Científicos de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) se quedaron con el primer puesto de un certamen del Programa Nacional de Emprendedores para el Desarrollo Sustentable (PROESUS).
Su desarrollo aporta una solución para la potabilización del agua. Este Programa es una iniciativa de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, en conjunto con el Ministerio de Producción y Trabajo, la Secretaría de Energía, y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).
El proyecto de la UNSL resultó elegido Embajador PROESUS para el 2019, y fue seleccionado entre los 15 emprendimientos que habían sido ganadores del Tercer Encuentro Nacional de Emprendedores Sustentables.
A Aqua Eco Fil lo desarrolla un grupo de jóvenes científicos emprendedores que trabajan en la optimización y comercialización de filtros potabilizadores de agua portátiles, económicos y amigables con el ambiente. Los filtros se realizan a partir de recursos naturales y residuos agrícolas de la región de Cuyo, tales como ramas secas del olivo y carozos de duraznos y aceitunas. El proyecto surge a partir de una necesidad social, ya que siete (7) millones de personas en el país no tienen acceso al agua potable.
El secretario de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Bergman, señaló durante el cierre que PROESUS: “Es de las grandes satisfacciones que tenemos (…) Hasta que el cambio cultural e institucional nos lleve a una mayor salud, nosotros necesitamos cargar el motor de la transformación en el lugar más activo y dinámico que tenemos, que es el del emprendedurismo”, dijo.
Los investigadores de la UNSL recibirán una beca completa para participar del programa NAVES y podrán acceder a realizar ensayos técnicos a cargo del INTI, para continuar desarrollando y validando su tecnología. Recibió la distinción el Dr. Matías Regiart, docente e investigador de la Facultad de Química Bioquímica y Farmacia, quien expresó que ésto no hubiese sido posible sin el compromiso del equipo de trabajo del proyecto integrado por un grupo multidisciplinario, compuesto por químicos, físicos y farmacéuticos.

Los emprendimientos que se dieron a conocer este año pertenecen a nueve (9) provincias. Con sus iniciativas, ellos abordaron temáticas tan variadas como la gestión de los residuos, el uso de energías renovables y la potabilización del agua. Los mismos fueron: “Bewee” y “Urbano GIRSU”, de Córdoba; “Eco Drip”, de Villa María, en la misma provincia; “Aqua Eco Fil UNSL”, de San Luis; “Biodigestor cervecero”, de La Pampa; “Eco Pulpo” de Ushuaia, Tierra del Fuego; “Omaguaco deshidratadores eólicos solares”, de Jujuy; “Lamptroyer”, de la Ciudad de Buenos Aires; “Reciclads”, de Catamarca, “Reciclado 3D”, de Santa Fe, “CICLA2”, de Balcarce; “Construcción sustentable-Biomasa”, de Quilmes; “Eco manos”, de José C. Paz, “Tarpuy agronomía ecológica”, de Miramar; y “RB Li-on”, de Vicente López, todos estos últimos de provincia de Buenos Aires.
Un grupo multidisciplinar de científicos de la Universidad Nacional de San Luis desarrollaron un filtro de agua a partir de residuos agrícolas y recursos naturales. El trabajo fue seleccionado para competir en el concurso innovador “UNSL por i” que busca potenciar la creación de empresas innovadoras.
El puntapié de este proyecto se centró en tratar una problemática que involucra a gran parte de la población. Utilizar recursos naturales de la provincia y residuos agrícolas de la zona de Cuyo para tratar de dar fin a la problemática de la potabilización del agua, fue la respuesta que encontró el equipo que dirige el Dr. Jhonny Villarroel y co-dirige el Dr. Matías Regiart.
Los investigadores desarrollaron un filtro cerámico de agua económico, simple y versátil. Para desarrollarlo utilizaron arcilla, material que abunda en localidades como Potrero de los Funes, Las Chacras y Los Puquios.
Los residuos agrícolas (como los palitos de los olivos) son necesarios para darle porosidad al filtro. Estos residuos junto a la arcilla crean una pasta cerámica que tras someterla a un tratamiento térmico le dan al filtro la porosidad deseada.

Para obtener mejor calidad de agua, el filtro puede mejorar su eficiencia al colocarle otro material poroso como es el carbón activado. Aquí entran otros residuos agrícolas como son: los carozos de aceitunas, duraznos u otros residuos que quedan al final del proceso de elaboración del aceite de oliva o del vino. Los mismos son materiales lignocelulósicos que los hace potenciales para fabricar carbones activados.
El equipo se ha propuesto a corto plazo generar un total de 500 filtros para distribuirlos dentro de la Universidad y a mediano plazo expandirse hacia la ciudad de San Luis para finalmente llegar a toda la Provincia y así, de a poco, expandirse por el territorio nacional.
“El utilizar residuos agrícolas y recursos naturales hace que este proyecto sea “eco-amigable” algo muy importante para el medio ambiente”, expresó el científico y agregó que también impacta sobre la salud, ya que con respecto a los otros filtros que hay en el mercado, el Aqua Eco Fil (como lo denominaron) tendrá la ventaja de ser económico y muy accesible al público. “Esto permitiría que cada familia tenga en su casa su propio filtro, mejorando su calidad de vida al permitirles consumir siempre agua potable”, añadió.
El doctor Jhonny Villarroel pertenece al Laboratorio de Sólidos Porosos de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas y Naturales. Durante su formación aprendió a sintetizar diversos materiales porosos: entre ellos los cerámicos porosos y los carbones activados. Éste es justamente uno de los objetivos del concurso UNSL por i, que los integrantes de los proyectos puedan plasmar sus conocimientos en productos destinados a la sociedad y desarrollar así nuevos emprendimientos.












