La cosecha 2025/26 finalizó con 337.029 hectáreas recolectadas y un rendimiento promedio provincial de 6.690 kilos por hectárea. La producción alcanzó las 2.255.788 toneladas, afirmando la recuperación de la productividad del cultivo en la provincia. Sin embargo, la próxima campaña presenta un fuerte desafío: la intención de siembra cae a 286.000 hectáreas.
La cosecha de maíz correspondiente a la campaña 2025/26 llegó a su fin en San Luis, de acuerdo con el último informe semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), y dejó uno de los balances productivos más destacados de los últimos años para el cereal en la provincia.
Sobre una superficie sembrada de 339.200 hectáreas, se perdieron 2.171 hectáreas, por lo que quedaron 337.029 hectáreas cosechables, superficie que finalmente fue recolectada en su totalidad.
El resultado productivo fue contundente: el rinde promedio provincial alcanzó los 6.690 kilos por hectárea, mientras que la producción total llegó a 2.255.788 toneladas de maíz.
El dato adquiere especial relevancia si se observa la evolución de los rendimientos durante las últimas campañas. San Luis viene mostrando una recuperación sostenida de la productividad después de varios ciclos marcados por condiciones climáticas adversas.
El cambio más importante se produjo entre las campañas 2023/24 y 2024/25. Luego de registrar un rendimiento cercano a las 5 toneladas por hectárea, el promedio provincial pasó a ubicarse por encima de las 6,5 toneladas.
La evolución puede resumirse de la siguiente manera:
Campaña 2023/24: alrededor de 5.000 kg/ha.
Campaña 2024/25: alrededor de 6.500 kg/ha, con una mejora cercana al 30%.
Campaña 2025/26: 6.690 kg/ha, con un incremento aproximado del 4% respecto de la campaña anterior.
De esta manera, en apenas dos campañas el rendimiento promedio provincial se incrementó de manera muy significativa, mostrando una recuperación de la capacidad productiva del maíz en los distintos ambientes agrícolas de San Luis.
El comportamiento resulta todavía más significativo si se lo compara con los niveles registrados durante campañas anteriores, particularmente la 2022/23, cuando la falta de agua y otras condiciones climáticas adversas provocaron fuertes caídas en los rendimientos. En algunos departamentos, especialistas del INTA habían registrado entonces valores de apenas 3.200 a 3.300 kilos por hectárea.
La campaña que acaba de finalizar combinó una superficie sembrada de 339.200 hectáreas con un rendimiento promedio de 6.690 kilos, una ecuación que permitió superar los 2,25 millones de toneladas de producción.
La cosecha de las 337.029 hectáreas consideradas cosechables representa, además, una pérdida relativamente reducida frente al área implantada: 2.171 hectáreas, equivalentes a aproximadamente el 0,6% de la superficie sembrada.
El dato confirma la importancia que el maíz tiene dentro de la agricultura puntana. El cultivo ocupa una superficie considerable en el mapa productivo provincial y constituye, junto con la soja y el girasol, uno de los principales componentes de la agricultura extensiva.
La mejora del rendimiento tiene además un efecto directo sobre la generación de producción sin necesidad de incrementar proporcionalmente la superficie cultivada. Es decir, una mayor productividad por hectárea permite aumentar el volumen cosechado y mejorar la eficiencia del uso de la tierra.
El desafío de la campaña 2026/27
El dato positivo que deja la cosecha 2025/26 contrasta, sin embargo, con las perspectivas para el próximo ciclo.
La intención de siembra para la campaña 2026/27 se ubica en 286.000 hectáreas, según los datos consignados, lo que representa una reducción de 53.200 hectáreas respecto de las 339.200 hectáreas implantadas en la campaña que acaba de terminar.
La caída equivale a aproximadamente un 15,7% de la superficie sembrada en 2025/26.
La superficie definitiva dependerá, entre otros factores, de las condiciones climáticas, la disponibilidad de humedad al momento de la implantación, los costos de producción, la relación entre los precios de los distintos cultivos y las decisiones empresariales de cada productor.










