Inicio Ganadería “Usar la cabeza y no la fuerza”: un llamado a transformar la...

“Usar la cabeza y no la fuerza”: un llamado a transformar la ganadería hacia el bienestar animal

Técnicos del SENASA, investigadores del INTA y el zootecnista brasileño Adriano Gomes Pascoa coincidieron en un mensaje contundente: el bienestar animal no es una moda, sino una condición indispensable para la sostenibilidad, la trazabilidad y la competitividad de la ganadería argentina.

En un contexto global donde los consumidores demandan alimentos producidos de manera ética, sustentable y transparente, la ganadería argentina avanza hacia un cambio profundo, integrar el bienestar animal como eje de una producción moderna y responsable. Ese fue el eje central de la Jornada de Formación Técnica en Bienestar Animal, desarrollada en la Agencia de Extensión Rural Villa Mercedes del INTA San Luis, que reunió a productores, veterinarios, técnicos, transportistas y representantes institucionales del sector público y privado.

La concurrida jornada fue organizada por el INTA, el SENASA y Minerva Foods, la empresa de origen brasileño que en 2024 acordó la adquisición de 13 plantas de faena en Brasil, Argentina y Chile a Marfrig Foods, incluyendo el frigorífico de Villa Mercedes.


la actividad permitió compartir conocimientos, experiencias y normativas que marcan el rumbo de una nueva ganadería argentina más eficiente, más humana y sostenible.

El médico veterinario Sebastián Arrué, responsable del SENASA en Villa Mercedes, fue uno de los expositores que explicó los alcances de la Resolución 1697/2019, considerada la norma madre del bienestar animal en el país.

“La resolución establece las exigencias mínimas relativas al bienestar animal en toda la cadena pecuaria, desde la cría hasta la faena, incluyendo también a los animales de trabajo y a los equinos deportivos”, detalló Arrué.

El especialista hizo hincapié en que el bienestar comienza en el campo, con condiciones adecuadas de ambiente, alimentación, agua y refugio. “La sombra no es un lujo, es un requisito indispensable para el bienestar del rodeo”, subrayó. Además, destacó la necesidad de ofrecer agua limpia y alimentos de calidad en recipientes seguros y fáciles de limpiar.

Pero el bienestar no depende solo de las instalaciones, sino también del factor humano. “Quienes trabajan con animales deben estar capacitados. Deben evitar el estrés, manejar sin gritos ni golpes. El objetivo es fomentar una relación humano-animal positiva”, remarcó Arrué.

Entre las prácticas prohibidas mencionó el uso excesivo de perros, los golpes y los movimientos bruscos. “El estrés no solo afecta al animal, también impacta en la calidad de la carne y en la seguridad del trabajador”, advirtió.

El transporte, un punto crítico

Una parte sustancial de la normativa regula el transporte de animales, una etapa donde se concentran los mayores riesgos de sufrimiento y pérdida económica. Antes de cada traslado, el personal debe evaluar la aptitud de los animales y registrar cualquier tratamiento recibido.

“Animales heridos, fracturados o hembras en avanzado estado de gestación no deben ser transportados”, señaló Arrué y recordó que los vehículos deben cumplir requisitos específicos, como estar habilitados, contar con altura mínima, aislación térmica y respetar la densidad de carga.

Sobre el uso de picana eléctrica, el veterinario fue contundente: “Solo está permitida bajo condiciones estrictas, con una potencia máxima de 12 voltios, y nunca debe aplicarse en zonas sensibles del cuerpo. Su uso debe ser excepcional, no rutinario”.

Arrué cerró su exposición con una frase que sintetizó su mensaje: “El bienestar animal no es solo una exigencia normativa, sino un compromiso ético y productivo. Si el productor carga animales en malas condiciones, el transportista también es responsable. Todos los eslabones deben estar alineados”.

El ingeniero agrónomo Manuel Martínez, integrante del Proyecto Nacional de Bienestar Animal del INTA, presentó su conferencia “Avances y futuro del bienestar animal en Argentina: contribución del INTA para una producción sostenible”.

“El bienestar animal no es solo una cuestión ética, también tiene un impacto directo sobre la rentabilidad”, afirmó Martínez. En un estudio de faena, explicó, se detectaron “carnes negras”, producto del estrés o maltrato durante el transporte, que generaron pérdidas superiores a 1,2 millones de dólares.

El especialista señaló que el INTA trabaja en una red federal con 48 participantes directos, 42 unidades operativas y 10 centros regionales, desarrollando investigaciones sobre manejo gentil, analgesia en castración, destete, sombra y confort térmico. Todos los estudios coinciden en que los animales menos estresados producen mejor, enferman menos y generan menos pérdidas.

Entre los hitos más relevantes, Martínez destacó los protocolos nacionales de bienestar animal, elaborados junto al SENASA, universidades y productores, que buscan certificar buenas prácticas ganaderas y garantizar que la carne argentina provenga de sistemas respetuosos con los animales.

“El bienestar animal no es un lujo ni una moda, es una inversión en productividad y sostenibilidad”, enfatizó y advirtió que “muchos productores hacen todo bien en sanidad y alimentación, pero pierden rentabilidad por no considerar este factor; ahí está la clave”.

Una lección brasileña: “Usar la cabeza, no la fuerza”

La jornada culminó con una exposición inspiradora del zootecnista brasileño Adriano Gomes Pascoa, proveniente de Minas Gerais, quien disertó sobre la importancia del manejo racional en la producción y transporte de ganado vacuno. Precisamente uno de los puntos destacados de la jornada fue la participación de este especialista, que compartió su amplia experiencia en manejo racional en corrales y en la implementación de estándares internacionales de bienestar animal.

Su exposición abordó los desafíos actuales del sector en materia de eficiencia productiva, reducción del estrés animal y mejora de las condiciones de manejo, aspectos que hoy son claves tanto para la competitividad como para la sustentabilidad de los sistemas ganaderos.

“El bienestar animal no es una moda ni un lujo; tiene un impacto directo en la eficiencia, la calidad del producto y la seguridad de quienes trabajan con los animales”, afirmó al recomendar el uso de banderas para trabajar con el ganado en los corrales, sin sobrecargarlos de bovinos, al igual que camiones jaula en buen estado y viajes lo más cortos posibles.

Con un tono didáctico y ejemplos cotidianos, Pascoa instó a los asistentes a “usar la cabeza y no la fuerza” en el manejo del ganado. “Los animales son seres sensibles, capaces de sentir dolor, miedo o malestar. Solo ese hecho debería bastar para preocuparnos por su bienestar”, señaló.

El especialista explicó que la comprensión del comportamiento animal es esencial para lograr una producción eficiente y segura. “Los bovinos tienen un olfato y una audición mucho más desarrollados que los humanos. No necesitan gritos. Si sienten miedo, lo transmiten al resto del rodeo”, ilustró.

Además, recordó que los bovinos son animales gregarios: “Si uno se detiene o se resiste, se puede hacer avanzar a otros para que lo sigan. Forzarlos solo genera más miedo y resistencia”.

Pascoa identificó tres obstáculos fundamentales para implementar el bienestar animal: desconocimiento, inexperiencia e indiferencia. “El desconocimiento se supera con capacitación, la inexperiencia con práctica; pero la indiferencia es la más peligrosa”, alertó.

“El manejo racional no solo mejora la vida del animal, si no que mejora la calidad del trabajo humano, reduce accidentes, aumenta la productividad y fortalece la imagen de toda la cadena. No se trata de sentimentalismo, sino de inteligencia productiva”, concluyó.

El encuentro en Villa Mercedes dejó una enseñanza profunda: el bienestar animal es el camino hacia una producción ganadera más humana, rentable y sostenible.

A través del trabajo conjunto entre INTA, SENASA y el sector privado, Argentina consolida su liderazgo en la región en materia de ganadería responsable, trazable y competitiva, donde la ética y la eficiencia ya no se oponen, sino que se potencian.

El mensaje que resonó entre los participantes fue unánime y contundente: “El bienestar animal no es solo una obligación legal. Es el futuro de la ganadería argentina.”