A partir de la pesificación de las acreencias que tienen los productores que entregaron de buena fe sus granos a la empresa Vicentin, se abre un abanico de posibilidades para seguir ante la Justicia. No obstante cada elección tiene un costo diferente. Mariano Galíndez, periodista de Rosario 3, analiza esta situación y otras derivadas de la caída de la cerealera.
La novedad de Vicentin fue que el juez de la convocatoria pesificó la deuda con el agro y mantuvo en dólares la de los bancos extranjeros y la de los bancos nacionales que le pre-financiaron exportaciones (Nación, Bapro, Bice, Ciudad). Acopios, productores y cooperativas sufrirán, entonces, una enorme licuación de sus acreencias. Ahora bien: ¿qué harán los grandes acreedores comerciales?
Algunos están escuchando sugerencias de sus abogados de apelar la decisión y además también ir en contra de la dolarización de las acreencias de los bancos por la discriminación que provoca y el desbalance que genera en la relación de fuerzas de cara al futuro del grupo. ¿Se animarán o las altas costas que significa apelar hará que todo quede en amague y calentura? Además, ir contra la dolarización de las acreencias bancarias supone romper también (al menos en el fuero civil) la unidad de los grandes acreedores contra los directores de Vicentin en el fuero penal.
Precisamente, otra lectura del impacto de la pesificación que se hace entre los acreedores comerciales es que estaría mostrando que el único camino de conseguir algo es ir aún más a fondo en el frente penal. Y todos miran a marzo como el mes de las imputaciones. Pero atención que los fiscales que siguen las investigaciones por estafas también están poniendo el ojo en lo que ocurre en las empresas satélites de Vicentin. Y en particular una en la que hay mucha “bulla”: Buyanor, la SA que comparte en partes iguales con Maxiconsumo, de la familia Fera. Cambios de titularidades de inmuebles, escrituras que no aparecen, sugestivas modificaciones de directores y hasta grandes sumas en seguros que no fueron bien liquidadas; todo un coctail que llama la atención.
Hablando del frente penal, por último, la novedad es que por la rotación de jueces, el magistrado Hernán Postma dejará de seguir el caso y en su lugar asumió la jueza Marcela Canavesio, de perfil duro y de la vieja escuela de los jueces de instrucción.
ADM y los precios de pizarra de la Cámara Arbitral
Ya que estamos por el mercado de granos, el conflicto con el maíz, y el que se viene por la harina de trigo, concentran la atención. Pero en los pasillos de la Bolsa de Comercio de Rosario hay otros temas que también fueron muy comentados en los últimos días. Por ejemplo, la trader estadounidense ADM volvió a fijar precios de sus operaciones por la Pizarra diaria que elabora la Cámara Arbitral luego que había dado el portazo y por un tiempo quiso fijar precios en base a valores propios.
¿Por qué volvió? Es que estaba molesta porque en algunas oportunidades la Cámara tomó los altos valores de maíz que pagaba la exportadora Díaz y Forti para el cálculo de Precio de Pizarra, encareciendo así el valor a pagar a los vendedores en las operaciones con precio a fijar por Pizarra. Pero ahora que Díaz y Forti quedó fuera de juego porque el gobierno y la Bolsa la suspendieron para operar por inconsistencias en las liquidaciones, ADM volvió a “fijar” por Pizarra.
Al parecer, también se le habría hecho difícil abastecerse intentado comprar fijando precios no de mercado (como es la Pizarra) sino propios («mercado comprador», se le dice en la jerga) porque acopios y cooperativas le dieron la espalda a la jugada de querer comprarle más barato.
Las muestras del «Señor Bunge»
Otro tema muy comentado esta semana en el restaurante de la Bolsa que está frente al recinto de operaciones en Rosario es que la facturación en la Cámara Arbitral por las muestras de granos que hacen sus laboratorios de análisis no está en el nivel que quisieran. Y pasando la lupa, apareció un caso para la polémica que tiene como protagonista a Bunge.
Resulta que cuando llegan a sus puertos los granos que compró y hay diferencias con los productores por la calidad recibida, si el que se queja es el productor porque asegura que le están queriendo pagar menos por la calidad extra que entregó, Bunge paga en base a lo que dice su muestreo al pie de camión, en vez de mandarla a los laboratorios de la Cámara Arbitral para que dirima un tercero imparcial.
Pero cuando en la muestra que se toma al pie de camión salta que el grano recibido tiene menor calidad de lo que dice el productor (por lo que Bunge se beneficiaría pagando menos precio de lo pactado) ahí sí envía las muestras al laboratorio de la Cámara Arbitral para que dirima. El tema es que semejante disparidad de criterio la protagoniza una empresa que tiene a uno de sus ejecutivos ocupando un alto cargo de la Cámara Arbitral. Difícil que aumente la facturación de la Cámara Arbitral si los que están adentro no tiran para la institución.











