“El campo está hace tiempo invirtiendo recursos y tiempo para reducir el impacto ambiental y ha progresado enormemente, pero este progreso se puede ver totalmente entorpecido por un adoctrinamiento por parte del Estado para seguir generando incertidumbre y miedo en la gente”, advirtió Lucas Senilliani, conductor del Ateneo de la Sociedad Rural Río Quinto, al criticar al presidente Alberto Fernández cuando expresó cuestionados conceptos sobre la producción de alimentos.
Durante una entrevista con El Semiárido el dirigente ruralista y estudiante avanzado de Agronomía, insistió en que la visión de Fernández sobre la producción “claramente está alejada de lo que es la realidad”.
“El campo, aun con todas las presiones políticas, económicas y sociales que se le ejercen, presenta constantemente una evolución productiva que está comprometida con el medio ambiente, donde se busca un equilibrio entre la sustentabilidad, la productividad y la rentabilidad”, recordó.
Senilliani se manifestó en desacuerdo con los contenidos que se usarán para cumplir con la nueva ley de educación ambiental: “Si el mismísimo Alberto Fernández sale en una conferencia de prensa utilizando la palabra agrotóxico, qué podemos esperar que se enseñe en las aulas a las nuevas generaciones”.
– Durante el acto de promulgación de la Ley de Educación Ambiental Integral, el Presidente usó un término despectivo para mencionar a los agroquímicos. ¿Qué opinás sobre el concepto que tiene sobre cómo se producen los alimentos?
La palabra agrotóxico es un término que nace de una campaña por parte de un sector pseudoambientalista, que no hace otra cosa que generar incertidumbre en la población.
La palabra correcta y es la que estaba buscando el presidente, es fitosanitario.
Es una total irresponsabilidad por parte del Ejecutivo que se exprese utilizando esta terminología, porque ya el debate deja de ser técnico y se vuelve ideológico. Estamos hablando de algo tan primordial como es la producción de alimentos; no nos podemos basar en ideologías.
En cuanto a la visión de Fernández sobre la producción, claramente está alejada de lo que es la realidad. Decir que los agroquímicos tienen un impacto negativo en nuestra salud es ignorar los principios y los fundamentos biológicos que tienen estos productos, que fueron intensivamente estudiados, investigados y aprobados por SENASA, que no es ni más ni menos que un ente del Estado.
Podemos traer a la mesa y poner en total discusión el tema del mal uso de los fitosanitarios, que también es una realidad que se debe corregir, pero no podemos lapidar este tipo de tecnologías por culpa de los errores del pasado, sino instruir en el correcto manejo y promover las buenas prácticas.
Hay un término que claramente se le escapa de conocimiento, tanto al presidente Alberto Fernández como al ministro Juan Cabandie, que es el manejo y control de plagas.
Esto representa un problema a nivel mundial, cuando la mismísima FAO es la que estima una pérdida de casi 30% de los alimentos por culpa de malezas, enfermedades y plagas.
Entonces quisiera saber si el presidente, o mejor todavía, esta nueva ley de educación ambiental propone algún plan o alguna alternativa y resolver este problema.
– También dijo: «La tierra que cultivamos, el aire que respiramos, el agua que disfrutamos, todo fue pasando a un segundo plano en procura de un desarrollo entre comillas que hacía menos vivible el planeta» ¿Esto no se contradice con la evolución permanente que muestra la producción agropecuaria en el país?
Hay un paradigma instaurado socialmente donde se vincula a la producción agropecuaria con el maltrato medioambiental. Es un paradigma totalmente incorrecto, pero que tampoco está muy lejano, ya que la producción agropecuaria está netamente ligada al medio ambiente, donde un error puede costar carísimo.
El campo está en una situación de tensión social, en donde si rompe uno pagan todos. Una sola persona que se equivoque no se enfocarán solo en esa persona, sino que se verá comprometido todo el sector.
Pero el campo, aun con todas las presiones políticas, económicas y sociales que se le ejercen, presenta constantemente una evolución productiva que está comprometida con el medio ambiente, donde se busca un equilibrio entre la sustentabilidad, la productividad y la rentabilidad.
Querer relacionar un buen rendimiento o una buena obtención de alimentos con un impacto negativo en el medio ambiente, hablamos de dos cosas distintas, porque se ha comprobado que se puede obtener lo primero sin perder de vista lo segundo.
– «Pareciera ser que el problema ambiental es una demanda del futuro y nos fijamos objetivos de acá a 10 años, pero el problema ambiental es un problema del presente, no del futuro», opinó también el Presidente. ¿Cuál es tu opinión sobre este concepto?
El problema ambiental es una realidad que aflige a la población mundial y es responsabilidad de todos los sectores asegurar una productividad sustentable que sea amigable con el medio ambiente.
El campo hace años que viene trabajando para esto, como el mejoramiento genético, optimización de los recursos tanto renovables como no renovables, ganadería regenerativa, retención de los Gases de Efecto Invernadero, entre otros de igual importancia, y más ahora con la aparición de las BPA (Buenas Prácticas Agrícolas).
Claramente hay un problema medioambiental, pero el campo ya está hace tiempo invirtiendo recursos y tiempo para reducir este impacto y ha progresado enormemente.
Pero este progreso se puede ver totalmente entorpecido por un adoctrinamiento por parte del Estado para seguir generando incertidumbre y miedo en la gente.
De todas formas, no estoy en contra de una ley de educación ambiental, al contrario, creo que puede ser un recurso muy útil. Pero sí estoy totalmente en desacuerdo por el enfoque y los contenidos que se van a manejar.
Si el mismísimo Alberto Fernández sale en una conferencia de prensa utilizando la palabra agrotóxico, qué podemos esperar que se enseñe en las aulas a las nuevas generaciones.











