En las próximas semanas, Argentina volvería a ganar protagonismo en el mercado chino como uno de sus principales proveedores.
El agotamiento de cuotas tanto de Australia como de Brasil abre por tiempo limitado una ventana para ingresar junto a Uruguay, prácticamente sin competencia.
En efecto, a nivel local, en un contexto de estancamiento generalizado de los valores pagados por la hacienda con destino a faena, la vaca aparece como una de las pocas categorías que ha logrado desacoplarse, y reflejar mejoras de precios.
A contramano del resto de las categorías, durante los últimos dos meses y medio el precio de la vaca, tanto gorda como conserva, registró incrementos de entre 15% y 20%, superiores al promedio. A comienzos de julio, los valores se ubicaban en torno a los $3.000 por kilo para la vaca gorda y $2.000 para la conserva.
Actualmente, alcanzan los $3.300-$3.400 para la vaca gorda y alrededor de $2.400 para el piso de la categoría.
En el mismo período, el precio del novillo liviano se mantuvo prácticamente sin cambios, en torno a los $4.500, mientras que el novillo pesado se sostuvo alrededor de los $4.300. En tanto, los novillitos y vaquillonas, cuyos topes para los renglones más livianos se ubicaban en torno a los $5.000 y $4.700, respectivamente, hoy registran una merma nominal de unos $100 en ambos segmentos.
Si bien es esperable que el precio de la vaca registre incrementos estacionales bien marcados, debido a que su oferta comienza a reducirse significativamente a partir de agosto, lo cierto es que a este comportamiento se suman otros factores que posiblemente ya estén comenzando a expresarse en los precios y que podrían profundizarse durante las próximas semanas.
Desde el lado de la oferta, comienza a pesar la escasez estructural de esta categoría. Más allá de la caída estacional propia de estos meses, las remisiones de vacas a faena descendieron significativamente en lo que va del año.
Según datos del SENASA, entre enero y agosto el traslado de vacas con destino a faena se retrajo un 13% respecto del año pasado, con un total de 1,6 millones de cabezas, frente a los 1,84 millones registrados en igual período de 2025.
En tanto, durante las primeras dos semanas de septiembre, las remisiones a faena alcanzaron las 82.240 cabezas. Al compararlas con septiembre de 2025, corregido por días operativos, se observa una caída interanual del 15%. Es decir, más allá del componente estacional, este año se evidencia una clara contracción en la oferta de vacas destinadas a faena.
Por el lado de la demanda, si bien el mercado de exportación se ha mantenido relativamente estable hasta el momento, a partir de ahora podría comenzar a activarse, especialmente para este segmento de hacienda, cuyo principal destino es China.
En este sentido, a partir del agotamiento de la cuota de los principales proveedores, en especial de Brasil, los valores de compra de este mercado comienzan a tonificarse.
Según datos publicados por APEA, en los últimos 15 días la referencia FOB para Garrón y Brazuelo con destino a China pasó de USD 7.500 a USD 7.700 por tonelada, mientras que un mes atrás se ubicaba en torno a los USD 7.200.
Un año atrás, para este mismo período, China pagaba USD 5.400 por tonelada, en un contexto de holgada oferta y fuerte competencia entre los distintos proveedores. Esto representa un incremento interanual del 42,5% para un mismo producto y mercado, lo que denota la fuerte dependencia china en importación.
Se trata de un verdadero cambio de escenario para la carne vacuna en China, que podría sostenerse mientras Brasil permanezca sin operar en este mercado.
Para Argentina, esto implica la apertura de una ventana comercial muy breve, pero sumamente valiosa, para ingresar a este mercado prácticamente sin competencia. Se trata de un período que posiblemente no supere los 60 días y que Argentina debería aprovechar hasta tanto los importadores chinos vuelven a concentrarse en la necesidad de colocación de Brasil.
Cabe recordar que, hasta julio inclusive, los datos de la Aduana china mostraban a Brasil como el principal proveedor, con más de un millón de toneladas ingresadas y una participación del 58% sobre las compras totales. Le seguían Argentina, con el 15%; Australia, con el 12%; y Uruguay, con el 5%.
En agosto, los datos preliminares informados por la Aduana muestran un total de importaciones de carnes y menudencias —sin desagregación por tipo de carne— de 447.000 toneladas. Esto representa una caída del 4% respecto de julio y el menor volumen desde diciembre de 2025.
En lo que respecta específicamente a carne vacuna, los ingresos de agosto ya no deberían incluir partidas provenientes de Australia, cuyo cupo fue agotado en julio.
En el caso de Brasil, si se consideran los despachos realizados durante julio, ya se observaba una abrupta caída de casi el 50% mensual, con apenas 82.700 toneladas embarcadas. Para agosto, en tanto, los despachos se desplomaron otro 80%, hasta alcanzar apenas 16.100 toneladas en el mes.
En definitiva, las próximas semanas serán una prueba para determinar hasta dónde puede continuar China consumiendo los stocks acumulados durante los primeros meses del año. De acuerdo con lo publicado por FAXCARNE, en base a datos relevados por OIG+, en agosto se registró la tercera caída mensual consecutiva en los stocks de carne vacuna almacenados en cámaras refrigeradas de China.
A partir de ahora, el escenario presenta un elevado grado de incertidumbre. Más allá de cuánto tiempo puedan sostenerse los stocks, desde Brasil incluso se evalúa un posible cambio de ruta con el objetivo de extender los tiempos de tránsito y anticipar tanto la operatoria local como el cierre de negocios con los importadores chinos.
Lo cierto es que, aun sin cambios logísticos, a partir de noviembre esta ventaja de exclusividad que Argentina comparte con Uruguay comenzará nuevamente a cerrarse, dando paso a una mayor competencia, no solo Brasil sino también de Australia, fuerte proveedor de cortes de calidad.
El tiempo, por lo tanto, es limitado. Argentina tiene por delante una ventana comercial excepcional que no debería desaprovechar: no solo para completar volumen, sino también —y fundamentalmente— para avanzar sobre segmentos de mayor valor comercial y capturar el máximo valor posible de este escenario excepcional de demanda.
Rosgan.










