Espartaco Bailleres, propietario de la Estancia El 30 de Octubre en Navia, San Luis, apostó este año por la siembra de 1.100 hectáreas de sésamo, buscando diversificar la producción en la región con cultivos de mayor valor agregado.
«Seguimos explorando nuevas alternativas y apostando por la innovación. Creemos que en esta zona los cultivos deben orientarse hacia especialidades, porque tienen un mayor valor en el mercado. Si bien enfrentamos muchos desafíos debido a la falta de experiencia previa, tampoco la había cuando comenzamos con la soja, el maíz, el girasol o el sorgo. Con el tiempo hemos aprendido y vamos afinando las técnicas», explicó Bailleres.
Este año, la producción de sésamo de la estancia ya cuenta con un precio fijado de 1.200 dólares por tonelada, con destino previsto a mercados europeos y asiáticos, que valoran la calidad de la semilla. «Existen otros mercados, como los africanos, donde los valores son menores, pero nosotros apuntamos a un segmento premium», señaló.
El empresario destacó la evolución del proyecto, que en 2023 comenzó con una prueba piloto de 40 hectáreas y que este año se expandió significativamente. «Tuvimos algunos inconvenientes en un campo con la implantación y tuvimos que resembrar, pero el resultado ha sido muy bueno. Ahora el cultivo está en plena floración y esperamos que las condiciones climáticas nos sigan favoreciendo. Cuanto más tiempo transcurra sin heladas, mejor será el rendimiento».
Sin embargo, las condiciones climáticas también jugaron en contra en otros lotes. «En el campo El 30 sufrimos una granizada que nos dejó sin nada, pero seguimos adelante. Aplicamos fertilizantes foliares y confiamos en la recuperación del cultivo, y efectivamente logramos que se restableciera», contó.




Respecto a los rendimientos esperados, Bailleres afirmó que se proyecta una cosecha de entre 600 y 800 kilos por hectárea. «Nuestro objetivo inicial era alcanzar los 1.000 kilos, pero por la fecha de siembra y el impacto del granizo, no lo lograremos. Aun así, sigue siendo un resultado interesante».
Finalmente, el productor se mostró optimista sobre el futuro de la siembra de sésamo en la región y la posibilidad de incorporar nuevos cultivos. «Debemos seguir explorando opciones y evaluando qué otros cultivos pueden adaptarse a la zona», concluyó.
La empresa que lidera la producción y expansión del cultivo en el país
Alejandro Moisá, ingeniero agrónomo egresado de la Universidad Nacional de Salta, es el responsable de la producción de sésamo en Argentina para Pachamama Products, la empresa líder en exportación del cultivo, con presencia en más de 20 países. Con oficinas en Buenos Aires y una planta procesadora en Acevedo, Provincia de Buenos Aires, la compañía busca expandir la superficie sembrada en el país y mejorar la calidad del grano.
Moisá gestiona diversas zonas productivas, con un foco principal en la provincia de Salta, en la región de Anta. Además, se han realizado ensayos en Santiago del Estero, Tucumán y Catamarca, con el objetivo de ampliar la producción. En este proceso de expansión, la empresa estableció contacto con Spartaco Bailleres, quien ya había trabajado con sésamo en Nahuel Mapá, San Luis. A partir de esta experiencia previa, se decidió continuar con el proyecto y actualmente se encuentran en plena cosecha de 10.000 hectáreas sembradas bajo contrato con productores.
Los campos en San Luis provenían de la actividad ganadera, lo que requirió trabajos de preparación del suelo mediante rastras para transformarlos en lotes agrícolas. Esta práctica también se lleva a cabo en el norte del país con el objetivo de obtener certificaciones como la NOP para garantizar sésamo libre de trazas de agroquímicos, cumpliendo así con los estándares de exportación a mercados exigentes como Estados Unidos.
Una de las principales ventajas de la producción en San Luis es la ausencia de la plaga antigastra, presente en el norte del país y que requiere aplicaciones de insecticidas. Esto permite un manejo del cultivo sin agroquímicos, salvo algunos de origen orgánico, favoreciendo una producción más limpia y sustentable.



Actualmente, Pachamama Products trabaja con dos variedades principales de sésamo: una americana, de origen estadounidense, y otra criolla, que ha sido cultivada en el país desde hace años y se mantiene como reserva genética. Además, la empresa ha introducido tecnología israelí con semillas desarrolladas por Equinom, aunque aún no se han realizado ensayos en San Luis.
La siembra se realiza con el método de a chorrillo o «cajón alfalfero», con una densidad de tres kilos por hectárea y una profundidad de dos o tres centímetros, ya que la semilla es muy pequeña y su nacimiento es un momento crítico. Durante la campaña actual, un lote debió ser resembrado debido a problemas en la germinación, aunque el desarrollo general del cultivo ha sido favorable.
Uno de los principales riesgos en la región es el granizo. De hecho, una tormenta afectó seriamente un campo sembrado, obligando a aplicar fertilizantes foliares para la recuperación del cultivo. Si bien se espera cosecha, los rindes serán inferiores a lo proyectado. Hasta el momento, los lotes han presentado bajos niveles de malezas, lo que ha permitido evitar intervenciones químicas.
Para minimizar pérdidas durante la cosecha y evitar trazas de glifosato o disecantes, se emplea una técnica de corte hilerado y posterior trilla con recolector, similar a la utilizada en el cultivo de poroto. Se utilizan trilladoras acondicionadas para sésamo, asegurando un control exhaustivo de humedad y madurez fisiológica.
Para la próxima siembra en San Luis, se evalúa adelantar la fecha a noviembre, o incluso octubre, en función de la disponibilidad de humedad y temperaturas adecuadas. También se prevé la realización de ensayos con nuevas variedades, con el fin de optimizar el rendimiento del cultivo en la región.
Con una visión de expansión y tecnología aplicada, Alejandro Moisá y Pachamama Products continúan consolidando el crecimiento del sésamo en Argentina, posicionando al país como un actor clave en el mercado internacional.











