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Cómo prepara don Cáceres rosas y tomates para la temporada

Don Cáceres tiene en San Miguel 2.500 plantines de tomates perita que están creciendo para ser trasplantados.

Demetrio Cáceres se mueve con agilidad a través del perímetro de su campo. Sus 72 años no le pesan para emprender cualquier tipo de actividad relacionada con el cultivo de rosas y con los productos de la huerta en su predio ubicado en San Miguel, paraje cercano a Quines.

En la última semana de julio ya tenía los plantines de tomates brotados y las estacas bajo tierra para las futuras plantas de rosas, su verdadera fortaleza y eje motivador para la producción.

Con el auxilio de la tecnología, saca el celular del bolsillo y muestra las fotos de los setenta colores que ha logrado hacer germinar y va diciendo los nombres de cada uno de los pimpollos que retrató. A modo de book, lo utiliza como catálogo para la venta. Contiene desde las más simples y conocidas a variedades cuyos pétalos al común de los mortales no nos resuenan como que fueran de rosas.


Don Demetrio Cáceres explica a los técnicos cómo realiza el trabajo de las estacas para las plantas de rosas.

Es de las personas que tiene manos prodigiosas con capacidad para hacer producir cualquier especie vegetal en su terreno. Como expresa un conocido dicho popular: si planta monedas, como fruto saca billetes.

Está dotado de un conocimiento desde la experiencia que deja sorprendido a más de un interlocutor que está formado en la academia. La vida dedicada a esta actividad le permite hablar con solvencia y seguridad.

No dudó en tomar la pala y destapar las estacas que tiene depositadas en la tierra para enraizar. Una vez que dejó a la vista tres manojos, comenzó con su explicación para «desburrar» a quienes estábamos como interlocutores:

«Las sacamos del pie silvestre, las cortamos de 25 centímetros cada uno y ahí nomás las desyemamos. Nosotros tomamos un cúter y las vamos cortando. Dejamos dos o tres yemas por estaca.  Armamos paquetes de 500. El diámetro es de aproximadamente un centímetro. No debe ser gruesa porque si no, no prende, no puede tirar raíces. Eso lo he comprobado porque he probado en otras oportunidades».

Las estacas están enterradas para enraizar. Después van a campo y serán los pies de las rosas.

En un espacio de aproximadamente un metro y medio de ancho por tres de largo tiene enterradas 32 mil estacas para enraizar. Una vez desenterradas se convertirán en el pie de las futuras rosas. Mientras permanecen en tierra cicatrizan el corte, se forman los callos y después aparecen las raíces. Periódicamente se las riega.

Cuando se cortan las estacas se deben insertar en la tierra lo más pronto posible, para evitar que ese corte se «pasme» o tome color negro, con lo cual ya no servirá para formar raíces. Permanecen durante un mes o poco más y después se las descubre y se las lleva al campo para plantarlas. Allí se convertirán en el pie de las futuras rosas. Según relata don Cáceres ya saben cuáles serán las más vendidas, entonces son las que injertan en  mayor número.

«Para mediados de agosto debemos dejar plantadas todas las estacas y hacia fines de noviembre vamos a poder empezar los injertos. Para ello necesitamos hacer un laboreo intenso con diferentes trabajos. Los injertos se extienden hasta el mes de marzo.»

De las 32 mil estacas, ¿Cuántas nacen?

Yo calculo que perderemos unas dos mil. Tratamos de ir modificando el método de injerto, cuidando la sanidad, para perder la menor cantidad posible. Siempre voy probando algo distinto. La vez anterior limpiamos la zona de injerto quitando la tierra y eso ayuda a que venga mejor la rosa. Ese corte que se hace es como una herida a la que se debe proteger. Queremos ir mejorando.

Acá es donde se deben entrelazar los conocimientos empíricos  con los teóricos. El ensamble ayudaría a reforzar y mejorar la calidad y la cantidad de los injertos. Don Cáceres, como se lo conoce en la zona, cuenta con el acompañamiento de los técnicos de la Subsecretaría de Agricultura Familiar de la Nación que lo visitan con periodicidad. No obstante, quizá necesite un asesor especializado permanente durante el lapso mientras se extiendan las tareas «fuertes», para incorporar el conocimiento de la academia a su más que dilatada experiencia.

¿Dónde comercializa las rosas?

Vendemos a viveros de Salta, Mendoza, San Juan, en Carpintería en nuestra provincia. No tengo problemas para la venta porque ofrecemos buenos productos. Mucha gente se acerca y viene a comprar acá. No sé cómo se informan, pero vienen. A veces llegan a comprar hasta diez mil plantas. Y esa gente vuelve todos los años. Incorporamos productos nuevos para protegerlas porque lo que necesitamos es que las rosas crezcan bien y sanas.

Los tomates

Desde los años ’90 don Cáceres viene produciendo tomates de diferente tipo. Estuvo trabajando con el tomate bajo invernadero durante quince años. Ahora sólo queda la estructura de lo que fue.

«Sufrimos muchos perjuicios a medida que aprendíamos. El tema de la ventilación del invernadero es muy importante para evitar los hongos. En una oportunidad perdimos todo en una semana. Fuimos aprendiendo por los errores. Tratamos de hacer los almácigos lo más sanos posible, para cuando llevamos la planta al campo esté fuerte y en el campo no haya problemas.

Esos percances con el tiempo se fueron superando y en cada temporada le permite abastecer en grandes cantidades a las verdulerías de los pueblos de la zona.

En la actualidad cuenta con un almácigo de 2500 plantines de tomates perita «Río Grande» que llevará a campo cuando falte poco para que florezcan. De esta forma se asegura que la planta siga su curso de crecimiento y no que haya un período de detenimiento para que a los quince días vuelva a retomar el proceso.

La comercialización del tomate es local: Quines, Candelaria, San Francisco. El estimado de rinde por planta es de aproximadamente diez kilos, según dijo Cáceres. «Eso, trabajándola bien», subrayó. Calcula cosechar unos 800 cajones en la presente campaña, siempre y cuando no haya contingencias climáticas.

Fuente: SsAF San Luis