Inicio Minería San Luis concentra el mayor potencial identificado de tierras raras de la...

San Luis concentra el mayor potencial identificado de tierras raras de la Argentina

La provincia reúne el 54% de los recursos de tierras raras identificados por el SEGEMAR en el país, con el yacimiento Rodeo de los Molles como principal referencia. Mientras las potencias mundiales aceleran inversiones millonarias para asegurarse estos minerales críticos, Argentina todavía no cuenta con producción ni exploración activa.

Las tierras raras dejaron de ser un recurso exclusivamente vinculado con la industria minera para convertirse en una pieza estratégica de la economía mundial. Son 17 elementos metálicos indispensables para numerosas tecnologías de avanzada y, especialmente, para la transición energética. Motores de vehículos eléctricos e híbridos, turbinas eólicas, sistemas electrónicos y una amplia variedad de dispositivos tecnológicos dependen de minerales cuya producción y procesamiento se encuentran fuertemente concentrados en pocos países.

En ese escenario internacional, San Luis aparece como una de las provincias argentinas con mayor importancia geológica en materia de tierras raras. El territorio puntano concentra el 54% de los recursos identificados en el país por el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), y tiene en Rodeo de los Molles a su principal referencia dentro de este tipo de minerales.


El dato adquiere una dimensión todavía mayor cuando se observa el potencial nacional proyectado por el organismo geológico, que indica que Argentina podría contar con unos 3,3 millones de toneladas de potencial de tierras raras, aunque se trata de una estimación geológica y no de reservas comprobadas mediante campañas modernas de exploración.

Sin embargo, no se conoce qué piensa hacer el gobierno provincial, pese a las insistentes consultas realizadas por este medio al director provincial de Minería, Juan Fernandez, nunca respondidas.

De acuerdo con el estudio Elementos de las tierras raras. Panorama general y evaluación del potencial en la República Argentina, elaborado por el SEGEMAR, los recursos identificados en el país alcanzan aproximadamente 190.000 toneladas de óxidos de tierras raras (OTR).

De ese volumen, el 54% corresponde a San Luis, mientras que Río Negro concentra el 22% y Salta el 18%. En territorio puntano, el yacimiento Rodeo de los Molles constituye el principal exponente identificado.

La distribución convierte a San Luis en un territorio especialmente relevante dentro del mapa nacional de minerales críticos. Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre disponer de un recurso geológico identificado y contar con una reserva minera económicamente explotable.

El propio SEGEMAR advierte que el potencial proyectado para la Argentina debe ser considerado como una estimación y no como una reserva certificada. En otras palabras, el país conoce que existe un potencial geológico importante, pero todavía falta recorrer el camino de la exploración, perforación, evaluación económica y desarrollo industrial que permita transformar ese potencial en un recurso aprovechable.

Y allí aparece uno de los principales desafíos para San Luis.

Rodeo de los Molles, una pieza clave

El yacimiento de Rodeo de los Molles adquiere especial relevancia porque se encuentra dentro de una de las áreas señaladas por la geología argentina como promisorias para este grupo de minerales.

Su importancia no radica solamente en la existencia de tierras raras, sino en el contexto internacional en el que se produce su identificación. La transición hacia vehículos eléctricos, energías renovables y tecnologías de alta eficiencia está incrementando la demanda de elementos capaces de soportar altas temperaturas y generar campos magnéticos de gran potencia.

Los denominados imanes permanentes constituyen uno de los principales destinos de estos minerales. Son utilizados en motores eléctricos y en generadores de turbinas eólicas, entre otras aplicaciones.

En los vehículos eléctricos e híbridos, por ejemplo, las tierras raras tienen presencia en componentes esenciales, particularmente en los imanes de los motores eléctricos. La expansión de este mercado convierte a estos minerales en un insumo cada vez más estratégico.

Según las proyecciones citadas en el informe, la fabricación de imanes podría representar alrededor del 90% del valor de la demanda mundial de tierras raras hacia 2033.

Para una provincia como San Luis, que cuenta con una tradición industrial y una ubicación estratégica en el centro del país, la posibilidad de avanzar en el conocimiento de sus recursos mineros abre una discusión que va mucho más allá de la extracción de minerales.

La importancia de estos elementos se explica también por la concentración de la cadena de producción. China domina aproximadamente el 52% de las reservas mundiales, el 70% de la producción minera, el 91% de la refinación y el 94% de la fabricación de imanes.

Esa concentración convirtió a las tierras raras en un asunto de seguridad económica y geopolítica. Estados Unidos, Australia, Brasil y otros países buscan desarrollar nuevas fuentes de abastecimiento para reducir su dependencia de la cadena china.

Estados Unidos, por ejemplo, avanza con iniciativas destinadas a garantizar el suministro de minerales críticos, mientras Australia impulsa proyectos de extracción y refinación. Brasil, por su parte, posee cerca del 25% de las reservas mundiales y ya desarrolla proyectos de tierras raras en Minas Gerais y Bahía.

La carrera internacional tiene detrás inversiones de miles de millones de dólares y una premisa sencilla: quien controle el acceso a los minerales críticos tendrá una posición privilegiada en las industrias del futuro.

Mientras tanto, Argentina observa ese proceso con un enorme potencial todavía sin desarrollar.

Argentina, mucho potencial y poca exploración

La historia argentina con las tierras raras es prácticamente inexistente. La única producción registrada se produjo entre 1954 y 1956, cuando se recuperaron 1.010 kilogramos de monacita en la mina Teodesia, en Valle Fértil, San Juan.

Desde entonces no hubo una exploración sistemática comparable con la que se desarrolla actualmente en otros países.

Esto significa que buena parte del potencial estimado por el SEGEMAR todavía debe ser confirmado mediante trabajos de campo, estudios detallados y perforaciones. El organismo proyecta 3,3 millones de toneladas de potencial geológico, con las Sierras Pampeanas y la región mesopotámica entre las zonas de mayor expectativa.

Para San Luis, ese escenario representa una oportunidad, pero también una advertencia, como contar con el 54% de los recursos identificados no garantiza por sí mismo una futura explotación.

El desafío consiste en determinar cuánto material existe realmente, en qué concentración, con qué composición, qué métodos permitirían recuperarlo y, fundamentalmente, si su extracción y procesamiento pueden ser económicamente viables.

La principal pregunta para San Luis no es solamente cuánto hay de tierras raras bajo su territorio, sino qué cantidad puede convertirse efectivamente en una reserva minera y cuánto valor podría generar para la provincia.

Para responderla se necesita exploración.

La perforación de los sectores con potencial permitiría conocer la profundidad, extensión y concentración de los minerales y determinar la composición de los elementos presentes. A partir de allí podría establecerse si existen condiciones para avanzar hacia un proyecto minero.

Ese proceso requiere inversiones importantes y períodos prolongados de investigación. Pero también abre la posibilidad de desarrollar conocimiento geológico, servicios especializados, empleo calificado y, eventualmente, una cadena industrial vinculada con el procesamiento de minerales críticos.

En este punto aparece uno de los mayores desafíos para San Luis, como evitar que el recurso sea considerado solamente como una riqueza enterrada y comenzar a estudiarlo como un activo estratégico de largo plazo.

Un nuevo escenario para la minería puntana

El contexto internacional podría favorecer ese proceso. Argentina avanzó recientemente en acuerdos de cooperación con Estados Unidos sobre minerales críticos, que contemplan aspectos vinculados con financiamiento, permisos y conocimiento geológico.

También se presentó en el Congreso Nacional un proyecto para modificar el Código de Minería e incorporar a las tierras raras en la primera categoría de sustancias minerales. La iniciativa propone, además, incluir estos recursos dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

Más allá de la evolución de estas iniciativas, el marco existente ya contempla instrumentos destinados a promover inversiones mineras. Lo que todavía falta es el paso fundamental, que las empresas comiencen a explorar de manera concreta los territorios donde los estudios geológicos detectaron potencial.

Y allí San Luis tiene una carta particularmente importante.

Las tierras raras podrían convertirse en uno de los nuevos capítulos de la minería argentina. El país posee un potencial significativo, pero todavía está lejos de contar con una industria desarrollada en este segmento.

San Luis, en particular, ocupa una posición destacada, ya que más de la mitad de los recursos identificados de tierras raras del país están asociados a su territorio, con Rodeo de los Molles como principal referencia.

El dato adquiere todavía más relevancia si se considera que el mundo está entrando en una etapa en la que los minerales críticos serán tan determinantes para la industria como lo fueron en décadas anteriores el petróleo, el gas y otros recursos estratégicos.

La provincia, por lo tanto, tiene ante sí una oportunidad que recién comienza a ser dimensionada. El verdadero desafío será convertir los mapas geológicos y las estimaciones de potencial en información concreta obtenida mediante exploración, y esa información en proyectos que agreguen valor.

San Luis ya tiene una parte de la respuesta bajo tierra. Ahora resta conocer con precisión cuánto hay, cómo puede extraerse y qué lugar podría ocupar ese recurso en la economía minera e industrial del futuro.