Durante una jornada realizada en Villa Mercedes, especialistas, investigadores y empresas del sector analizaron el crecimiento de las tecnologías biológicas aplicadas al agro. Franco Ciraldo, representante de una firma biotecnológica, destacó que los bioinsumos crecen a tasas muy superiores a los productos químicos tradicionales y aseguró que su incorporación será cada vez más relevante para lograr sistemas productivos más eficientes y sostenibles.
Villa Mercedes fue escenario de uno de los encuentros más importantes del año vinculados a la agricultura sustentable. Bajo el lema “Bioinsumos para la producción agropecuaria”, especialistas de distintas regiones del país coincidieron en que las herramientas biológicas han dejado de ser una alternativa complementaria para convertirse en un componente estratégico dentro de los sistemas productivos modernos.
La actividad se desarrolló en la Agencia de Extensión Rural (AER) Villa Mercedes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y reunió a investigadores, docentes universitarios, empresarios, técnicos y productores interesados en conocer los últimos avances científicos y las experiencias de aplicación de microorganismos, biofertilizantes, bioestimulantes y otras tecnologías orientadas a mejorar la productividad con un menor impacto ambiental.
Entre los participantes estuvo Franco Ciraldo, representante de Bactools Biotech, una empresa dedicada a la investigación, desarrollo y producción de soluciones microbiológicas aplicadas tanto a la agricultura como a la producción animal.
“Nuestra empresa trabaja en biotecnología aplicada al agro. Investigamos, desarrollamos y producimos soluciones microbiológicas orientadas a una agricultura sostenible y a una alimentación animal saludable”, explicó en diálogo con El Semiárido.
Según detalló, la firma desarrolla dos grandes líneas de trabajo. Por un lado, productos destinados a la nutrición y sanidad vegetal, mientras que por otro avanza en soluciones para nutrición y sanidad animal, un segmento que actualmente se encuentra en una etapa de crecimiento y consolidación.
Durante su exposición, Ciraldo destacó el notable avance que experimentan los bioinsumos a nivel mundial. “Los datos globales muestran que este mercado viene creciendo a tasas de dos dígitos. Estamos hablando de un crecimiento de entre el 15 y el 20 por ciento anual en el caso de los bioinsumos destinados a la producción vegetal”, señaló.
La tendencia también se refleja en Argentina. De acuerdo con estadísticas difundidas por la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE), el crecimiento de este segmento ronda entre el 10 y el 12 por ciento anual, cifras que superan ampliamente a las registradas por los insumos químicos tradicionales.
“Mientras que los productos químicos crecen aproximadamente un 2 por ciento anual, los bioinsumos muestran una expansión mucho más acelerada. Todo indica que en los próximos años ambos mercados tenderán a acercarse en términos de participación”, sostuvo.
Sin embargo, el especialista reconoció que aún existen barreras que dificultan una adopción más rápida de estas tecnologías. Entre ellas mencionó la desinformación, la falta de protocolos homogéneos de evaluación y algunos antecedentes negativos que generaron desconfianza en parte del sector productivo.
“Todavía existe mucho prejuicio. En algunos casos está justificado y en otros no tanto. Las causas son variadas. Hay falta de información y también dificultades para comunicar adecuadamente los resultados de los ensayos. El productor necesita saber exactamente qué medir y qué observar para evaluar el desempeño de estas herramientas”, indicó.
Ciraldo señaló además que, en muchos casos, la comercialización de soluciones genéricas para realidades productivas muy diferentes contribuyó a generar expectativas que luego no pudieron cumplirse.
“Cada suelo es distinto y cada sistema productivo tiene sus particularidades. A veces se intentó vender productos estandarizados para situaciones completamente diferentes y eso terminó generando desconfianza. Hoy existe una barrera importante que debemos superar mediante más investigación, más ensayos y una mejor comunicación”, explicó.
A pesar de esos desafíos, el consenso entre los participantes del encuentro fue claro: los bioinsumos representan una de las principales herramientas para avanzar hacia una agricultura más eficiente, rentable y ambientalmente responsable.
La creciente demanda de alimentos producidos bajo criterios de sostenibilidad, sumada a la necesidad de optimizar el uso de recursos y reducir el impacto ambiental de la actividad agropecuaria, posiciona a las tecnologías biológicas como protagonistas de una transformación que ya está en marcha.
En ese contexto, jornadas como la realizada en Villa Mercedes permiten acercar conocimientos, intercambiar experiencias y fortalecer el vínculo entre la investigación científica, el sector privado y los productores, actores fundamentales para consolidar el desarrollo de una agricultura cada vez más sustentable.











