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Santiago Ballester, la voz de San Luis que llega a la mesa de la Sociedad Rural Argentina

El productor y criador de caballos de polo de Batavia fue elegido delegado por San Luis en la lista encabezada por Nicolás Pino, que se impuso en las elecciones de la Sociedad Rural Argentina. El dirigente destacó el respaldo obtenido, reivindicó la necesidad de fortalecer la unidad del campo provincial y planteó una nueva etapa basada en el diálogo, los consensos y una relación más directa entre San Luis y la conducción nacional de la entidad.

La producción agropecuaria de San Luis acaba de conquistar un nuevo espacio de representación en una de las instituciones más importantes del campo argentino. Santiago Ballester fue elegido delegado por la provincia en la lista encabezada por Nicolás Pino, que acaba de imponerse en las elecciones de la Sociedad Rural Argentina (SRA).

Para el dirigente, el resultado representa mucho más que un logro personal. Es, fundamentalmente, una oportunidad para que San Luis tenga una voz más directa en la conducción de la principal entidad rural del país y pueda llevar a Buenos Aires las necesidades, propuestas y particularidades de los productores de la provincia.

Ballester llega a esta nueva responsabilidad con una trayectoria que combina producción, dirigencia gremial e institucional y una fuerte vinculación con el mundo ecuestre. Criador de caballos de polo en Batavia, es además vicepresidente de la Asociación Argentina de Criadores de Caballos de Polo (AACCP) y presidente del Centro Ganadeo de Unión, desde donde ha desarrollado una intensa actividad en defensa y promoción de la producción regional.

“Estoy contento, por supuesto”, expresó Ballester al ser consultado por El Semiárido luego de conocerse el resultado electoral, aunque rápidamente trasladó el eje de sus declaraciones desde la satisfacción personal hacia el desafío institucional que comienza.

En su mirada, la elección abre una etapa en la que San Luis debe aprovechar la oportunidad para fortalecer su representación y, al mismo tiempo, construir puentes entre los distintos sectores productivos.

Uno de los aspectos que Ballester considera especialmente significativo es haber logrado una representación específica para San Luis dentro del distrito 5 de la Sociedad Rural Argentina, que la provincia comparte con La Pampa.

La particularidad de este esquema radica en que La Pampa cuenta con un mayor número de socios dentro de la entidad y, por esa razón, tradicionalmente tiene mayor peso en la definición de los representantes del distrito.

Frente a esa realidad, Ballester comenzó a trabajar desde 2024 en una alternativa que permitiera garantizar una presencia sanluiseña efectiva.

Su planteo fue sencillo, pero, al mismo tiempo, requirió capacidad de diálogo para alcanzar un acuerdo para que La Pampa y San Luis estuvieran representadas, cada una, por un candidato.

“Nosotros, por estatuto, somos el distrito 5. La Pampa tiene más socios de la Rural, con lo cual normalmente pone los dos directores y nosotros no tenemos peso”, explicó.

La propuesta encontró eco y finalmente se convirtió en una realidad electoral. Incluso la lista opositora adoptó un esquema similar, con un representante de La Pampa y otro de San Luis.

Para Ballester, esa coincidencia terminó demostrando que el camino elegido era el correcto.

“La propuesta se ve que fue buena. La hice en consenso con productores de San Luis”, destacó.

El resultado le permite ahora asumir una responsabilidad que trasciende su actividad personal y que coloca a la producción sanluiseña ante una oportunidad concreta de ganar presencia en la agenda nacional.

La hora de unir al campo provincial

Con la elección consumada, Ballester entiende que comienza una etapa todavía más importante, como transformar la representación institucional en resultados concretos para los productores. Y para ello considera indispensable trabajar en la unidad.

“Hoy tenemos la obligación, partiendo desde mi persona, de unir a la gente de San Luis”, afirmó.

El objetivo, según explicó, será generar una agenda común que permita primero abordar las cuestiones que afectan a los productores frente al Gobierno provincial y, posteriormente, trasladar a la conducción nacional de la Sociedad Rural Argentina aquellos temas en los que sea necesario contar con acompañamiento.

“Vamos a tener un diálogo directo desde San Luis hacia Buenos Aires o hacia la Rural Central”, sostuvo.

La definición encierra una concepción de la dirigencia rural que Ballester reivindica especialmente, como que representar no significa solamente ocupar un cargo, sino generar canales para que las demandas del interior productivo puedan llegar a los ámbitos donde se toman decisiones.

En ese sentido, su llegada a la Sociedad Rural Argentina puede convertirse en una herramienta para darle mayor visibilidad a las particularidades de la ganadería, la agricultura, la producción equina y las distintas actividades que conforman el entramado productivo de San Luis.

Uno de los conceptos que Ballester repitió con mayor énfasis después de la elección fue la necesidad de superar las diferencias internas mediante el diálogo.

Para el dirigente, las distintas sociedades rurales, grupos de productores y entidades del sector pueden tener posiciones diferentes. Eso, a su juicio, no debería convertirse en un obstáculo para avanzar sobre aquellos puntos en los que existe coincidencia.

“Hay diferencias siempre entre las distintas sociedades rurales, grupos de productores, llamalo como quieras. Hay diferencias y creo que hay que buscar desde las partes que coincidimos y empezar a limar situaciones y buscar consensos”, planteó.

Y resumió su posición con una definición que marca el perfil que pretende imprimir a su nueva función: “No hace falta que todos pensemos igual, hay que buscar consensos”.

“Creo que es una buena oportunidad que tenemos para mostrar nuestra responsabilidad frente a estas cosas”, sostuvo.

Una dirigencia entendida como servicio

El productor también puso en valor el carácter vocacional de la representación gremial y rural.

Los cargos directivos dentro de las entidades del campo, recordó, son fundamentalmente una tarea vinculada con la pasión por producir y con el compromiso de defender las instituciones.

En ese marco, reivindicó el trabajo de quienes dedican tiempo y esfuerzo a representar a sus pares.

“Los directores son ad honorem, es un trabajo por pasión. Porque te gusta, porque querés, porque querés construir una Argentina, porque valorás las instituciones”, expresó.

Esa concepción también ayuda a explicar su insistencia en que los dirigentes deben asumir un rol activo y no esperar que terceros resuelvan las dificultades del sector.

“Es una responsabilidad de dirigentes, del lugar que me toca a mí, y de los otros dirigentes y de la comunidad productiva del campo”, afirmó.

Y agregó una definición que resume buena parte de su pensamiento: “No podemos estar esperando siempre que alguien venga a solucionarnos los problemas”.

La elección de Ballester también tiene un significado especial para la actividad equina y, particularmente, para la raza Polo Argentino.

Su condición de criador de caballos de polo y su vicepresidencia en la Asociación Argentina de Criadores de Caballos de Polo le permiten llevar a la Sociedad Rural Argentina una mirada vinculada con una actividad que posee un enorme reconocimiento dentro y fuera del país.

Ballester destacó especialmente el respaldo que recibió de los criadores de caballos de polo durante el proceso electoral.

Aunque San Luis no concentra el mayor número de criadores, la actividad tiene una fuerte presencia en diferentes distritos de la Sociedad Rural Argentina y, especialmente, en regiones donde la cría de caballos destinados al polo posee una importante tradición.

“Es una manera de poner a la raza y sentarla con el Brangus, el Angus, el Criollo”, señaló, al destacar la posibilidad de que el Polo Argentino tenga una representación directa en la mesa de decisiones de la entidad rural.

Para el dirigente, se trata de una cuestión estratégica. La raza tiene una importante cantidad de inscripciones y un reconocimiento nacional e internacional que justifica, desde su perspectiva, una mayor participación en los ámbitos institucionales.

“Está bueno que tenga una llegada directa a la mesa chica de la Rural”, sostuvo.

La representación permitirá, entre otros aspectos, acercar a la conducción de la entidad cuestiones vinculadas con los registros, los controles, los análisis y el trabajo de laboratorio que requiere la actividad.

Pero, fundamentalmente, permitirá que la voz de los criadores tenga un espacio propio dentro de la principal institución rural del país.