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La ganadería bovina volvió a posicionarse entre las actividades más sólidas de la economía agropecuaria nacional

Mientras gran parte de las economías regionales continúa enfrentando desafíos vinculados a los costos y la rentabilidad, cuatro actividades productivas lograron destacarse en abril de 2026 por su buen desempeño económico y comercial. Según el último Semáforo de Economías Regionales elaborado por Coninagro, los sectores bovino, ovino, granario y apícola se ubicaron en la categoría de “luz verde”, consolidándose como los principales motores del agro argentino.

El relevamiento, que analiza la situación de 19 cadenas productivas del país, mostró que estas cuatro actividades lograron una combinación favorable de precios, producción y dinámica comercial. En todos los casos, los valores recibidos por los productores crecieron por encima de la inflación, mejorando las condiciones de rentabilidad y fortaleciendo las perspectivas del sector.

La ganadería bovina volvió a posicionarse entre las actividades más sólidas de la economía agropecuaria nacional. Además de la mejora en los precios, el sector mantuvo un destacado desempeño exportador, reafirmando su papel estratégico en la generación de divisas para el país.


También la producción ovina registró indicadores alentadores. El informe destacó especialmente la participación del productor en el precio final al consumidor, alcanzando el 27%, siete puntos porcentuales por encima del promedio de los últimos cinco años para el mismo período. Este dato refleja una mejor distribución del valor dentro de la cadena comercial.

Por su parte, la apicultura continúa consolidándose como una actividad competitiva, impulsada por la recuperación de precios y una demanda sostenida tanto en el mercado interno como en el externo. La miel se mantiene entre los productos regionales con mejores perspectivas de crecimiento.

Entre los sectores más dinámicos sobresale el complejo granario, que durante el primer cuatrimestre de 2026 volvió a demostrar su enorme capacidad para generar ingresos al país.

Las exportaciones de las 19 economías regionales alcanzaron los USD 19.866 millones entre enero y abril, un 36% por encima del promedio histórico de la última década para igual período. De ese total, los granos concentraron USD 15.573 millones, equivalentes al 78% de todas las ventas externas relevadas por Coninagro.

La soja encabezó el ranking exportador con USD 6.953 millones, seguida por el maíz con USD 3.016 millones y el trigo con USD 2.633 millones. Estos resultados consolidan al complejo granario como el principal generador de divisas de la Argentina y uno de los pilares de la actividad económica nacional.

El informe también dejó una señal alentadora para la producción de papa, que abandonó la categoría roja y pasó a integrar la franja amarilla. La mejora respondió a una recuperación de los precios, que se ubicaron 65% por encima de los registrados un año atrás y mostraron un incremento del 10% respecto de marzo.

Según Coninagro, la reducción de la superficie sembrada durante la campaña actual permitió equilibrar la oferta disponible, favoreciendo la recuperación de los valores de mercado y generando expectativas más favorables para los productores.

Otro dato destacado del informe es la fortaleza del sector agroindustrial en materia de comercio exterior. Durante el primer cuatrimestre del año, las importaciones vinculadas a las economías regionales sumaron USD 1.463 millones, frente a exportaciones por USD 19.866 millones.

Esto significa que por cada dólar importado se generaron aproximadamente 14 dólares en exportaciones, reflejando la enorme capacidad del agro argentino para aportar divisas y sostener el superávit comercial del país.

Si bien persisten desafíos en varias actividades regionales, los resultados obtenidos por la ganadería bovina y ovina, la producción granaria y la apicultura muestran que existen sectores capaces de impulsar el crecimiento, generar empleo y fortalecer la presencia argentina en los mercados internacionales. El desempeño exportador y la mejora de los precios al productor constituyen señales positivas que permiten proyectar oportunidades para el desarrollo del sector agropecuario durante los próximos meses.