El veterinario Mariano Mignani, responsable técnico de Cabaña La Pasión, destacó el potencial de la raza para los ambientes exigentes del centro y norte provincial. En la 79ª Expo Rural San Luis, planteó que los cruzamientos pueden aportar adaptación y productividad, y llamó a superar los prejuicios sobre el componente índico.
El Braford busca ampliar su lugar en la ganadería de San Luis con una propuesta que combina adaptación al ambiente, producción de carne y posibilidades de cruzamiento con los rodeos británicos. Para Mariano Mignani, médico veterinario y responsable técnico de Cabaña La Pasión, ese crecimiento requiere un paso previo, explicar qué aporta el componente cebú y desarmar las resistencias que todavía genera entre algunos productores.
Ese fue el eje de su exposición en la 79ª Expo Rural San Luis, donde presentó un toro para acompañar la charla y acercar al público a las características de la raza. Con más de 15 años de experiencia en su cría, el profesional sostuvo que existe una oportunidad de desarrollo, especialmente desde el centro hacia el norte de la provincia.
“Tenemos más que demostrado que la raza es una realidad en la provincia, se adapta y creo que va evolucionando a escalas importantes”, afirmó en diálogo con El Semiárido. Como señal de ese interés, mencionó la búsqueda de reproductores por parte de clientes de la región de San Martín, Quines y otras zonas del norte puntano.
Mignani desarrolla su actividad en Cabaña La Pasión, una firma con establecimientos en Fraga y un planteo de cría incorporado recientemente en Villa del Carmen. La empresa produce reproductores Angus y Braford y abastece su propio sistema de engorde y comercialización de carne. En la exposición rural obtuvo el Lote Gran Campeón y el Gran Campeón Macho Angus puro de pedigree.
Desde esa experiencia con distintas alternativas genéticas, propuso considerar al Braford como una herramienta que puede incorporarse según las condiciones y los objetivos de cada establecimiento.
“No quería que fuera una charla de venta del Braford. Quería que la gente primero entendiera el índico, le perdiera un poco el miedo y empezara a ver qué ventajas puede aportar”, explicó Mignani al hacer un balance de la presentación.

Durante la exposición describió la composición de la raza, formada por Hereford y Brahman, y puso el foco en los tres octavos de sangre índica del Braford presentado. Su planteo fue mostrar cómo ese componente puede contribuir a enfrentar condiciones ambientales difíciles, mientras la base Hereford aporta características vinculadas con la producción y la calidad de carne.
La tolerancia al calor ocupó un lugar central. Según explicó, la capacidad de disipar temperatura permite a estos animales responder mejor durante las horas críticas y puede ayudar a sostener su actividad en distintas etapas del ciclo productivo.
“Si tienen facilidad para termorregular, no van a tener un gasto metabólico tan importante”, destacó. Para ilustrarlo, comparó esa respuesta con la de animales que, ante temperaturas elevadas, buscan sombra y recurren al jadeo, con posibles consecuencias sobre su desempeño.
También destacó características de la piel, el pelo y la movilidad cutánea relacionadas con la respuesta al ambiente y a los insectos. La intención, sostuvo, fue trasladar esas particularidades a situaciones concretas de cría, recría a campo, recría a corral y terminación.
En materia de alimentación, mencionó observaciones realizadas en establecimientos donde los animales aprovecharon recursos forrajeros disponibles, incluidos arbustos, durante períodos de escasez. Para el veterinario, esa flexibilidad constituye otro aspecto a considerar en ambientes exigentes.
Una de las posibilidades que Mignani destacó fue el uso de toros Braford sobre vacas británicas, entre ellas Angus. Según su experiencia, esos cruzamientos permiten obtener crías con un desempeño productivo interesante y sumar adaptación a través del vigor híbrido o heterosis.
El profesional señaló que esa alternativa puede evaluarse tanto para producir animales destinados al engorde como para obtener hembras de reposición. La elección, planteó, debe responder al sistema y al ambiente en el que trabajará cada rodeo.
En una provincia con tradición de cría Hereford, consideró que el Braford puede abrir oportunidades mediante cruzamientos que incorporen una proporción de sangre cebú ajustada a los objetivos del productor.
“Hay que tener un equilibrio, pero es una raza que puede introducirse y que creemos que tiene un futuro importante”, expresó.


Mansedumbre y calidad de carne
Mignani también abordó uno de los prejuicios que, a su entender, limita la adopción de estas genéticas, como la asociación entre el componente índico y un comportamiento arisco.
Al respecto, remarcó la importancia del manejo y sostuvo que su experiencia con novillos Braford muestra resultados compatibles con las exigencias de la industria frigorífica.
“Tengo probado que los novillos producidos Braford obtienen pH de carne aptos para exportación”, afirmó durante la charla. Vinculó esos resultados con la respuesta de los animales al manejo y al traslado, y con la conservación de las reservas de glucógeno muscular.
Su mensaje fue que la evaluación de la raza debe apoyarse en el comportamiento observado dentro del sistema productivo y en los resultados obtenidos.
La presentación se realizó antes del remate de machos y contó con materiales aportados por la Asociación de Criadores de Braford. Mignani agradeció el respaldo de su presidente, Juan Manuel Alberro; del gerente ejecutivo, Diego Rodríguez; y del subgerente, Germán Cortizo, así como el espacio brindado por la Sociedad Rural de San Luis.
El balance fue positivo. Según relató, los asistentes se acercaron a observar el toro, intercambiar comentarios y consultar sobre la raza. Ese interés lo llevó a proponer que futuras participaciones cuenten con un espacio propio para recibir a los productores y profundizar las conversaciones.
“Creo que hay mucho por hacer en esta región y que, si empezamos por explicar, mostrar y desmitificar, podemos ir abriendo el camino para que cada vez más productores conozcan y consideren al Braford”, sostuvo.
Para Mignani, el potencial alcanza también a ambientes de provincias vecinas, como La Rioja. Su apuesta es acompañar ese desarrollo con información y experiencias de campo, como mostrar qué puede aportar la genética cuando el calor y la disponibilidad de alimento ponen a prueba la producción.








