La campaña 2025 mantiene un ritmo sostenido en la provincia, con un 33% de avance sobre una superficie total estimada en 81.000 hectáreas, 3.800 más que el año pasado. El cultivo se posiciona como el tercero en importancia entre los estivales, impulsado por la mejora genética y la siembra directa.
La campaña de girasol 2025 avanza a paso firme en la provincia de San Luis. Según el último relevamiento de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, ya se cubrió el 33% de la superficie total proyectada, estimada en 81.000 hectáreas, lo que representa un incremento de 3.800 hectáreas respecto al ciclo anterior. En términos absolutos, se llevan sembradas 26.730 hectáreas, consolidando al girasol como uno de los cultivos estivales más dinámicos del agro puntano.
El ingeniero agrónomo Juan Pablo Odetti, de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), destacó que “el girasol ha ganado terreno, posicionándose como el tercer cultivo estival más importante, superando incluso a especies de larga tradición regional como el sorgo y el algodón”.
A partir de un análisis histórico de datos desde 1970, Odetti remarcó que el cultivo vivió un fuerte auge hacia el año 2000, cuando se alcanzó el récord nacional de más de 4 millones de hectáreas sembradas. Sin embargo, la irrupción de los cultivos genéticamente modificados, la soja RR en 1996 y el maíz RR en 2004, desplazó al girasol de su posición dominante. En los últimos años, no obstante, se observa una recuperación sostenida, especialmente en regiones como San Luis, donde el cultivo se adapta bien a las condiciones ambientales locales.
Durante una reciente jornada técnica del INTA San Luis, Odetti destacó que los rendimientos promedio del girasol presentan una tendencia ascendente de 26 kilos por hectárea por campaña desde 1970, gracias a la mejora genética, la tecnificación y la adopción de prácticas agronómicas adecuadas.
En el ciclo anterior, la provincia alcanzó casi 90.000 hectáreas implantadas, lo que implica un incremento del 10% en comparación con años previos, y una producción estimada de 150.000 toneladas. Esta expansión responde en gran medida a la búsqueda de mayor estabilidad productiva, ya que muchos productores han optado por sustituir lotes de soja por girasol en la rotación, valorando su menor riesgo frente a condiciones climáticas adversas.
Los rendimientos provinciales promedian entre 1.700 y 1.800 kilos por hectárea, aunque ciertas áreas superan ampliamente esas cifras. Más del 60% de la superficie sembrada se concentra en los departamentos Pedernera y Dupuy, zonas claves para el desarrollo agrícola de San Luis.
Uno de los pilares del crecimiento girasolero puntano ha sido la rápida adopción tecnológica. Odetti subrayó que más del 90% de los lotes se siembran bajo el sistema de siembra directa, empleando híbridos mejorados con tolerancia a herbicidas y enfermedades, y con vuelco de capítulos para minimizar el daño por aves. Estas innovaciones no solo protegen el cultivo, sino que aumentan su potencial para la producción de aceite de alta calidad, un valor agregado con fuerte proyección exportadora.
El fortalecimiento del girasol también se apoya en la articulación entre productores, empresas y organismos públicos. La ingeniera agrónoma Belén Bravo, del Grupo de Producción Agrícola de la Estación Experimental Agropecuaria San Luis (INTA), explicó que “desde la campaña pasada desarrollamos ensayos comparativos de rendimiento junto a empresas privadas, con vistas a incorporarnos a la red INTA-ASAGIR, de alcance nacional”.
Estos ensayos locales permiten generar información de primera mano sobre el comportamiento de distintos híbridos en las condiciones edafoclimáticas puntanas, lo que contribuye a ajustar el manejo y mejorar la competitividad del cultivo.
La tendencia del área implantada y de los rendimientos sigue siendo positiva, y los especialistas proyectan que en las próximas campañas el girasol mantendrá o incluso incrementará su superficie en la provincia. Odetti enfatizó que “la sostenibilidad del cultivo depende de mantener prácticas agronómicas eficientes y de fortalecer el trabajo conjunto entre todos los actores del sector”.
En ese sentido, el equipo de Producción Agrícola del INTA San Luis continúa abocado a la generación de información local, clave para orientar decisiones productivas y consolidar un modelo de agricultura sustentable en el centro del país.
La historia reciente del girasol en San Luis es una historia de adaptación, tecnología y resiliencia. Con bases sólidas en investigación, innovación y cooperación, el cultivo se consolida como una alternativa rentable y estable frente a la volatilidad climática y de mercados.
Todo indica que, en los campos de San Luis, el girasol seguirá floreciendo con fuerza, iluminando con su característico color dorado el horizonte agrícola de la provincia.
Por qué es una alternativa rentable
En la campaña 2025, el girasol se presenta como una de las alternativas más rentables y seguras para los productores de San Luis y la región, por una combinación de factores agronómicos, económicos y climáticos.
El girasol tiene mayor tolerancia a la sequía y a las altas temperaturas que otros cultivos estivales como la soja o el maíz. En un contexto de lluvias irregulares y perfiles de suelo ajustados, su eficiencia en el uso del agua lo hace más estable y previsible.
El mercado mundial del aceite de girasol atraviesa un momento firme, impulsado por la reducción de oferta en Ucrania y Rusia (principales exportadores) y por el creciente interés por aceites vegetales de alta calidad.
Argentina se beneficia de esa demanda y San Luis aporta un grano con alto contenido de aceite, valorizado por la industria.
La oleaginosa tiene bajos costos relativos de producción. Comparado con otros cultivos, requiere menor inversión inicial en insumos, los costos de fertilización son más bajos y el ciclo es más corto, lo que reduce gastos en labores y permite liberar antes los lotes para rotaciones.
Esto se traduce en una mejor relación costo-beneficio, especialmente en zonas marginales.
La siembra directa y el manejo de precisión permiten rendimientos crecientes y una eficiencia superior en el uso de recursos.
El girasol mejora la estructura del suelo y deja residuos de buena calidad para el siguiente cultivo.
Muchos productores están sustituyendo soja por girasol en los lotes más riesgosos, buscando estabilidad y sustentabilidad a largo plazo.
Los promedios provinciales están entre 1.700 y 1.800 kg/ha, pero algunos lotes superan los 2.000 kg/ha.
Esto, sumado a precios firmes y costos contenidos, da márgenes positivos incluso en escenarios moderados.
En síntesis, el girasol es rentable este año porque combina resiliencia agronómica, costos bajos y precios atractivos, en un contexto donde la estabilidad productiva y el manejo eficiente de riesgos son las claves del negocio.











