Azul Alaggia, gerente de ventas del feedlot ubicado en Estancia Grande, acompaña a productores y personas que buscan iniciarse en la actividad ganadera. Las consultas llegan desde distintos puntos del país y tienen una pregunta en común: cómo evaluar los números del negocio.
Antes de que los animales ingresen al feedlot, el negocio comienza con una conversación. Hay productores que buscan alternativas para recriar o terminar su hacienda y personas que, sin experiencia en el sector, quieren conocer las posibilidades de invertir en ganadería. Entre esas inquietudes y los servicios de Santa Rita está Azul Alaggia, responsable de asesorar a los interesados y acompañarlos en sus decisiones.
El establecimiento, ubicado en Estancia Grande, San Luis, pertenece a Emilio Huguenine y Asociados SRL. Desde el área comercial, Alaggia trabaja en un vínculo que considera fundamental, conocer a cada cliente, comprender sus objetivos y construir la confianza necesaria para avanzar.
“Tratamos siempre de conocer a nuestros clientes, de poder generar una confianza y de que logren sus objetivos”, explicó.
Al momento de la entrevista, llevaba tres meses en la empresa. Era su primera experiencia como responsable de ventas, un desafío que describió con entusiasmo y satisfacción por las operaciones concretadas y por las relaciones que comenzaba a desarrollar.
Su tarea comprende la presentación de los servicios, el asesoramiento inicial y el seguimiento de los clientes. En ese recorrido, busca identificar qué necesita cada interesado y cuáles son las alternativas que pueden ajustarse a sus expectativas.
“Los acompaño en la toma de decisiones”, señaló. Ese acompañamiento incluye conversar sobre distintos esquemas de negocio y sobre las opciones de recría y terminación. La comercialización de los animales una vez finalizado el proceso, aclaró, queda por el momento a cargo de Emilio.
La diversidad de consultas es una de las características que Alaggia destaca de su trabajo. A los productores que conocen la actividad se suman personas que ven en la ganadería una posibilidad de inversión, pero necesitan orientación para dar sus primeros pasos.

“Quiero empezar en ganadería, no sé nada, no soy del rubro, quiero invertir”, es una de las inquietudes que recibe.
Para esos interesados, el intercambio comienza con preguntas básicas: dónde está ubicado el establecimiento, qué servicios ofrece y cómo se puede participar del negocio. Otros consultan por la compra de hacienda o llegan con alternativas que requieren una evaluación particular.
Según relató, también hay jubilados entre quienes se acercan a averiguar. Aunque los perfiles y las experiencias son diferentes, su tarea consiste en brindar información y ayudar a que cada persona comprenda la propuesta antes de decidir.
En ese contacto inicial, la transparencia ocupa un lugar central. Alaggia sostuvo que procura explicar los procesos que realiza la empresa y mostrar cómo funciona el servicio. La confianza, desde su perspectiva, se construye a través de ese conocimiento y del seguimiento cotidiano.
Más allá del interés por la alimentación, la sanidad o el manejo de los animales, hay una inquietud que aparece de manera recurrente: la rentabilidad.
“Si es rentable hoy en día invertir en ganadería” es, según Alaggia, la principal duda que comparten los interesados.
La respuesta depende de las condiciones de cada operación. En la entrevista, la responsable comercial remarcó que los negocios ganaderos tienen costos, riesgos, plazos y objetivos distintos. Por eso, la evaluación requiere atender a las particularidades de cada caso.
Su trabajo implica poner esas variables sobre la mesa y acompañar al cliente en la interpretación de los números. Quien busca contratar un servicio de terminación para animales propios llega con una necesidad diferente de quien pretende comprar hacienda e iniciarse en la actividad.
Esa diversidad exige escuchar, explicar y mantener el contacto. Para Alaggia, ofrecer el servicio está ligado a entender qué espera obtener la persona que consulta.

Desde Salta hasta San Luis
El alcance de las consultas supera las fronteras provinciales. Alaggia contó que recibe contactos de distintos puntos del país y mencionó el caso de un cliente de Salta, desde donde se trasladaron animales al establecimiento puntano.
La distancia agregó una dificultad concreta, como el costo del flete y la organización de la logística. Ese caso permitió mostrar cómo la ubicación de la hacienda puede influir en la evaluación de una operación.
Según explicó, cuando un interesado se encuentra lejos del feedlot, se analizan las posibilidades de traslado y la manera de organizar el negocio. La atención comercial también incluye ese intercambio, porque la viabilidad de una propuesta depende de las condiciones en que puede llevarse adelante.
Facebook, Instagram y el teléfono son los principales canales de contacto con el área comercial. La empresa está comenzando a producir más videos y contenidos para mostrar el día a día de Santa Rita, acercar información sobre sus servicios y responder inquietudes.
La atención en las oficinas comerciales se realiza de lunes a viernes, de 8 a 14. El seguimiento por teléfono, en cambio, suele extenderse más allá de ese horario.
“Siempre tratando de contestar lo más rápido que puedo”, expresó Alaggia, quien procura sostener una comunicación cercana con quienes consultan.
En el trabajo diario también encuentra un motivo de satisfacción personal. Según indicó, dos mujeres integran la empresa y destacó tanto el ambiente laboral como la calidad humana de sus compañeros.







