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«No sólo odian a los gobernantes, sino también al pueblo de San Luis»

«Parecen tener odio no sólo a los gobernantes, sino también al pueblo de San Luis», al realizar los cortes de todos los ingresos a la provincia, agravado ahora porque «no van a dejar ingresar ningún tipo de suministro», sostuvo el dirigente de la Corriente Agraria de San Luis (CANPO), Fernando Bragagnini, en declaraciones a la prensa.

«No respetan a los sanluiseños el derecho a cuidar su sistema sanitario para la población», dijo respecto de las medidas adoptadas por el gobierno de San Luis durante la pandemia, recordó que Córdoba y Mendoza «no son buen ejemplo sobre la aplicación de política sanitaria» y que a esos gobiernos «no les reclaman por las cifras de infectados ni de muertos». Pero sí lo hacen con San Luis porque «no quieren cumplir con ninguna norma de protocolo y quieren tener libre tránsito».

La medida adoptada por los productores autoconvocados fue considerada por Bragagnini como un «piquete de elite y de loquitos». Lo fundamenta al explicar que «acuerdan algo y a los tres días van en contra de lo que acordaron con las autoridades provinciales» porque a lo que se resisten es a «identificar los campos, es decir no quieren dar información».


La lectura que hace el dirigente de la Canpo sobre el problema de quienes protestan es que deben «identificar los campos y la producción y eso no lo quieren hacer», agravado ahora porque «no van a dejar ingresar ningún tipo de suministro» y  «ponen en riesgo la salud de todos los sanluiseños y sanluiseñas».

En este sentido afirmó que «no se respetan» ni la democracia ni las decisiones del pueblo de San Luis para cuidar a su población y garantizar el sistema de salud provincial. «Son avasallantes y atropellan», puntualizó.

«No respetan a los sanluiseños el derecho a cuidar su sistema sanitario para la población. No van sólo en contra de un gobierno, sino de su pueblo, porque lo que se prioriza es el cuidado de la salud. Las provincias de Córdoba y Mendoza no son buen ejemplo sobre la aplicación de política sanitaria, sólo basta ver los números que contagios y muertos que tienen, que asustan. Son de los peores ejemplos sanitarios en el país», sostuvo enfático el dirigente.

«A sus gobiernos no les reclaman por las cifras de infectados ni de muertos, sí a San Luis porque no quieren cumplir con ninguna norma de protocolo y quieren tener libre tránsito. Esa irresponsabilidad se muestra en las marchas que realizan: salen a la calle, no cuidan ningún tipo de protocolo, salen a enfermarse ellos y a enfermar gente».

Ejemplificó que cualquier comerciante o productor de San Luis tiene que hacer sus declaraciones juradas y responder ante el Estado con los requerimientos que se le formulan. «Si los hacen los de acá, por qué no lo van a hacer aquéllos que vienen de otra provincia?», se preguntó.

Bragagnini fue más allá en su análisis, al sostener que el modelo productivo que practican y defienden los agropecuarios que protestan, «muestra en este tiempo de pandemia los daños que hacen. Es extractivista: sacan la soja, arruinan el suelo, no producen mano de obra local, no reactivan el comercio interno de los pueblos, despoblaron el campo, no hay peones ni empleados y a los que tienen la mayoría está en negro, la gente fue desplazada del ámbito rural al urbano.»

Recordó una frase de Atahualpa Yupanqui que dice: «El que tenga sus reales hace bien en cuidarlos, pero ante la ley no se haga el sordo, porque en todo puchero gordo los choclos se vuelven marlo».

En un paso diferenciador, Bragagnini consideró que hay que plantearse otro modelo que sea garantizador de alimentos, que es la labor que realizan los trabajadores de la tierra, los agricultores familiares. «Son productores que viven en la zona rural o en los pueblos, producen, venden en la zona y sus activos lo vuelcan a la economía regional y hacen un círculo virtuoso para la vida de las localidades».

En contraposición, el modelo que sostienen los productores de la protesta contra San Luis, «extraen el mineral del suelo, producen desertificación y cuando invierten lo hacen en otro lugar o colocan la plata en el sistema financiero. Nos toman de rehenes y nos aumentan el precio de la comida. De allí la necesidad de pensar otro modelo productivo para el país», aseguró el profesional agropecuario.