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Vacunación antiaftosa: Guillermo Pagano respalda la libre elección y pone el foco en los pequeños productores

El presidente del Centro Ganadero del Oeste expresó su acuerdo con la posibilidad de vacunar con veterinarios particulares, aunque advirtió que el impacto sobre los costos deberá evaluarse. Aseguró que la entidad continuará prestando servicios y defendió la experiencia de los centros ganaderos para sostener la sanidad animal.

La posibilidad de que los productores recurran a sus propios veterinarios para realizar la vacunación antiaftosa abre una nueva etapa para los centros ganaderos. En San Luis, Guillermo Pagano, presidente del Centro Ganadero del Oeste, manifestó su respaldo a esa alternativa, pero remarcó que su implementación requiere atender las condiciones sanitarias, los costos y, especialmente, la situación de quienes tienen pequeños rodeos.

“Estamos de acuerdo con que los productores puedan tener su propio veterinario”, señaló durante una entrevista con El Semiárido. Al mismo tiempo, aseguró que la institución seguirá trabajando para garantizar la atención de aquellos establecimientos que no puedan acceder a un profesional particular.

Para Pagano, ese acompañamiento resulta fundamental en los departamentos donde actúa el centro, por la presencia de numerosos productores con poca hacienda. Según explicó, la entidad cuenta con más de tres décadas de experiencia, una organización consolidada y una relación cotidiana con los ganaderos de la región.

La nueva modalidad, sostuvo, no implica únicamente elegir quién aplica las dosis. También exige cumplir procedimientos administrativos y sanitarios, tanto por parte del productor como del veterinario.

Entre esas condiciones, mencionó la inscripción mediante autogestión, la acreditación de los profesionales y el mantenimiento de la cadena de frío. “No sería tan simple, en principio”, observó, al señalar que esos requisitos deben considerarse antes de tomar una decisión.

Uno de los objetivos que Pagano atribuye al cambio es ampliar las alternativas para intentar reducir el costo de la vacunación. Sin embargo, consideró que el resultado dependerá del precio de las dosis y de los honorarios y gastos de cada profesional.

El traslado, la conservación de las vacunas y las tareas administrativas también forman parte de esa cuenta. Por eso, planteó que cada productor deberá analizar si la opción particular le resulta conveniente.

A su vez, los centros ganaderos deberán revisar su funcionamiento cuando conozcan cuántos establecimientos continuarán utilizando sus servicios y cuántos optarán por otra modalidad. En ese escenario, Pagano expresó su intención de evitar que una reducción en la cantidad de usuarios termine afectando a los pequeños productores.

“Vamos a hacer lo posible para que no le afecte al pequeño productor”, afirmó. Aunque aclaró que será necesario evaluar los costos de cada entidad, insistió en que la prioridad es mantener la asistencia.

El dirigente también indicó que el Centro Ganadero del Oeste buscará seguir ofreciendo la provisión de vacunas a quienes decidan trabajar con sus veterinarios, apoyándose en su infraestructura de conservación y en los vínculos establecidos con los laboratorios.

Pagano destacó que la trayectoria de los centros representa una ventaja operativa, ya que los productores conocen el sistema, saben dónde solicitar el servicio y cuentan con una estructura organizada para la vacunación contra la fiebre aftosa y la brucelosis.

También consideró insuficiente la información disponible sobre los cambios. Según relató, los centros no fueron consultados en las primeras instancias y posteriormente participaron de una reunión con autoridades del Senasa, en la que recibieron explicaciones sobre el procedimiento.

“Mientras más informemos, más enterados estarán los productores y podrán saber qué opción tienen”, expresó. En ese sentido, remarcó que quienes quieran continuar vacunando mediante el centro podrán hacerlo.

Respecto de la disponibilidad de veterinarios acreditados para atender la demanda, evitó dar una definición y señaló que se trata de un aspecto que debería consultarse con el colegio profesional de la provincia.

En una mirada de más largo plazo, Pagano vinculó las transformaciones del sistema con la posibilidad de avanzar, en algún momento, hacia un esquema sin vacunación antiaftosa. Lo planteó como una perspectiva y reclamó prudencia ante cualquier decisión de esa naturaleza.

“Hemos trabajado tantos años y el productor ha puesto tanto dinero que deberíamos tener mucha cautela”, sostuvo.

Para el presidente del Centro Ganadero del Oeste, preservar las estructuras territoriales también significa conservar capacidad de respuesta ante una eventual emergencia sanitaria.

Al definir los objetivos de su gestión, propuso fortalecer el funcionamiento institucional, consolidar el vínculo con los productores y promover la cooperación con organismos públicos y entidades del sector. El desafío, afirmó, será acompañar los cambios sin perder la capacidad de asistencia que la ganadería regional necesita.

Nuevas pautas para productores y veterinarios

Folletos aportados por Pagano detallan el procedimiento para que los productores elijan un veterinario privado acreditado para realizar la vacunación contra la fiebre aftosa, además de los requisitos para conservar y registrar las dosis.

Según el material, la Resolución 201/2026 incorpora a estos profesionales a las campañas sistemáticas y estratégicas a partir de 2027. Para elegirlos, los productores deberán realizar el trámite de autogestión en SIGSA. Los folletos indican que el plazo para registrar esa elección se extiende del 15 de octubre al 15 de diciembre de 2026. El veterinario deberá aceptar o rechazar la solicitud en el sistema; quienes no registren una elección serán vacunados por el ente sanitario de su localidad.

El profesional podrá adquirir las vacunas en los proveedores habilitados y deberá indicar el centro de frío al que serán enviadas. Además, tendrá que informar en SIGSA el establecimiento a vacunar con 24 horas de anticipación, consignando cantidad de animales, dosis, frascos, números de serie y lote, y vencimiento.

Finalizada la vacunación, deberá confeccionar el acta mediante la aplicación de Senasa, precisar si fue parcial o total e incorporar la geolocalización del establecimiento. El material establece que el acta debe cargarse dentro de los siete días desde el inicio de la vacunación y contar con la conformidad del productor.

Para habilitar los centros de frío, el responsable deberá presentar una declaración jurada y fotografías de los equipos y del termógrafo que permitan verificar el funcionamiento de la cadena de frío. El período informado para cumplir este trámite también va del 15 de octubre al 15 de diciembre de 2026.

Por otra parte, los folletos advierten sobre la expansión internacional del serotipo SAT1 y señalan que las vacunas utilizadas habitualmente contra los serotipos O, A y Asia-1 no protegen frente a él. El documento plantea la necesidad de reforzar la vigilancia, la bioseguridad y la preparación sanitaria.