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El 30 de Octubre y El Recuerdo, dos estancias que redefinen la producción ganadera en el sur puntano

Productores de gran escala que integran el Grupo Ganaderos del Dupuy participaron de una intensa jornada técnica en los establecimientos El Recuerdo y El 30 de Octubre, ubicados a 200 kilómetros al sur de San Luis. Su propietario, Espartaco Bailleres, explicó su ambicioso objetivo de producir más de 8.500 terneros por año y recriar la totalidad de los animales dentro del propio campo.

En el corazón del sur puntano, donde hasta hace algunos años predominaban los sistemas extensivos tradicionales y los campos naturales de baja productividad, comienza a consolidarse un modelo agropecuario que apuesta a la integración entre agricultura y ganadería como motor de desarrollo regional. Ese proceso pudo verse de cerca durante la recorrida organizada por el Grupo Ganaderos del Dupuy en las estancias El Recuerdo, en Nahuel Mapa, y El 30 de Octubre, en Navia, ambas propiedad del productor Espartaco Bailleres.

La actividad reunió a doce productores de gran escala de distintas zonas de San Luis y otras provincias, quienes participaron de una jornada técnica destinada a intercambiar experiencias, analizar resultados y observar en el terreno la evolución de un planteo productivo que viene transformando la región.


La recorrida estuvo coordinada por el médico veterinario Pablo Dietrich, asesor técnico del grupo, quien condujo las distintas paradas en lotes agrícolas, áreas ganaderas y sectores de recría. En cada estación se discutieron estrategias de manejo, adaptación tecnológica, eficiencia productiva y perspectivas de crecimiento.

“Las puertas están abiertas para todos”, resumió Bailleres ante este medio durante el encuentro. Y no fue una frase protocolar. A lo largo de toda la jornada, el productor insistió en la importancia de compartir información, mostrar aciertos y también errores, en una actividad donde, aseguró, todavía queda muchísimo por aprender.

El establecimiento El 30 de Octubre constituye hoy el núcleo ganadero del emprendimiento. Con una superficie total de 34 mil hectáreas, allí se desarrolla un rodeo de cría Angus que actualmente supera los 6.300 vientres y que tiene como meta alcanzar las 10 mil madres en los próximos años.

“Hasta que no llegue a las diez mil madres no voy a parar”, afirmó Bailleres a El Semiárido.

El objetivo no se limita solamente al crecimiento numérico del rodeo. El plan productivo contempla además la recría de la totalidad de los terneros nacidos en el establecimiento, machos y hembras, hasta pesos de entre 250 y 270 kilos, para luego enviarlos a feedlots propios.

Actualmente, el sistema apunta a producir unos 8.500 terneros anuales y busca consolidar índices productivos y reproductivos mediante mejoras genéticas, manejo nutricional e infraestructura.

Dentro de ese esquema, uno de los pilares es el uso de inseminación artificial a tiempo fijo (IATF), junto con servicios precoces de 15 meses para las hembras aptas y servicios de otoño para el resto del rodeo, una tarea dirigida por el veterinario Federico Olivero de la empresa Asegan.

El planteo técnico presentado durante la recorrida establece una distribución estratégica del uso del suelo, un tercio de la superficie destinado a agricultura, otro tercio a pasturas y el tercio restante a ambientes naturales.

Sin embargo, Bailleres explicó que el contexto económico y ganadero obligó a realizar ajustes dinámicos.

“Cuando compramos este campo, el planteo era 33% agricultura, 33% pasturas y 33% naturales. Pero hoy parte de la agricultura pasó a pasturas anuales como sorgo y centeno porque el negocio ganadero lo permite. Hay que tener cintura para adaptarse al momento”, sostuvo.

Agricultura al servicio de la ganadería

En El 30 de Octubre, la agricultura aparece cada vez más integrada al negocio ganadero. La incorporación de lotes agrícolas tiene como objetivo principal fortalecer la cadena forrajera y sostener el crecimiento del rodeo.

Entre los puntos técnicos destacados durante la recorrida se mencionó el uso de maíces de ultra baja densidad, una estrategia que busca optimizar la eficiencia del cultivo en ambientes semiáridos y con limitaciones hídricas.

También se analizaron alternativas de enriquecimiento de pastizales naturales, implantación de perennes y aumento de las raciones suplementarias para sostener mayores cargas animales.

“La idea es adecuar toda la infraestructura al crecimiento de la actividad ganadera”, explicó Dietrich durante una de las paradas técnicas, de las que también participó el técnico del INTA Unión Carlos Magallanes.

El desarrollo incluye nuevas instalaciones, mejoras en aguadas, corrales, manejo sanitario y sistemas de alimentación, en función del incremento proyectado de vientres y de la recría total de la producción.

Mientras El 30 de Octubre se orienta principalmente a la ganadería integrada, el establecimiento El Recuerdo representa el brazo agrícola del grupo empresario.

Allí, sobre casi 9 mil hectáreas, exceptuando unas 970 hectáreas de monte natural, se desarrolla una agricultura intensiva adaptada a las condiciones del sur de San Luis.

Durante la campaña actual se sembraron 1.200 hectáreas de girasol, 3.800 de maíz, 2.500 de sorgo y 450 hectáreas de centeno destinado a cosecha.

Sin embargo, Bailleres adelantó que en la próxima campaña prácticamente toda la superficie agrícola será destinada a maíz.

“No todo el maíz queda acá. Producimos más de lo que consume la hacienda, así que una parte sale como grano”, explicó.

Los buenos rendimientos obtenidos durante la última campaña permitieron consolidar el esquema agrícola y reforzar el abastecimiento de alimento para la ganadería.

Uno de los aspectos más repetidos durante la jornada fue la falta de información agronómica específica para la región y la necesidad de construir conocimiento a partir de la experiencia propia.

El ingeniero agrónomo Gastón Blanchard, asesor técnico del establecimiento, remarcó que el desarrollo agrícola en la zona todavía es relativamente nuevo y que gran parte del aprendizaje se realiza “a prueba y error”.

“La agricultura acá es muy nueva. No hay demasiada información pública sobre fertilización, híbridos o manejo para estos ambientes. Lo vamos aprendiendo en el camino”, explicó.

Blanchard señaló que, a diferencia de otras regiones agrícolas consolidadas, en el sur puntano todavía existen enormes desafíos vinculados a la interacción entre genética, ambiente y manejo.

“Los ciclos biológicos son lentos. Uno hace uno o dos ensayos por año y el aprendizaje lleva tiempo”, sostuvo.

Por eso, tanto él como Bailleres destacaron la importancia de las recorridas técnicas y de los grupos de intercambio entre productores.

“Es importante que venga más gente. Cuantas más experiencias se sumen, más rápido aprendemos todos”, afirmó María Amelia.

Más allá de los números productivos, el desarrollo de estos establecimientos comienza a generar un fuerte impacto económico y social en toda la región.

La intensificación agrícola-ganadera multiplicó el movimiento de camiones, la demanda de insumos, los servicios, el empleo y la actividad comercial en localidades cercanas.

“Son campos que antes generaban muy poco trabajo y hoy empiezan a facturar 600 o 700 dólares por hectárea”, señaló uno de los participantes de la jornada.

Ese crecimiento se traduce en más circulación económica, inversiones en infraestructura y mayor dinamismo regional.

Bailleres considera que todavía existe un enorme potencial de expansión en el sur de San Luis y alentó a otros productores a animarse a invertir: “La torta es tan grande que hay lugar para todos; que venga más gente, que se anime. Hay posibilidades para todo acá”.

Una empresa familiar

Detrás del crecimiento del emprendimiento existe además una fuerte estructura familiar. Según contó Bailleres, la empresa es conducida junto a su esposa María Amelia, su hermano Andrés y su hija Agustina.

María Amelia participa en la administración de personal y proveedores, mientras que Agustina trabaja en el corretaje de cereales vinculado al grupo. Andrés, por su parte, tiene a cargo otro establecimiento de la familia en Alto Pelado.

“Los cuatro estamos involucrados en la empresa”, explicó el productor.

Esa participación familiar aparece como otro de los pilares del proyecto, junto con la incorporación constante de tecnología, el asesoramiento técnico y la apertura al intercambio con otros productores.

Durante la recorrida, Bailleres insistió en que uno de los objetivos de abrir las tranqueras es compartir no solamente los logros, sino también las equivocaciones y aprendizajes.

“Antes sembrábamos cincuenta mil semillas de maíz por hectárea y nos equivocábamos. No teníamos resultados. Hasta que uno le va encontrando la vuelta”, recordó.

Lejos de ocultar esas experiencias, el productor considera que forman parte esencial del proceso de construcción de conocimiento en una región todavía en desarrollo agrícola. “Te voy a contar la buena y la mala”, dijo entre risas.

Esa filosofía fue precisamente la que atravesó toda la jornada del Grupo Ganaderos del Dupuy, compartir experiencias reales, discutir estrategias productivas y pensar cómo seguir potenciando una región que, lentamente, comienza a transformarse en una nueva frontera agropecuaria para la Argentina.

Un modelo ganadero de alta eficiencia en San Luis

La estancia “El 30 de Octubre” muestra una sostenida evolución en sus indicadores productivos y consolida un esquema ganadero eficiente, basado en manejo nutricional, planificación reproductiva y procesos de recría intensiva.

De acuerdo con los registros internos del establecimiento, el crecimiento del stock bovino fue constante en los últimos años. Mientras en 2019 el rodeo alcanzaba las 2.700 cabezas, para 2026 se proyecta un total de 6.324 animales, más que duplicando su capacidad productiva inicial. El crecimiento estuvo acompañado por distintas etapas de reposición propia, incorporación de recría y expansión del ciclo productivo.

Uno de los datos más destacados es la evolución de los índices reproductivos. La preñez pasó del 72,7% en 2019 al 92,5% proyectado para 2026, manteniéndose durante los últimos años por encima del 91%, cifras consideradas de excelencia dentro de los parámetros ganaderos nacionales.

En paralelo, los porcentajes de destete sobre vaca preñada también evidencian estabilidad y eficiencia. Desde el 87% registrado en 2019, el establecimiento logró sostener niveles cercanos al 90% en los años posteriores, consolidando un esquema sanitario y nutricional altamente eficiente.

El sistema de destete aplicado en “El 30 de Octubre” combina manejo a campo y suplementación estratégica. Parte de la adaptación del ternero ocurre mediante creep feeding, mientras que el destete se realiza entre noviembre y febrero, con animales de aproximadamente 110 kilos promedio. Posteriormente ingresan al corral con una dieta basada en maíz entero, concentrado proteico al 35% y rollo de alfalfa curado.

La recría también presenta un esquema intensivo y diferenciado según tamaño y categoría. Los animales continúan su desarrollo sobre sorgo y centeno, acompañados de suplementación con winter y maíz molido. Este manejo permitió obtener importantes resultados comerciales: durante mayo salieron 100 terneros hacia Lurce con un promedio de 277 kilos y otros 300 animales con destino a Santiago del Estero, promediando 249 kilos.

Con indicadores productivos sostenidos y una estrategia enfocada en eficiencia y agregado de kilos, la estancia “El 30 de Octubre” se posiciona como uno de los modelos ganaderos de referencia dentro de la región puntana.