En el marco de la 37° Fiesta Provincial del Ternero en Villa Mercedes, el ingeniero agrónomo Francisco Julián, integrante de la firma Bioagro, destacó el creciente interés por los productos biológicos en el agro y sostuvo que el verdadero desafío para los próximos años será cambiar el paradigma productivo y volver a poner al suelo como eje central del sistema.
Durante declaraciones a El Semiárido, el profesional explicó que la agricultura moderna atraviesa una etapa de transición en la que la biología comienza a ocupar un rol protagónico, especialmente en regiones como San Luis, donde la integración entre agricultura y ganadería abre nuevas oportunidades productivas.
Francisco Julián explicó que Bioagro cuenta con más de una década de trayectoria en el desarrollo de soluciones biológicas destinadas a mejorar la eficiencia productiva y la sustentabilidad de los sistemas agrícolas.
“Pertenecemos a una firma que ya tiene entre diez y doce años de trayectoria, y nuestra principal actividad es el desarrollo y la venta de productos biológicos para el agro”, señaló.
La empresa trabaja principalmente con tecnologías vinculadas a la biología del suelo y la nutrición vegetal, incluyendo bioestimulantes, tratamientos de semillas y biofertilizantes.
“Nos dedicamos a todo lo que es bioestimulantes, curasemillas, terapia de semillas y biofertilizantes. Todo lo que apunta a trabajar desde lo biológico”, explicó.
Además, la firma participa en otras unidades de negocio vinculadas a la producción agrícola y ganadera, lo que le permite ofrecer soluciones integrales a los productores.
“También somos distribuidores de semillas, trabajamos con productos para pulverización, coadyuvantes y aceites, y tenemos otras unidades vinculadas al tratamiento de agua y al manejo ganadero”, detalló.
Consultado sobre el grado de aceptación de los productos biológicos entre los productores, Julián sostuvo que el proceso de adopción ya comenzó, aunque todavía se encuentra en una etapa de transición.
“Es algo que viene sonando desde hace dos o tres años. Hay productores que todavía tienen desconocimiento total, otros que ya lo escucharon y algunos que lo han adoptado, aunque todavía no en el cien por ciento”, indicó.
Según explicó, la adopción de nuevas tecnologías suele ser gradual, especialmente cuando existen prácticas tradicionales que han demostrado resultados en el pasado.
“Siempre manda lo convencional, lo que ya es seguro. Pero nuestra función es acompañar al productor en el proceso para que adopte la tecnología”, afirmó.
Para el profesional, el crecimiento del uso de insumos biológicos no es una tendencia pasajera, sino una transformación estructural del sistema productivo.
“Creo que son cosas que vienen para quedarse. Tenemos que volver a hacer agronomía en serio”, sostuvo.
Uno de los conceptos centrales que planteó Julián fue la necesidad de recuperar la salud biológica de los suelos, un aspecto que considera clave para la sostenibilidad productiva.
“El mensaje es simple: darle de comer al suelo”, resumió.
Según explicó, el manejo agrícola moderno debe enfocarse en generar diversidad biológica en el suelo, favoreciendo el desarrollo de microorganismos y mejorando la estructura física del terreno.
“Tenemos que generar diversidad de raíces, diversidad de microorganismos y exudados que alimenten el suelo. Esa es la base de un sistema productivo eficiente”, afirmó.
En ese sentido, cuestionó algunas prácticas tradicionales que contribuyeron a la degradación del recurso suelo.
“Muchas veces dejamos barbechos largos y suelos desnudos. La idea es cortar esos barbechos y mantener siempre un cultivo, ya sea una pastura u otro cultivo que mantenga el suelo activo”, explicó.
El profesional comparó el estado de los suelos agrícolas con los suelos naturales, destacando la diferencia en su nivel de conservación.
“Si uno hace una calicata en un monte y la compara con un suelo agrícola, ve claramente cuánto hemos degradado el sistema”, señaló.
Julián consideró que San Luis presenta un escenario especialmente favorable para la adopción de tecnologías biológicas, debido a su potencial productivo y a la evolución que ha experimentado el sector agropecuario en los últimos años.
“La agricultura en San Luis viene creciendo a paso agigantado, pero todavía es relativamente nueva y tiene mucho potencial”, sostuvo.
Según explicó, la integración entre agricultura y ganadería representa una oportunidad estratégica para mejorar la eficiencia productiva.
“El productor ganadero hoy también es agricultor, y el agricultor volvió a la ganadería. Esa integración abre un campo enorme para aplicar tecnología”, indicó.
El profesional destacó que uno de los principales desafíos productivos consiste en aprovechar mejor los recursos disponibles sin necesidad de ampliar superficies.
“Muchas veces lo primero que buscamos es agrandarnos, pero lo que deberíamos hacer es verticalizar lo que ya tenemos”, explicó.
Esto implica aumentar la productividad por hectárea mediante mejoras en el manejo y la calidad de los recursos.
“Tenemos que producir más volumen en la misma superficie, pero con mejor calidad, especialmente en lo que es forraje”, señaló.
Según explicó, la mejora en la calidad de pasturas y cultivos forrajeros permite optimizar la alimentación animal y aumentar la eficiencia productiva.
“Si generamos más volumen y mejor calidad de forraje, estamos agregando valor sin necesidad de ampliar superficie”, afirmó.
Para Julián, el principal desafío no es tecnológico, sino cultural: modificar la forma de pensar la producción agropecuaria.
“Lo que necesitamos es un quiebre de paradigmas”, sostuvo.
Según explicó, muchas de las soluciones actuales se basan en recuperar prácticas que eran comunes en el pasado, pero que fueron desplazadas por modelos intensivos.
“Tenemos que volver a situaciones más simples, que muchas veces eran más efectivas y menos destructivas que algunas prácticas modernas”, afirmó.
Este enfoque implica adoptar una visión de largo plazo, algo que considera fundamental para la sustentabilidad productiva.
“Los cambios biológicos no se ven de un día para el otro. Hay que esperar, acompañar los procesos y creer en ellos”, explicó.
Otro de los aspectos destacados por el especialista fue la importancia de optimizar el uso del agua, especialmente en regiones donde las precipitaciones son variables.
“Cada milímetro de agua es un capital gigante que muchas veces no vemos ni valoramos”, señaló.
Según explicó, los suelos con mayor contenido de materia orgánica tienen una mayor capacidad de retención hídrica, lo que permite aprovechar mejor las lluvias.
“Cuando generamos más materia orgánica, retenemos más agua y reducimos la erosión. Eso mejora la productividad y la estabilidad del sistema”, afirmó.
Además, destacó que el manejo biológico del suelo permite reducir pérdidas productivas y aumentar la resiliencia frente a condiciones climáticas adversas.
El profesional insistió en que la adopción de tecnologías biológicas requiere paciencia y planificación.
“No son cambios que se vean de la noche a la mañana. Son procesos que requieren tiempo, pero que generan resultados sostenibles”, explicó.
En ese sentido, comparó los procesos biológicos con los ciclos productivos ganaderos, donde los resultados también requieren espera.
“El productor ganadero está acostumbrado a esperar un ternero o una vaca que engorde. Lo mismo pasa con los procesos biológicos: hay que darles tiempo”, sostuvo.
Para Julián, la clave del éxito radica en confiar en el proceso y sostener una planificación estratégica.
“Creer en el proceso es fundamental. Si no creemos en lo que estamos haciendo, no podemos planificar nada”, afirmó.
Las declaraciones del ingeniero agrónomo reflejan un escenario de transformación tecnológica en el agro, donde la biología comienza a ocupar un lugar central en los sistemas productivos.
En un contexto de crecimiento agrícola y ganadero en San Luis, la adopción de tecnologías biológicas aparece como una herramienta clave para mejorar la eficiencia, recuperar suelos y asegurar la sustentabilidad a largo plazo.
“El productor agropecuario es el principal adoptador de tecnologías. Cuando entiende el proceso y ve los resultados, el cambio ocurre”, concluyó.
Así, en medio del entusiasmo que generó la 37° Fiesta Provincial del Ternero, el mensaje de fondo fue claro: el futuro del agro no solo dependerá de producir más, sino de producir mejor, cuidando el recurso más valioso del sistema productivo: el suelo.











