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La vendimia 2026 fue la segunda más baja de la década y los productores advierten otra caída para 2027

La cosecha argentina alcanzó los 18,6 millones de quintales, un 6,5% menos que en 2025. Los viñateros de Mendoza y San Juan alertan que la falta de rentabilidad y los problemas climáticos comprometen la próxima campaña.

La vitivinicultura argentina cerró la vendimia 2026 con la segunda cosecha más baja de los últimos diez años y enfrenta un panorama preocupante para 2027. A las pérdidas provocadas por las contingencias climáticas se suma la crisis económica de los productores, que limita las posibilidades de sostener el riego, la fertilización y los tratamientos sanitarios de los viñedos.

Según el informe anual de cosecha y elaboración del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), se recolectaron 18,6 millones de quintales de uva, un 6,5% menos que en 2025. La disminución equivale a unos 1,3 millones de quintales y coloca a la campaña un 9,2% por debajo del promedio de la última década. En ese período, solamente la vendimia de 2023 registró un volumen inferior.

La mayor retracción correspondió a las uvas tintas, cuya producción cayó un 13,2%. Las rosadas retrocedieron un 3,2%, mientras que las blancas aumentaron un 6,7%.

Mendoza, principal provincia productora, concentró el mayor impacto: pasó de 14,8 millones de quintales en 2025 a 13,16 millones en 2026, una baja del 11%. San Juan, en cambio, elevó su cosecha de 3,97 millones a 4,3 millones de quintales.

La menor disponibilidad de materia prima también se reflejó en las bodegas. La elaboración nacional de vinos alcanzó los 9,7 millones de hectolitros, un 9,9% menos que los casi 10,8 millones producidos el año anterior.

El presidente de la Asociación de Viñateros de Mendoza, Eduardo Córdoba, explicó a Clarín Rural que las heladas tardías de noviembre de 2025 afectaron la producción, aunque también señaló el peso de la falta de rentabilidad.

Según indicó, el costo de producir un kilo de uva ronda los $400 a valores actuales, mientras que el productor recibe unos $240, con pagos distribuidos en seis cuotas sin interés. El desfasaje se agrava porque los gastos deben afrontarse antes de cobrar la cosecha.

Esa situación condiciona el manejo de los cultivos. Córdoba advirtió que los productores reducen el riego por el costo de la energía, restringen la fertilización y realizan las pulverizaciones más elementales. En una primavera lluviosa, esa menor capacidad de intervención aumenta las dificultades para controlar las enfermedades.

Por estos motivos, anticipó una nueva merma para la vendimia que comenzará en enero de 2027.

Desde el Valle de Uco, el productor Claudio Giusti describió un escenario similar. Atribuyó buena parte de la caída de 2026 a los bajos precios y al aumento de los costos, una combinación que incluso impidió cosechar algunos viñedos por falta de dinero para afrontar la recolección.

Para la próxima campaña, sostuvo que “la perspectiva empeora”. Además de las restricciones económicas, mencionó las lluvias abundantes de la primavera, que incrementan la necesidad de tratamientos fitosanitarios y dificultan el ingreso de maquinaria a los lotes.

El crecimiento de la cosecha sanjuanina de 2026 tampoco despeja las preocupaciones. Pablo Martín, integrante de la Mesa Vitícola provincial, explicó que la mejora respondió a la comparación con una campaña 2025 afectada por condiciones climáticas adversas y ataques de peronóspora.

De cara a 2027, advirtió sobre nuevos daños por heladas y la reaparición de esa enfermedad, especialmente en las uvas comunes destinadas a mosto. También expresó preocupación por las lluvias y el riesgo de granizo.

Aunque todavía no hay una estimación definitiva para la próxima vendimia, los testimonios de ambas provincias coinciden en una advertencia: las dificultades para financiar el cuidado de los viñedos, junto con los daños climáticos y sanitarios, amenazan con profundizar la caída productiva.