Impulsados por el gasoil, los fletes cerraron 2025 con un alza del 37%. El incremento supera al costo de vida y vuelve a recortar la rentabilidad del agro, especialmente en las regiones más alejadas de los puertos.
Los costos de transporte se afianzan como uno de los principales factores que deterioran la rentabilidad del agro argentino. De la mano, fundamentalmente, de los aumentos en los combustibles, 2025 finalizó con un incremento acumulado del 37% en el costo de mover mercadería, una suba que se ubicó por encima de la inflación y que encendió luces de alerta en toda la cadena productiva.
Así lo informó la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac), al dar a conocer este lunes que su Índice de Costos de Transporte (ICT) volvió a registrar en diciembre un aumento relevante: 2,3% mensual. Con este dato, el indicador cerró el año con un avance que superaría al índice de inflación minorista en al menos cinco puntos porcentuales, según estimaciones preliminares, a la espera del dato oficial que difundirá el INDEC el próximo 13 de enero.
“Aunque el aumento de diciembre fue menor al de los meses previos, confirmó la tendencia de aceleración que los costos del sector mostraron desde la segunda mitad de 2025, impulsados principalmente por el combustible”, señalaron desde Fadeeac.
De acuerdo con el relevamiento, elaborado por el Departamento de Estudios Económicos y Costos de la entidad y auditado por la Universidad de Buenos Aires, el ICT mostró un comportamiento relativamente moderado durante el primer semestre del año. Sin embargo, a partir de julio comenzó una marcada aceleración: ese mes el índice trepó al 4%, seguido por aumentos del 3,5% en agosto, 2,9% en septiembre, 3,3% en octubre y 2,6% en noviembre.
En diciembre, volvió a destacarse el gasoil, con un alza del 4,4%, luego del fuerte salto registrado en noviembre, cuando había aumentado 7,3%. De este modo, el combustible acumuló una suba del 45% a lo largo de 2025, con un 31% concentrado solo en los últimos seis meses del año, consolidando una trayectoria alcista que se inició en junio.
Pese a esta dinámica, desde Fadeeac recordaron que continúa postergándose la aplicación plena de la actualización de los impuestos a los combustibles líquidos. “Según lo dispuesto por los decretos 840/25 y 929/25, el mecanismo de diferimiento iniciado en mayo de 2024 ya supera los 12 meses y se extenderá al menos hasta enero de 2026”, precisaron.
El informe releva la evolución de 11 rubros clave que inciden directamente en los costos de las empresas de transporte de cargas de todo el país y constituye una referencia central para la fijación y actualización de tarifas. En diciembre, al igual que en los cinco meses precedentes, la mayoría de estos componentes registraron incrementos.
Además del combustible, los lubricantes mostraron una suba del 3,5% en el último mes del año. El rubro Personal (Conducción) aumentó 2,47%, con la entrada en vigencia de la cuarta cuota del convenio colectivo 40/89, que contempla actualizaciones mensuales entre septiembre de 2025 y febrero de 2026.
Este ajuste salarial también impactó en rubros asociados, como Reparaciones (+1,76%), en un contexto de marcado deterioro de la infraestructura vial, y Gastos Generales (+2,13%). Entre los incrementos más moderados se ubicaron Seguros (+1,04%), Material Rodante (+0,35%) y Peajes (+0,23%). En tanto, no se registraron variaciones en Neumáticos ni en Patentes, mientras que el Costo Financiero volvió a mostrar una baja significativa (-3,71%), explicada por la reducción de las tasas de interés.
“El transporte de cargas atravesó 2025 con una reactivación limitada, concentrada en algunos segmentos, luego del escenario recesivo de 2024. El cierre del año encuentra al sector operando en una coyuntura compleja, con costos en fuerte aceleración —especialmente el combustible—, una economía real desacelerada y una infraestructura que muestra un deterioro creciente”, concluyeron desde Fadeeac.
Para el agro, el impacto es directo. En un país extenso y con fuertes asimetrías regionales, el costo del flete dejó de ser un gasto secundario para transformarse en un factor decisivo al momento de definir la rentabilidad de una campaña. En especial para las producciones alejadas de los puertos, la escalada del transporte se consolida como un ítem que resta competitividad y vuelve a tensionar los márgenes del sector.











