagas y enfermedades, y por producción de materia seca, comparadas con avena, trigo, triticale y cebada; aunque estos últimos, también pueden tener buen comportamiento en el control y supresión de malezas en ciertos ambientes.


Es muy importante sembrar el CC lo más anticipadamente posible luego de la cosecha, o bien realizar siembras aéreas antes de la misma, no obstante este último método normalmente no consigue óptimos resultados en cuanto a implantación, si se los compara con una siembra convencional.
Es importante consultar regionalmente cuáles son las fechas óptimas de siembra de los cultivos de cobertura de las mismas. En relación a esto, hay que tener también especial cuidado que en el caso del centeno, si la siembra se hace con mucha anticipación, las plantas pueden encañar rápidamente, y en muchos casos su porte se torna muy erecto, con poco macollaje, acumulando poca biomasa, que es uno de los puntos más importantes para el control de malezas con CC.
En el caso de siembra de mezcla de gramíneas con leguminosas como Vicia o Melilotus hay que considerar que, al ser estas últimas de ciclo más largo que las gramíneas, en algunas zonas podrían no ser las más indicadas, debido a que generan biomasa en forma más tardía y podrían retrasar la siembra del cultivo. Por lo tanto, si se desea incluir estas especies, hay que tener en cuenta la fecha normal de siembra de los cultivos que siguen en la rotación.
La mayoría de los cultivos de centeno u otras gramíneas, en general no requieren aplicaciones de herbicidas durante su ciclo como cultivo de cobertura y por lo general solo se necesitan herbicidas para la desecación. De todos modos, si fuese necesario, pueden aplicarse los productos recomendados para control de malezas en esos cultivos.
Desmalezado y laboreo:
Al ser “yuyo colorado palmeri” una especie anual, es susceptible a las alteraciones del suelo, ya sea mediante labranza primaria o cultivo entre hileras. Cuando las plántulas son pequeñas (menos de 7-8 cm. de altura), el laboreo es muy eficaz para controlarlo, pero a medida que las plantas aumentan de tamaño, este laboreo es menos efectivo, ya que los tallos de las plantas arrancadas y dejadas en el lugar tienen la propiedad de emitir raíces y continuar normalmente con su ciclo de vida.
El control mecánico a través de desmalezadoras en banquinas o bordes de alambrado debe realizarse con plantas poco desarrolladas. Esta técnica no eliminará completamente las plantas, y en muchas ocasiones puede ser necesario repetir la operación varias veces para disminuir al mínimo la producción de semillas. No es aconsejable realizar el corte o desmalezado con plantas ya semilladas dado que esto podría dar lugar a la dispersión de semillas y por consiguiente a la propagación de la especie.
El “laboreo estratégico”, con herramientas que remuevan el suelo sólo debe utilizarse en lotes con infestaciones muy graves. En EEUU están recomendando lo que llaman “labranza profunda estratégica”, que consiste, en casos muy severos de infestación, en pasar un arado de reja y vertedera para invertir el perfil de suelo. Esta práctica se recomienda en aquel país cada 5 años, de ser necesario. De esa manera, la capa superior, que contiene la mayor parte de las semillas del banco de semillas del suelo, es depositada debajo para aprovechar por un lado la incapacidad de esta especie de germinar de estratos profundos, y por el otro para que las semillas pierdan viabilidad a lo largo de los años.

Control de semillas a cosecha:
El HWSC se ha convertido en una práctica aceptada para gestionar la resistencia de malezas a los herbicidas en los sistemas de cultivo australiano donde actualmente se utilizan seis tipos diferentes de manejo. De esas, creemos que solo dos se pueden implementar en Argentina. Ambas parten de una modificación en la parte trasera de la cosechadora a la que previamente debe llegar separada la granza de la paja. El primero de los sistemas consta del agregado de un dispositivo en la parte trasera de la cosechadora que contiene dos molinos de impacto que destruyen las semillas alojadas en la granza en una sola operación, mientras que el otro consiste en el hilerado de la granza con una especie de embudo tambien alojado en la parte trasera de la cosechadora, que deja en el lote la andana de granza, para luego proceder al manejo de las malezas de diversas formas.
La práctica de control de semillas de malezas a cosecha (HWSC) por molinos de impacto, permite destruir las semillas de las malezas cosechadas junto con la cosecha del cultivo. Hasta un 85% de las semillas de “Yuyo Colorado Palmeri” son capturadas por el cabezal de corte durante la cosecha, y pueden quedar retenidas en la granza, según estudios preliminares en EEUU. Una vez que la granza llega a los molinos, la alta velocidad de rotación de estos se encarga de romper, lastimar y moler las semillas, con la consiguiente pérdida de viabilidad. Los estudios antes mencionados citan valores de 98 a 99% de efectividad.
Para que el HWSC sea eficaz, las semillas de la maleza deben ser retenidas por la planta en el momento de la cosecha, de otro modo caerían al suelo y pasarían a formar parte del banco de semillas. Específicamente las amarantáceas pueden retener más del 96% de las semillas en la cosecha de la soja, dependiendo de la región que se trate, ya que el elevado contenido de humedad de la maleza puede dificultar la molienda de semillas.
El control químico es la herramienta de uso más común y frecuente en Argentina y el mundo, pero a partir de los problemas de resistencia a los herbicidas, prácticas como el uso de productos únicos o la mezcla de postemergentes con diferentes sitios de acción, muy común en los 80 y 90, dejó de ser efectiva,
Cabe aclarar que es clave empezar un cultivo con el lote limpio, es decir logrando un muy buen control de malezas durante el barbecho, ya que son muy limitadas luego el uso de herramientas postemergentes.
La utilización de herbicidas residuales, con periodos de actividad prolongados en el tiempo, siguen siendo una excelente alternativa para el control de esta especie. De acuerdo a los resultados obtenidos en diversos ensayos la recomendación sería utilizar principalmente herbicidas preemergentes y ocasionalmente postemergentes. En este último caso la maleza debe ser de pequeño tamaño. Las opciones de control para soja y maíz se detallan a continuación:
Soja
1- En Barbecho:
En tratamientos de “barbecho corto”, productos como Sulfentrazone, Flumioxazin, Metribuzin, Fomesafen o mezclas comerciales de Sulfentrazone + Metribuzin, con el agregado de S-Metolacloro o Acetoclor y Glifosato presentan una buena performance, logrando elevado control de la maleza, en la mayoría de los casos superior al 90%, llegando este control hasta los primeros 30-40 días de desarrollo del cultivo, que es la etapa crítica donde el mismo debe establecerse.

Para que estos productos residuales sean eficientes y actúen sobre el suelo, es necesario que no haya cobertura verde o viva al momento de la aplicación. En los casos en que esta sea hasta un máximo de 20-30%, se deberá considerar la aplicación de un desecante como Paraquat, Paraquat + Diuron, Glufosinato de amonio, Saflufenacil (Heat®) u otros herbicidas que cumplan la función y que no dejen residuos verdes que puedan afectar al cultivo a sembrar posteriormente. Luego de la desecación se deben aplicar los herbicidas residuales que requerirán ser incorporados al suelo con lluvias adecuadas.
2- En cultivo:
Existen pocas alternativas de control eficiente en postemergencia, principalmente cuando las plantas provienen de “escapes” de barbecho. Llegado el caso estas opciones deben utilizarse en estado vegetativo de la soja, ya que las aplicaciones en estado reproductivo, por razones de fitotoxicidad, podrían afectar el rendimiento del cultivo.
Si los escapes provenientes del barbecho son plantas de tamaño pequeño (4-6 cm de altura), se puede aplicar Fomesafen (familia de los PPO). Fomesafen es un herbicida de contacto, con cierta residualidad, por lo que la calidad de aplicación y las buenas condiciones ambientales son de gran importancia para lograr un buen control. Para una mejor performance del herbicida es aconsejable la aplicación con buenas condiciones de luminosidad, humedad superior al 60% y preferiblemente en horas de la mañana. En el caso de tener plantas de mayor tamaño fomesafen puede ser mezclado con Benazolín, que es un producto sistémico y afecta los puntos de crecimiento de la maleza (yemas) impide que estas se desarrollen.
Es muy frecuente, que en el lote nos encontremos con plantas tanto resistentes como susceptibles a glifosato, por lo que el agregado del mismo a la mezcla controlará las plantas susceptibles.
En el caso de germinación de malezas provenientes del banco durante el cultivo una alternativa es aplicar Lactofen (PPO) en postemergencia o también mezclas de Fomesafen + S-Metolacloro dando esta última control postemergente y residual. Otra opción también son las premezclas de glifosato con fomesafen.
En caso de tener que controlar gramíneas junto con yuyo colorado, primero debe aplicarse el graminicida y a los 7-10 días el resto de los productos, dado que los PPO podrían afectar la absorción del graminicida y por consiguiente el control de las gramíneas presentes.
Recientemente ha salido al mercado la soja Enlist® que es resistente a 2,4-D y Glufosinato de amonio, una mezcla que habrá que evaluar para el control de esta maleza.
Técnica de solapamiento de herbicidas ¿Cuándo se usa?
El “solapamiento” consiste en la aplicación de diferentes herbicidas residuales de forma que se superpongan los períodos de actividad para cubrir el ciclo completo de crecimiento de la maleza. Es una buena alternativa para manejar Amaranthus palmeri, donde se apunta a no tener plantas dentro del cultivo, ya que la producción de semillas por planta es muy alta y un solo individuo puede generar un problema grave a futuro. La técnica consiste en aplicar un herbicida residual, y antes que este termine su actividad y empiecen a emerger nuevas plantas, aplicar un segundo que superponga la residualidad y de esa forma evitar nuevas germinaciones.
Otra alternativa, pero sólo para sojas STS® (tolerante a sulfonilureas), es la mezcla comercial de Clorimuron + Sulfometuron (Ligate®) + Sulfentrazone, que provee control de gramíneas, rama negra y yuyo colorado.

Maiz
1- Presiembra/Preemergencia: las opciones para maíz son: Atrazina con S-Metolacloro o Biciclopirone (Acuron uno®) con S-Metolacloro en presiembra o preemergencia o Amicarbazone (Dinamic®)
2- Postemergencia temprana: Mesotrione (Callisto®) con Atrazina, topramezone (Convey®), thiencarbazone+isoxaflutole+cyprosulfamide (Adengo®), tolpyralate (Brucia®), tembotriona (Laudis®), solos o en mezclas con atrazina o glifosato (este último sólo en Maíz RR). En caso de escapes en postemergencia de maíz, siempre con plantas de no más de 5-7 cm. pueden utilizarse hormonales como 2,4-D, Dicamba o Picloram con maíz entre 4-6 hojas.
Cuando las plantas Amaranthus palmeri tienen mayor tamaño que el aconsejado para ser tratado en postemergencia temprana los controles no son eficientes, dado que los herbicidas utilizados secan las hojas, pero al tener las plantas la propiedad de rebrotar desde las yemas inferiores estas reinician su ciclo. En estos casos la única solución es el arrancado manual y sacando la planta fuera del lote, ya que al dejarla en el entresurco ésta tiene posibilidades de rebrotar y producir raíces para continuar su ciclo hasta el semillado.
No existen aún opciones para el control biológico de esta especie, aunque algunas cepas de hongos fueron encontradas como promisorias para infestar las espigas de raigrás.
En resultados experimentales de Texas, EE.UU., el hecho de demorar el disqueado posterior a la cosecha de trigo tan solo un mes, ha favorecido la predación de semillas por parte de hormigas, escarabajos, aves y roedores, contribuyendo mucho a la reducción del aporte al banco de semillas del suelo.
Actualmente no existe ningún producto de control biológico disponible en el mercado para controlar Amaranthus palmeri. Las semillas en la superficie del suelo (o cerca de él) suelen ser consumidas por roedores e invertebrados, y la cobertura del suelo puede aumentar la densidad de estos depredadores de semillas. La fauna silvestre (por ejemplo, patos y gansos) también consumirá las semillas y si éstas siguen siendo viables a través del sistema digestivo de los animales, pueden estos contribuir a su dispersión.
Fuente: malezaenfoco.com.











