Un proyecto de la Escuela Técnica N.º 14 “Dr. Luis A. Luco”, de Villa Mercedes, convirtió el apiario escolar en un laboratorio de investigación aplicada. Con sensores de bajo costo, los estudiantes analizaron cómo las colonias mantienen estable la temperatura interna aun frente a las bajas temperaturas del invierno puntano.
La necesidad de resolver un problema concreto del manejo apícola terminó convirtiéndose en una experiencia de investigación que integró apicultura, matemática, biología y tecnología. El proyecto “Operación Invierno: El refugio perfecto para las abejas”, desarrollado en la Escuela Técnica N.º 14 “Dr. Luis A. Luco” de Villa Mercedes, involucró a 39 estudiantes de 4.º II de la especialidad agropecuaria.
La iniciativa surgió durante las revisiones otoñales de los núcleos apícolas. El riguroso frío invernal de la región plantea una dificultad para los productores, cada vez que se abre una colmena se pierde parte del calor acumulado en su interior y se genera estrés térmico para la colonia. De allí nació la pregunta que impulsó el trabajo, ¿cómo conocer qué sucede dentro del núcleo sin necesidad de abrirlo constantemente?
Para buscar una respuesta, el profesor Alberto Oscar Gil Valdez, responsable del espacio curricular de Apicultura, diseñó y programó un sistema de monitoreo térmico automatizado y de bajo costo basado en un microcontrolador ESP32. Los estudiantes, en tanto, se concentraron en el manejo de las colonias, la instalación de los sensores, el registro, la organización y la interpretación de los datos obtenidos.
El sistema incorporó sensores digitales DS18B20 ubicados en el centro del nido, en contacto con las abejas, y sensores DHT22 sobre los cabezales para registrar temperatura y humedad. La información fue transmitida en tiempo real a la plataforma ThingSpeak, permitiendo que los datos generados en el apiario se transformaran también en material de trabajo dentro del aula.



Las abejas desafían al frío
Uno de los principales resultados apareció al analizar los datos del Núcleo N.º 1, que acumuló 1.341 registros. Mientras la temperatura exterior de Villa Mercedes presentó una amplitud térmica promedio de 28,6 °C, en el interior del nido la variación fue de apenas 1,74 °C. Es decir, la variabilidad exterior fue 16,4 veces mayor que la registrada en el corazón de la colonia.
El comportamiento fue particularmente significativo durante la semana más fría del período analizado, entre el 26 de junio y el 2 de julio. Aunque la temperatura exterior llegó a -3,6 °C, las abejas mantuvieron el nido de cría en torno de los 34,2 °C, sin que la temperatura interna descendiera de los 32,8 °C.
Los registros históricos de la estación meteorológica escolar de la Red de Estaciones Meteorológicas de San Luis, ubicada a unos 100 metros del apiario, permitieron además contextualizar los resultados. El análisis de los inviernos de 2023 a 2026 confirmó la rigurosidad del clima local, con un registro extremo de -9,7 °C en julio de 2025.





De la escuela al sector productivo
El proyecto también buscó contrastar los resultados obtenidos en el ámbito escolar con la experiencia de productores. Para ello, los alumnos elaboraron una encuesta que reunió respuestas de 17 apicultores, principalmente de San Luis, aunque también participaron productores de Entre Ríos, Mendoza, Santa Fe y Buenos Aires. La muestra incluyó productores con más de 20 años de trayectoria y apiarios de distintas escalas.
El relevamiento mostró que el 100% de los apicultores consideró útil o muy útil disponer de información sobre el estado interno de las colonias sin necesidad de intervenirlas. Además, el 70,5% identificó a la invernada como el período más crítico para disponer de esos datos.
Al mismo tiempo, la encuesta puso de manifiesto una importante brecha tecnológica, ya que el 82,3% de los consultados nunca había utilizado sensores o dispositivos electrónicos en su actividad. Los propios productores señalaron que una herramienta de este tipo debería ser de bajo costo, autónoma energéticamente, resistente a la intemperie y sencilla de interpretar.
La propuesta también tuvo un fuerte componente pedagógico. En la Instancia Provincial de la Feria de Ciencias 2026, desarrollada en la Escuela Autogestionada “Serranías Puntanas”, los estudiantes Mateo Ávila Gómez y Rocío Daniela Oliver Giménez fueron los encargados de presentar el trabajo colectivo ante los evaluadores. El proyecto obtuvo una de las valoraciones más destacadas de esa fase.
Más allá de los resultados técnicos, la experiencia permitió que los alumnos comprendieran que un dato aislado no constituye por sí mismo un diagnóstico. La información proporcionada por los sensores adquiere valor cuando es interpretada junto con el contexto biológico, ambiental y la experiencia práctica del apicultor. También debieron afrontar dificultades concretas de conectividad, alimentación eléctrica y discontinuidad de los registros.
Aunque “Operación Invierno” no obtuvo el pase a la instancia nacional de la Feria de Ciencias, el proyecto continúa. Actualmente se trabaja en la ampliación progresiva del monitoreo a cuatro núcleos, con el objetivo de construir series temporales más robustas y obtener comparaciones estadísticas de mayor alcance.
La próxima meta será presentar los resultados consolidados en el Congreso Nacional de Formación en Oficios (CONAFO), que se realizará en la sede de la Universidad Provincial de Oficios (UPrO) de Villa Mercedes. Allí, la escuela buscará mostrar cómo la formación técnica puede vincular el conocimiento científico con problemas concretos del territorio y generar innovación con potencial impacto productivo.












