El Gobierno provincial presentó ante la Legislatura el proyecto de Plan Maestro del Agua 2026-2036, una iniciativa que propone transformar la planificación hídrica en una política de Estado, con nuevas obras, mayor medición y mejoras en los sistemas de riego y acueductos.
El proyecto de Plan Maestro del Agua 2026-2036 busca definir una estrategia para la próxima década y ordenar el uso de un recurso clave para el desarrollo productivo, el abastecimiento poblacional y la actividad ganadera. El documento, de más de 400 páginas, reúne un diagnóstico de la situación actual, proyecciones de demanda, necesidades de infraestructura y propuestas de gestión.
San Luis cuenta con 20 diques, una capacidad total de almacenamiento cercana a los 470 hectómetros cúbicos, más de 4.400 kilómetros de acueductos y más de 730 kilómetros de canales. Esta infraestructura permite alcanzar aproximadamente al 80% del territorio provincial, aunque presenta diferencias de mantenimiento, eficiencia y capacidad de medición.
Uno de los principales objetivos del Plan es pasar de una “gestión reactiva a un sistema basado en la planificación, el monitoreo permanente y el uso eficiente” del agua. Para ello, se plantean obras de modernización, incorporación de tecnología, actualización de registros y fortalecimiento de los organismos responsables.
El documento identifica al riego como una de las áreas centrales para consolidar la producción agropecuaria y agregar valor. En la provincia existen 609 perforaciones registradas con uso agrícola o agrícola-ganadero, vinculadas a unas 48.311 hectáreas declaradas a regar.
La mayor concentración del riego subterráneo se encuentra en la Llanura Norte, con 346 perforaciones y 28.311,7 hectáreas. Le sigue el Valle del Conlara, con 105 perforaciones y 9.341 hectáreas.

En total, el Plan estima una demanda anual de 288,29 hectómetros cúbicos para riego. De ese volumen, 47,49 hectómetros cúbicos corresponden al riego superficial y 240,8 al riego subterráneo. Así, más del 80% de la demanda estimada depende de los acuíferos.
El diagnóstico advierte que en algunas cuencas todavía no se conoce con precisión cuánto volumen de agua se extrae anualmente. Por ese motivo, se proponen inventarios actualizados, redes de monitoreo, instalación de caudalímetros y sistemas que permitan conocer la disponibilidad y el comportamiento de las reservas subterráneas.
En los sistemas de riego superficial también se detectan dificultades, como canales sin revestir, pérdidas de agua, falta de medición, deterioro de la infraestructura, baja eficiencia dentro de los establecimientos y problemas de organización entre los usuarios.
En San Pablo, por ejemplo, se impermeabilizaron 1.132 metros del Canal 1 durante 2024. Sin embargo, el Plan estima que incluso en los tramos revestidos pueden registrarse pérdidas de entre 30% y 35%, mientras que en los sectores sin impermeabilizar todavía no se cuenta con mediciones precisas.
Entre las propuestas figura el Programa de Modernización y Mantenimiento de los Sistemas de Riego, denominado PRORIEGO. La iniciativa contempla intervenciones en Quines-Candelaria, Renca-Santa Rosa y otros sistemas menores, como Nogolí, San Francisco, Leandro N. Alem, Luján y Villa Mercedes.
En Quines-Candelaria, el sistema cuenta con unos 132 kilómetros de conducciones, abastecidas principalmente por el dique La Huertita. El área reúne alrededor de 130 usuarios, casi 150 derechos de riego, 3.550 hectáreas empadronadas y 2.175 hectáreas con intención de siembra. Su capacidad potencial se estima en unas 4.200 hectáreas.
El diagnóstico también muestra una fuerte presencia de pequeños productores, ya que el 40% posee menos de 10 hectáreas y otro 40% tiene entre 10 y 25 hectáreas. En contraste, los productores de más de 100 hectáreas representan apenas el 5% de los usuarios, aunque concentran cerca de la mitad de la superficie regada.
El Plan señala que la necesidad de riego en esta zona ronda los 1.200 milímetros anuales, mientras que la asignación teórica de 1.296 milímetros no contempla las pérdidas del sistema. Por eso, identifica un déficit de agua superficial y plantea mejorar la eficiencia de conducción y distribución.

En Renca-Santa Rosa, que incluye Tilisarao, Concarán, Santa Rosa y San Pablo, tres consorcios dejaron de funcionar y San Luis Agua retomó la administración. San Pablo mantiene su gestión consorcial. En Leandro N. Alem, en tanto, existen unos 34 kilómetros de canales, de los cuales solo 4,6 kilómetros están impermeabilizados.
Además de las obras, se propone actualizar los padrones, transparentar los turnos de riego, medir los caudales, capacitar a los usuarios y desarrollar parcelas demostrativas para mejorar las prácticas de aplicación del agua.
La red de acueductos es otro de los ejes del Plan. La extensión de la infraestructura provincial permitió ampliar el acceso al agua, pero también generó problemas vinculados con el envejecimiento de los materiales, el deterioro, el vandalismo y el mantenimiento reactivo, especialmente en los ramales secundarios.
Para atender esta situación se propone el Programa Maestro Provincial de Integridad de Acueductos, conocido como PROMPIA. El programa contempla relevar y actualizar el inventario de la red, reempadronar a los usuarios, incorporar macromedición y micromedición, instalar caudalímetros y registradores de presión, y avanzar en sistemas de telemetría y balances hídricos.
Entre las obras consideradas prioritarias aparecen las modernizaciones de los acueductos Nogolí, Productivo Belgrano, Del Oeste y San Martín.
La demanda de agua para la actividad pecuaria se estima en 39,32 hectómetros cúbicos anuales. Las mayores necesidades se concentran en la Llanura Sur, con 14,93 hectómetros cúbicos; la cuenca del Río Quinto, con 9,14; el Desaguadero, con 4,59; y el Conlara, con 4,29.
Los departamentos Pedernera y Dupuy reúnen las mayores demandas ganaderas. En la Llanura Sur, el Plan advierte que el agua superficial no puede embalsarse y que el recurso subterráneo presenta limitaciones de calidad. En ese contexto, considera fundamental mejorar la eficiencia de los acueductos y avanzar en obras de trasvase.

Tarifas, financiamiento y repago de obras
El proyecto también abre una discusión sobre el costo del agua y el financiamiento de la infraestructura. Propone revisar las tarifas y el canon teniendo en cuenta el tipo de uso, los consumos, los costos de operación, el mantenimiento, la infraestructura disponible y las condiciones de cada zona.
El objetivo es incentivar el uso racional del recurso y mejorar la recaudación destinada al sostenimiento de los sistemas. Sin embargo, el documento no fija una tarifa individual ni determina cuánto deberá pagar cada productor.
También se plantea establecer criterios para definir porcentajes y plazos de repago de determinadas obras por parte de los beneficiarios directos y, cuando corresponda, del Estado. El financiamiento podría combinar recursos provinciales, nacionales, organismos multilaterales y mecanismos de participación público-privada.
El Plan propone fortalecer a San Luis Agua, otorgándole mayores facultades de control y auditoría, autonomía operativa y presupuestaria, y herramientas para mejorar la administración del recurso. También contempla la actualización del Código de Aguas.
Otro de los objetivos es recuperar y fortalecer los consorcios de usuarios. Actualmente funcionan principalmente los sistemas de Quines-Candelaria y San Pablo, mientras que en otras zonas la administración quedó bajo responsabilidad directa de San Luis Agua.
El proyecto todavía debe ser analizado por la Legislatura. Su aprobación permitiría convertir las líneas estratégicas en una política de Estado para los próximos diez años. Entre los aspectos que aún deberán definirse se encuentran las futuras tarifas, los mecanismos de repago, las prioridades de obra y la instrumentación de los sistemas de medición.
La propuesta plantea, en definitiva, una transformación de la gestión hídrica provincial: más información para decidir, mayor control sobre el uso del recurso, obras orientadas a reducir pérdidas y una planificación que vincule el agua con el crecimiento productivo y el abastecimiento de las distintas regiones de San Luis.










