El gerente regional de Mainero Maquinarias Agrícolas, Iván Pérez, brindó una capacitación sobre el uso inteligente de los mixers y destacó la importancia del mantenimiento, la precisión en las dietas y el control de los costos ocultos.
Con la participación de productores de la región, se desarrolló una jornada técnica en las instalaciones de Lembo Maquinarias, impulsada por su propietario, Marcelo Lembo. Durante el encuentro, Iván Pérez, gerente regional de Mainero Maquinarias Agrícolas, presentó una exposición centrada en el uso eficiente del mixer, una herramienta que se volvió fundamental en los sistemas de alimentación de feedlots y establecimientos ganaderos.
Pérez remarcó que el objetivo no debe limitarse a que el equipo funcione correctamente, sino a lograr una mezcla homogénea, precisa y en el menor tiempo posible, reduciendo al mismo tiempo el consumo de combustible, el desgaste y las horas improductivas. “Cada minuto de trabajo, cada litro de combustible y cada kilo que se desperdicia tienen un costo”, fue uno de los conceptos centrales de la presentación.
Uno de los ejemplos utilizados durante la jornada permitió dimensionar el impacto económico del mantenimiento. Con cuchillas en buenas condiciones, un mixer vertical podía procesar un rollo de fibra en aproximadamente 10 minutos. Cuando las cuchillas estaban severamente desgastadas, ese mismo trabajo demandaba entre 30 y 40 minutos. En el caso analizado, el consumo pasaba de unos 2,33 litros de combustible a aproximadamente 9 litros por rollo.
La diferencia adquiere mayor relevancia cuando se proyecta a una escala productiva. Para 100 rollos, el mayor consumo podía representar alrededor de $1,6 millones adicionales en combustible, según los valores utilizados durante la exposición. A esto se suman otros costos que no aparecen directamente en el tanque: desgaste de la transmisión, neumáticos, aceite, horas de trabajo del operario y menor vida útil de los componentes.

Precisión en la dieta
El especialista también puso el foco en la calidad de la mezcla. El mixer debe homogeneizar los ingredientes, respetar las proporciones de la dieta, incorporar correctamente componentes de baja participación —como sales o urea—, procesar la fibra cuando sea necesario y lograr una distribución uniforme en los comederos.
Una mezcla deficiente puede favorecer la selección del alimento por parte de los animales, que tienden a consumir determinados componentes y dejar otros, afectando la uniformidad de la dieta. Por eso, Pérez destacó la necesidad de trabajar con básculas y controles precisos de los kilos incorporados, además de respetar el orden de carga recomendado para cada formulación.
Otro de los conceptos destacados fue la importancia de encontrar el punto justo de mezclado. Mezclar durante menos tiempo del necesario puede generar una dieta poco homogénea y aumentar el riesgo de problemas nutricionales, mientras que una mezcla excesiva tampoco mejora necesariamente el resultado.
Por el contrario, el sobremezclado implica mayor consumo de combustible, pérdida de tiempo y desgaste de los componentes del tractor y del mixer. Además, cuando se combinan ingredientes de distintas densidades, una mezcla excesivamente prolongada puede favorecer la separación de los componentes.
Mantenimiento preventivo
Pérez insistió además en que el mantenimiento preventivo es una herramienta directa para mejorar la eficiencia. Programar revisiones y reemplazos antes de que se produzcan las roturas permite evitar paradas imprevistas y daños mayores.
Desde Mainero también destacaron el rol de los concesionarios como soporte fundamental para garantizar la disponibilidad de repuestos y servicio técnico en las distintas regiones productivas.
La elección del mixer, explicó el gerente regional, debe realizarse en función del sistema de alimentación y de la escala de cada establecimiento. Entre los factores a considerar mencionó la cantidad actual y futura de animales, los kilos de ración diarios, la frecuencia de suministro, el tipo de ingredientes, la necesidad de procesar fibra y la intensidad de uso del equipo.
Como ejemplo práctico, se planteó el caso de un establecimiento con 500 animales de 300 kilos, con un consumo estimado de 15 kilos de ración por cabeza y por día. Eso representa 7.500 kilos diarios. Al distribuir la alimentación en dos entregas, una por la mañana y otra por la tarde, se requiere un mixer con una capacidad aproximada de 3.750 kilos por carga.
La jornada dejó así un mensaje central para los sistemas ganaderos: la eficiencia del mixer no depende solamente de la máquina, sino también de su mantenimiento, del manejo, de la precisión de las cargas y del tiempo de trabajo. Una gestión adecuada permite transformar una herramienta cotidiana de la alimentación en un factor concreto de reducción de costos y mejora de la productividad.












