La provincia produjo 1.306 quintales de uva en 2026 y completó cuatro cosechas consecutivas de crecimiento. La elaboración de vino también aumentó y alcanzó los 139.900 litros. Con una superficie registrada de 103,2 hectáreas, fuerte presencia de variedades tintas y una elevada participación de uva orgánica, la actividad tiene una escala pequeña, aunque cuenta con condiciones para desarrollarse en determinadas zonas. El agua, la caracterización de los terruños y la consolidación comercial aparecen entre sus principales desafíos.
La vitivinicultura de San Luis transita una recuperación productiva que combina un aumento de la cosecha, mayor elaboración de vino y una particularidad que distingue a la provincia dentro del mapa nacional, que la mitad de la uva destinada a elaboración en 2026 fue registrada como orgánica.
Según el Informe Anual de Cosecha y Elaboración 2026 del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), con base de datos cerrada al 1 de septiembre, los viñedos puntanos produjeron 1.306 quintales de uva, equivalentes a 130.600 kilogramos. El organismo informó un crecimiento interanual del 22,6% respecto de 2025.
La mejora se trasladó a las bodegas. Durante la temporada se elaboraron 1.399 hectolitros de vino —139.900 litros—, un 12,9% más que los 1.239 hectolitros del año anterior. Los tintos representaron el 87,5% del volumen.
Los resultados corresponden a una actividad de dimensiones reducidas. Al cierre de 2025, el INV registraba nueve viñedos y 103,2 hectáreas en San Luis, apenas el 0,05% de la superficie vitícola argentina. Sin embargo, detrás de esa participación aparecen establecimientos de distintas escalas, proyectos relevados por instituciones provinciales y estudios científicos orientados a identificar dónde y en qué condiciones podría expandirse el cultivo.
La producción provincial aumentó de manera consecutiva desde el piso registrado en 2022. Ese año se cosecharon 525 quintales; en 2023, 757; en 2024, 977; en 2025, 1.066; y en 2026, 1.306 quintales.
El volumen más reciente equivale a casi dos veces y media el de 2022, aunque todavía se encuentra por debajo de los registros alcanzados entre 2017 y 2020. El máximo de la serie 2017-2026 fue de 3.397 quintales, obtenido en 2018, mientras que el promedio del período se ubicó en torno de los 1.377 quintales anuales.
La evolución muestra, por lo tanto, una recuperación sostenida durante las últimas cuatro vendimias, pero aún no un regreso a los mayores volúmenes de la década.
Toda la cosecha puntana registrada en 2026 fue manual. El informe no contabilizó recolección mecánica, un rasgo que ayuda a describir la escala y la modalidad de trabajo de los viñedos provinciales.
Uno de los datos más relevantes de la última campaña es la participación de la uva orgánica. El INV contabilizó 653 quintales orgánicos y otros 653 no orgánicos, de modo que ambas categorías representaron exactamente la mitad de la producción provincial destinada a elaboración.
La proporción contrasta con el promedio nacional, donde la uva orgánica alcanzó el 3,9% de la producción para ese destino. Entre las provincias informadas, San Luis se ubicó detrás de Chubut, que registró un 54,9%.
La totalidad de los 653 quintales orgánicos puntanos se concentró en el departamento Pueyrredón. Allí representó el 59,2% de la cosecha departamental destinada a elaboración. Junín y Pringles no registraron producción orgánica en esa campaña.

La distribución territorial de la producción muestra un predominio marcado de Pueyrredón. En 2026, ese departamento aportó 1.103 quintales, el 84,5% del total provincial. Junín produjo 191 quintales, equivalentes al 14,6%, y Pringles, 12 quintales, aproximadamente el 0,9%.
La concentración de la cosecha fue incluso mayor que la de la superficie implantada. De acuerdo con el Anuario de Superficie 2025 del INV, Pueyrredón reunía 63,4 hectáreas; Junín, 27,4; Pringles, 8,4; y Belgrano, cuatro hectáreas.
Cuántos viñedos tiene San Luis
El mapa vitícola provincial presenta diferencias entre fuentes que requieren distinguir fechas, alcances y criterios de relevamiento.
Mientras el INV contabilizó nueve viñedos y 103,2 hectáreas al 31 de diciembre de 2025, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) informó en febrero de 2026 que su red de vigilancia sanitaria comprendía 13 viñedos, con más de 100 hectáreas.
SENASA ubicó esos establecimientos en Beazley, San Luis capital, Estancia Grande, Nogolí, Paso Grande, Santa Rosa del Conlara y Merlo.
En Belgrano identificó a Finca Cortaderas, en Nogolí. En Pringles, a Caldenia Vineyard, en Estancia Grande/Las Barranquitas, y a Don Emigdio, El Amparo y Los Peñitos, en Estancia Grande.
Para el entonces departamento Pueyrredón consignó a Corral de Palos, en Beazley, y a Las Lajas, Pietro In Bramasole y Sol Puntano, en San Luis.
En Junín incluyó a El Gringo y Viñedo Fraterno, en Merlo; Viñedo Pasos Malos, en la zona del mismo nombre; y Viñas Puntanas, en Santa Rosa del Conlara.
La estructura varietal tiene un claro predominio de cepas tintas. Según los datos de superficie de 2025, Malbec ocupaba 29,7 hectáreas y Syrah, 23,9. Juntas reunían 53,6 hectáreas, aproximadamente el 52% de toda la superficie vitícola provincial.
Cabernet Sauvignon, con 16,2 hectáreas, completaba el grupo principal. Las tres variedades sumaban cerca del 68% del total.
Entre las restantes se destacaban Viognier, con 8,9 hectáreas; Tannat y Bonarda, con 3,9 hectáreas cada una; Pinot Gris, con 3,8; Cabernet Franc, con 3,3; y Tempranillo, con 3,1 hectáreas.
Viognier tenía una participación significativa para la escala local, representaba alrededor del 8,6% de la superficie provincial.
La composición de la cosecha 2026 permite observar cuáles aportaron mayor volumen efectivo. Malbec encabezó los registros con 327 quintales, seguido por Cabernet Franc, con 222, y Viognier, con 217. También se destacaron Syrah, Tannat y Cabernet Sauvignon.

Una actividad orientada al vino
De las 103,2 hectáreas registradas en 2025, el INV clasificó 102,2 como aptas para elaboración y una hectárea para consumo en fresco. Esto significa que aproximadamente el 99% de la superficie tenía orientación industrial.
Dentro de las hectáreas para elaboración, 87,1 correspondían a variedades tintas, 11,2 a blancas y 3,9 a rosadas. El predominio de tintas alcanzaba así alrededor del 85%.
El anuario también señalaba que el 99,5% de la superficie destinada a elaboración correspondía a variedades de Alta Calidad Enológica.
La producción de uva de mesa aparece como una actividad muy reducida. SENASA informó que un viñedo de San Luis capital también produce uva para consumo en fresco y mencionó a Red Globe entre las variedades presentes en la provincia.
La cosecha de los viñedos puntanos y la elaboración de las bodegas locales son indicadores relacionados, pero distintos. No toda la uva producida en San Luis se procesa dentro de la provincia y no todo el vino elaborado allí proviene exclusivamente de uvas puntanas.
En 2026 ingresaron a los establecimientos elaboradores de San Luis 2.239 quintales de uva. De ese volumen, alrededor de 1.150 quintales eran de origen local, mientras que 925 procedían de Mendoza y 164 de Córdoba.
La materia prima puntana representó aproximadamente el 51,4% del total procesado. La participación fue superior a la observada en 2022, cuando unos 526 de los 1.574 quintales ingresados a elaboración provenían de San Luis, alrededor de un tercio.
A su vez, el informe de 2026 consignó cerca de 157 quintales de uva originada en Pueyrredón con destino a establecimientos de Córdoba.
El intercambio interprovincial forma parte del funcionamiento de la cadena. El estudio de 2023 también había identificado la utilización de bodegas de terceros para elaborar y fraccionar, una alternativa para productores que cuentan con viñedos, pero no con instalaciones propias.
Los 1.399 hectolitros elaborados en San Luis durante 2026 se distribuyeron en 1.224 hectolitros de vino tinto, 155 de blanco y 20 de rosado. No se registró elaboración de mosto ni jugo de uva.
El volumen provincial superó los 1.084 hectolitros de 2022 y el promedio anual de 1.075 hectolitros correspondiente al período 2013-2022.
El avance muestra una mayor actividad elaboradora, aunque su interpretación exige conservar la distinción entre origen de la uva y lugar de procesamiento.
Los antecedentes comerciales muestran una actividad de escala reducida, con ventas documentadas en el mercado interno y operaciones exportadoras pequeñas y discontinuas.
Un informe del Consejo Federal de Inversiones, basado en información del INV, consignó que en 2022 se comercializaron en el mercado interno 927 hectolitros de vino de origen San Luis. El registro no permite establecer cuánto se vendió dentro de la provincia y cuánto se destinó a otras jurisdicciones.
En el mercado externo, el INV registró cinco hectolitros exportados con origen San Luis en 2022 y tres en 2023. En 2024 el volumen subió a 54 hectolitros, equivalentes a 5.400 litros, por un valor aproximado de US$27.000 FOB.
Para 2025, el informe anual no registró exportaciones de vino con origen provincial.
San Luis cuenta desde 2019 con una Indicación Geográfica reconocida por el INV mediante la Resolución 10/2019. Los fundamentos de ese reconocimiento señalaron la existencia de terruños con cualidades distintivas aptos para producir vinos de calidad.
A esa identificación territorial se sumaron trabajos científicos para caracterizar suelos y aguas. Desde 2022, investigadores de CONICET y la Universidad Nacional de San Luis realizaron campañas en cinco viñedos y posteriormente incorporaron seis sitios, hasta alcanzar 11 localizaciones.
Los estudios analizaron perfiles de suelo, desarrollo radicular, textura, estructura, materia orgánica y características del agua de riego, entre otras variables.
Los resultados comunicados sobre las aguas muestreadas indicaron buena calidad para riego, bajo contenido de sodio y bajo peligro de salinización. La conclusión corresponde a los sitios estudiados y no puede extenderse automáticamente a todos los recursos hídricos provinciales.
Los trabajos de campo también encontraron diversidad entre los suelos. Esa heterogeneidad refuerza la necesidad de evaluar cada ambiente antes de decidir una plantación y seleccionar las variedades.







