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Trigo en San Luis: la incorporación de tecnología marca el camino para mejorar la productividad

La campaña triguera 2025/26 dejó en evidencia una tendencia que también interpela a los productores de San Luis, la incorporación de tecnología y mejores prácticas de manejo continúa consolidándose como una herramienta indispensable para aumentar la productividad y la eficiencia de los sistemas agrícolas.

De acuerdo con el último Informe Mensual de Tecnología en Trigo elaborado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el cultivo mostró en todo el país una marcada mejora en los niveles de tecnificación, impulsada principalmente por una mayor fertilización, el crecimiento del uso de análisis de suelo y la consolidación de planteos de manejo intermedio.

Aunque San Luis no figura entre las principales provincias trigueras de Argentina, el cereal ocupa un lugar estratégico dentro de las rotaciones agrícolas provinciales, especialmente en los departamentos Pedernera, Junín, Chacabuco, Dupuy y sectores del centro y noreste provincial, donde se combina con cultivos estivales como maíz y soja.


Uno de los datos más relevantes del informe es que el 65% de la superficie nacional fue manejada con un nivel tecnológico medio, mientras que el 27% alcanzó un nivel alto y solamente el 8% quedó comprendido dentro de planteos de baja tecnología, el menor registro desde la campaña 2017/18.

Esta evolución representa un desafío y, al mismo tiempo, una oportunidad para los productores puntanos, quienes en los últimos años han incrementado la incorporación de herramientas de agricultura de precisión, fertilización variable y monitoreo permanente de los lotes.

La adopción de estas prácticas resulta especialmente importante en una provincia donde la disponibilidad de agua suele ser el principal factor limitante para el cultivo de trigo.

La siembra directa continúa siendo la regla

El informe destaca que la siembra directa alcanzó el 92% de la superficie sembrada con trigo en Argentina, confirmando que esta práctica continúa plenamente consolidada.

En San Luis este sistema también predomina desde hace varios años, ya que permite conservar humedad, disminuir la erosión de los suelos y mejorar la eficiencia en el uso del agua, un recurso particularmente valioso en ambientes semiáridos como gran parte del territorio provincial.

Otro aspecto sobresaliente del trabajo es el incremento del uso de herramientas para un manejo más eficiente de la nutrición del cultivo.

Durante la campaña 2025/26 la dosis promedio nacional alcanzó los 85 kilogramos de nitrógeno por hectárea y 17 kilogramos de fósforo por hectárea, mientras que el análisis de suelo fue realizado por el 32% de los productores, el porcentaje más alto de toda la serie histórica relevada por la Bolsa de Cereales.

Para San Luis, donde los ambientes productivos presentan una importante variabilidad en fertilidad y disponibilidad hídrica, el diagnóstico previo mediante análisis de suelo representa una herramienta clave para ajustar las dosis de fertilizantes y optimizar los costos de producción.

El informe también muestra que los planteos agrícolas argentinos evolucionan hacia esquemas cada vez más profesionalizados, donde las decisiones se apoyan en información técnica y en el uso de tecnologías de proceso más que en el incremento indiscriminado de insumos.

La utilización de tratamientos biológicos de semillas, aunque registró una leve caída respecto de campañas anteriores, continúa ubicándose por encima de los niveles observados hace algunos años y refleja la búsqueda de alternativas para mejorar la implantación y el desarrollo inicial del cultivo.

Un escenario favorable

El aumento nacional del rendimiento promedio hasta 43,5 quintales por hectárea, junto con una producción que creció un 33% respecto del ciclo anterior, confirma que la combinación entre condiciones ambientales favorables y mayor inversión tecnológica permitió obtener una de las mejores campañas de los últimos años.

Para los productores de San Luis, el informe constituye una referencia valiosa sobre el rumbo que está tomando la producción triguera argentina. En un contexto donde cada milímetro de agua y cada kilogramo de fertilizante deben ser aprovechados al máximo, la incorporación de tecnología, el diagnóstico de los ambientes y un manejo agronómico cada vez más preciso aparecen como los principales aliados para sostener la competitividad del cereal en la provincia.